LA MEGARREFORMA CRUZA LA CÁMARA CON 90 VOTOS: KAST GOBIERNA MIENTRAS LA IZQUIERDA Y LA DERECHITA COBARDE SE QUEDAN SIN ARGUMENTOS
A las 10:20 de la mañana del miércoles 20 de mayo de 2026, el hemiciclo de la Cámara de Diputados registró uno de los momentos políticos más significativos del nuevo ciclo democrático chileno. Con 90 votos a favor, 59 en contra y una sola abstención — la del diputado Jaime Mulet del FRVS — la Sala aprobó en general el proyecto de Ley de Reconstrucción Nacional del gobierno del Presidente José Antonio Kast. El grito de "Ce Hache I" que resonó desde las bancadas oficialistas no fue un exceso de entusiasmo. Fue una declaración política cargada de simbolismo: en 69 días de gobierno, Kast logró que su reforma económica central superara su primera gran prueba legislativa. Eso no se improvisa. Eso se construye.
Desde Israel, donde VDI Global opera y analiza la realidad chilena y mundial con perspectiva geopolítica, esta votación se lee con la claridad que exige el análisis serio. No fue solo un trámite parlamentario. Fue la primera medición de fuerzas reales entre un gobierno que llegó con mandato popular claro y una oposición que desde el primer día declaró guerra abierta. Y el gobierno ganó esa batalla. Con holgura.
Un gobierno de 69 días que ya ajusta gabinete y aprueba su reforma central
Para entender la dimensión de lo ocurrido hoy, es indispensable el contexto. José Antonio Kast asumió la presidencia de Chile el 11 de marzo de 2026. En 69 días de gobierno, enfrentó simultáneamente dos de las decisiones más complejas y riesgosas que puede tomar una administración en su etapa inicial: un cambio de gabinete y la votación de su proyecto legislativo más ambicioso. Ambas cosas, en el mismo intervalo de 24 horas.
El 19 de mayo se confirmó la salida de Carolina Steinert del Ministerio de Seguridad y de Mara Sedini de la Segegob. Kast batió un récord poco deseable en términos de imagen: el cambio de gabinete más temprano desde el retorno a la democracia, según consignó La Tercera. Los medios del establishment lo leyeron como señal de debilidad. La lectura correcta es exactamente la contraria. Un gobierno que detecta un problema operativo en sus primeros dos meses y actúa con decisión quirúrgica no está en crisis. Está en funcionamiento. La diferencia con un gobierno como el de Boric, que mantuvo a ministros inoperantes durante meses por cálculo político, es precisamente esa: la capacidad de corrección rápida.
El resultado del ajuste habla por sí solo. Claudio Alvarado asume como biministro de Interior y Segegob, consolidando la figura más sólida del gabinete en la posición de mayor gravitación política. Martín Arrau llega a Seguridad con un perfil técnico que el área requería. Y Louis De Grange se confirma como biministro de Transportes y Obras Públicas. El equipo de gobierno sale más fortalecido de lo que entró al proceso.
Y 24 horas después de ese ajuste, la Megarreforma pasó con 90 votos. Quien interprete eso como gobierno en retirada está leyendo la política chilena con los anteojos del deseo, no de la realidad.
Qué contiene la Ley de Reconstrucción Nacional y por qué es la reforma más importante en años
El proyecto que hoy aprobó la Cámara en general concentra el núcleo programático económico del gobierno Kast en un solo cuerpo legal. Más de 40 artículos que abarcan desde la tributación corporativa hasta mecanismos de certeza jurídica para la inversión, pasando por regulaciones que la izquierda y sectores de la centroderecha blanda han intentado bloquear con todo el arsenal parlamentario disponible.
El corazón del proyecto, como lo definió el propio ministro de Segpres José García Ruminot presente en la sala durante la votación, es la rebaja del impuesto corporativo del 27% al 23%. Una medida que envía una señal inequívoca al mundo empresarial nacional e internacional: Chile vuelve a ser un país competitivo para la inversión. Mientras el gobierno de Gabriel Boric dedicó cuatro años a elevar la carga tributaria, incrementar la incertidumbre regulatoria y promover una retórica de confrontación con el empresariado que hizo famosa a Chile por las razones equivocadas, el gobierno Kast traza una dirección diametralmente opuesta.
La magnitud del daño heredado se puede medir en cifras concretas. Un informe publicado esta semana y consignado por BioBioChile reveló que más de 40 mil empleos y millones en inversión están hoy "congelados" por la permisología en Chile. Esos no son empleos hipotéticos ni inversiones abstractas. Son trabajadores reales que no tienen trabajo porque el sistema regulatorio chileno se convirtió en un laberinto diseñado, consciente o inconscientemente, para disuadir el emprendimiento y la inversión privada. La Megarreforma apunta directamente a ese problema.
El segundo eje central del proyecto es la invariabilidad tributaria: un mecanismo que establece un régimen impositivo fijo por 25 años para grandes inversiones. El concepto es de una simpleza estratégica poderosa. Quien invierte a largo plazo necesita certeza sobre las reglas del juego. Sin esa certeza, no hay proyecto minero, no hay planta industrial, no hay infraestructura de envergadura. La izquierda llama a esto "privilegio para los ricos." Los trabajadores que esperan los empleos que esa inversión genera lo llaman de otra manera.
También incluye disposiciones sobre la excepción al derecho de autor para análisis masivo de datos en procesos de inteligencia artificial — una apuesta por posicionar a Chile en la vanguardia tecnológica — y la eliminación de la franquicia tributaria para capacitación, medida más discutida que ya fue rechazada en las comisiones de Hacienda y de Trabajo. Ambos puntos deberán resolverse en la votación en particular que comenzó esta misma mañana y que se extenderá por horas, con la estimación de que el proyecto llegará al Senado alrededor de las cuatro de la tarde del 20 de mayo.
La aritmética política: cómo se construyeron los 90 votos
El resultado de 90-59-1 no cae del cielo. Se construye con trabajo político, negociación legislativa y disciplina de bancada. Vale desagregar quiénes votaron qué y qué dice eso sobre el mapa político real de Chile en mayo de 2026.
Votaron a favor los parlamentarios oficialistas — la columna vertebral predecible — y los diputados del Partido de la Gente, cuya participación fue el elemento determinante para asegurar la mayoría. El PDG llegó a esta votación en una situación institucional extraordinariamente compleja: su Tribunal Supremo anuló la elección interna que sus propios dirigentes habían perdido 592 a 78, y había declarado libertad de acción para sus parlamentarios. En ese contexto, que los diputados del PDG hayan terminado votando a favor en general representa el cumplimiento del compromiso político adquirido previamente con el gobierno. El ministro de Hacienda Jorge Quiroz, el biministro Alvarado y el ministro García Ruminot estuvieron presentes en la sala para constatar ese resultado. Festejaron con mesura. La mesura de quien sabe que la batalla de fondo está recién comenzando.
Votaron en contra la oposición completa: PC, Frente Amplio, PS, PPD y DC. Pero con una peculiaridad que no pasó desapercibida: la oposición llegó con varias ausencias a la votación. No tuvieron siquiera la disciplina de presentarse a votar en contra de la reforma que decían querer bloquear a toda costa. Si la oposición hubiera tenido el mismo nivel de cohesión y presencia que el oficialismo, el margen habría sido distinto. No lo hicieron. Eso dice algo sobre su estado interno.
La abstención de Jaime Mulet del FRVS es un dato menor en términos aritméticos pero significativo en términos simbólicos: ni siquiera todos los que no estaban con el gobierno tuvieron la convicción de votar en contra.
La izquierda que prometió obstaculizar y no pudo
No es curiosidad académica revisar lo que la izquierda dijo sobre esta reforma antes de que llegara a votación. Es una radiografía del nivel moral e intelectual de quienes hoy se presentan como alternativa de gobierno.
Giorgio Jackson, con el Caso Convenios orbitándole — recordemos: $90 mil millones en cuestionamiento, un escándalo que involucra a la administración Boric en el uso irregular de fondos públicos — tuvo la desfachatez de acusar al PDG de "vender baratito sus votos." Un imputado que fiscaliza a otros. La coherencia no es la virtud de esta izquierda.
El diputado Diego Winter llamó "megachanta" a la reforma. El mismo Winter que en 2016 fue fotografiado junto a Boric en lo que el propio Presidente expresidente describió en su cuenta de Twitter como el "territorio liberado de Temucuicui," junto al lonko Queipul y Jaime Huenchullán. Ese mismo Temucuicui donde el 19 de mayo de 2026, con helicóptero del Ejército y en un operativo que llevaba años en preparación, fue detenido Jorge Huenchullán — hermano de Jaime, el de la foto con Boric y Winter — con 1.277 plantas de marihuana, un revólver y enfrentando un requerimiento fiscal de 18 años de cárcel por la muerte de un subcomisario. Ese es el "territorio liberado" que la izquierda chilena romantizaba. Desde ese universo moral critican la reconstrucción económica del país.
La diputada Constanza Martínez del Frente Amplio — la "Coip Martínez" como la conocemos en VDI Global por sus declaraciones de alto impacto y bajo contenido — no se pudo contener de criticar el cambio de gabinete apenas 24 horas antes de la votación. El timing fue impecable en su torpeza: atacar el ajuste del conductor justo cuando el conductor estaba a punto de registrar su primera victoria legislativa importante.
El diputado Araya del PPD amenazó con presentar 2.500 indicaciones nuevas para la votación en particular. El PC, por medio de Carmona, amenazó con "consecuencias." La DC votó en contra en ambas cámaras, coherente con su deriva hacia la irrelevancia política. El PS y la DC además ya comunicaron que endurecieron su postura para el Senado. Es decir, la izquierda puso toda la artillería disponible. Y el proyecto pasó de todas formas.
No porque la izquierda no lo intentara. Sino porque el gobierno hizo su trabajo y la aritmética parlamentaria les fue adversa. Eso es democracia. El mandato de las urnas de noviembre 2025 fue claro, y la Sala de la Cámara lo ratificó esta mañana.
El Senado: el territorio donde opera la Red Matthei
Aprobada en general en la Cámara, la Ley de Reconstrucción Nacional enfrenta ahora su segunda prueba: el Senado. Y aquí es donde el análisis de VDI Global se vuelve imprescindible, porque lo que los medios convencionales del establishment chileno no te van a decir con esta claridad, nosotros lo venimos documentando hace semanas.
La presidenta del Senado es Paulina Núñez, de Renovación Nacional. Paulina Núñez pertenece al mismo partido — y al mismo espacio político — que la Red Matthei, el grupo de parlamentarios de centroderecha que VDI Global ha documentado sistemáticamente como una quinta columna que opera en contra del gobierno que supuestamente debería respaldar.
Evelyn Matthei quedó quinta en primera vuelta con apenas 12,5% de los votos. Sin embargo, actúa como una co-gobernante no electa, filtrando posiciones, articulando resistencias y usando su red de contactos en el Congreso para erosionar al gobierno de Kast desde adentro. Las intervenciones documentadas de Matthei contra el gobierno Kast ya suman al menos seis desde el inicio de la administración.
Dentro de esa red, los nombres están documentados: Cruz-Coke, Hoffmann, Balladares, Ossandón. Y Paulina Núñez, presidenta del Senado, con las atribuciones reglamentarias y políticas que ese cargo conlleva para conducir el debate de la Megarreforma en la Cámara Alta. Es revelador que el mismo Cruz-Coke saliera hoy a declarar que "están los votos en el Senado para aprobar la megarreforma." Una declaración de aparente apoyo que, leída en el contexto de lo que esta red ha hecho históricamente, genera más preguntas que certezas. ¿Cuántos de esos votos vendrán con indicaciones que vacían de contenido el corazón del proyecto? ¿Cuántos condicionarán su apoyo a modificaciones que desnaturalicen la rebaja del impuesto corporativo o la invariabilidad tributaria?
A eso hay que sumar que Marcel y Grau — figuras del ciclo Boric — elaboraron minutas anónimas de 28 páginas para orientar el bloqueo de la Megarreforma. Documentos que circularon entre parlamentarios opositores como manual de obstrucción. El Senado es el terreno donde esa estrategia tiene más posibilidades de operar, porque los márgenes son más estrechos y la Red Matthei tiene más palancas disponibles.
La permisología y los 40 mil empleos congelados: el costo real de no aprobar
Más allá del debate político, hay una dimensión humana y económica que los medios convencionales suelen omitir cuando cubren estos debates legislativos. El costo real de no aprobar la Megarreforma no lo pagan los parlamentarios que votan en contra. Lo pagan los trabajadores que no tienen trabajo porque la inversión que los iba a contratar no se materializó.
El informe sobre permisología publicado esta semana es contundente: más de 40 mil empleos y millones en inversión están paralizados en Chile por trabas regulatorias. No por falta de capital ni por falta de proyectos viables. Por exceso de burocracia y ausencia de certeza jurídica. La invariabilidad tributaria y la rebaja del impuesto corporativo no son favores a empresarios abstractos. Son condiciones habilitantes para que esa inversión congelada comience a fluir.
Mientras tanto, los grandes bancos ajustan sus perspectivas para la economía chilena y, según La Tercera del 20 de mayo, advierten que "lo peor aún no se ha sentido." El legado económico del gobierno Boric — cuatro años de inflación regulatoria, incertidumbre tributaria y retórica anticorporativa — sigue pasando factura. El gobierno Kast no tiene el lujo de la parsimonia. Necesita que esta reforma avance, que genere señales rápidas y que los mercados, las empresas y los trabajadores vean que Chile cambió de dirección de verdad.
La celebración que dice algo sobre el carácter del gobierno
Cuando los parlamentarios oficialistas gritaron "Ce Hache I" al conocer el resultado, Claudio Alvarado, Jorge Quiroz y José García Ruminot respondieron con aplausos medidos y gestos de satisfacción sobria. No hubo excesos. No hubo triunfalismo de mal gusto. Hubo la conciencia de que esto es solo el primer round de una pelea larga.
Ese gesto dice algo importante sobre el ADN de este gobierno. No es el gobierno de los gestos grandilocuentes. Es el gobierno de los resultados concretos. En 69 días: ajuste de gabinete, disciplina de bancada, negociación parlamentaria y aprobación en general de la reforma central del programa. Sin escándalos de corrupción. Sin ministros desaparecidos en el debate público. Sin el circo permanente que caracterizó al gobierno anterior.
La aprobación extendida del proyecto en particular — artículo por artículo, con más de 40 artículos, 119 indicaciones y tres minutos por cada votación — continúa este mismo miércoles con proyección de despacho al Senado alrededor de las cuatro de la tarde. Un proceso que concentra los debates más delicados: la rebaja del impuesto corporativo, la invariabilidad tributaria, la excepción al derecho de autor para IA y la eliminación de la franquicia de capacitación. Cada uno de esos artículos será un campo de batalla donde la oposición intentará introducir modificaciones que cambien el sentido político y económico del proyecto.
La prueba del Senado como test del gobierno y de la oposición interna
Lo que venga en el Senado dirá más sobre el estado real de la política chilena que cualquier encuesta de aprobación. El gobierno Kast tiene hoy un 42% de aprobación en la encuesta Cadem del 10 de mayo, con una caída desde el 57% inicial que es esperable en todo proceso de gobierno que comienza a tomar decisiones duras. Las decisiones duras se pagan en aprobación de corto plazo y se cobran en resultados económicos de mediano plazo.
Lo que el Senado debe resolver no es solo si aprueba o rechaza artículos específicos. Lo que el Senado debe resolver es si Paulina Núñez y la Red Matthei tienen la altura política para colegislar con un gobierno que es programáticamente cercano a ellos, o si prefieren operar como quinta columna saboteadora para mantener abierta la competencia interna de centroderecha de cara a ciclos electorales futuros. Esa es la pregunta que no hace ningún medio del establishment chileno. VDI Global la hace porque es la que importa.
La derechita cobarde tiene una oportunidad histórica en el Senado: respaldar al gobierno Kast en la reforma que puede relanzar la economía chilena o boicotearla desde adentro en beneficio de aspiraciones personales que el electorado ya rechazó en las urnas. Matthei quedó quinta. El país eligió a Kast. Ese resultado tiene que traducirse en legislación, no en obstrucción palatina.
Desde Israel, donde VDI Global opera con perspectiva geopolítica y análisis político riguroso, la lectura de este 20 de mayo es nítida: el gobierno Kast superó su primera gran prueba legislativa. El piso parlamentario es real y fue construido con trabajo. El camino por delante — Senado, Red Matthei, izquierda obstruccionista — es difícil pero no infranqueable. Y Chile tiene hoy, por primera vez en años, un gobierno que gobierna de verdad.
🌍 Si este informe te aportó perspectiva que no encontrarás en los medios convencionales, hay mucho más esperándote en VDI Global. Analizamos Chile y el mundo todos los días.