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QUÉ DUDA CABE DE QUIÉN ES MATTHEI: FIRMA JUNTO A CARMEN FREI Y CAROLINA GOIC PARA AVALAR A UNA EXMINISTRA DE BORIC — Y LO LLAMAN "TRANSVERSALIDAD"

QUÉ DUDA CABE DE QUIÉN ES MATTHEI: FIRMA JUNTO A CARMEN FREI Y CAROLINA GOIC PARA AVALAR A UNA EXMINISTRA DE BORIC — Y LO LLAMAN "TRANSVERSALIDAD"

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by Redacción VDI Global

Evelyn Matthei encabeza una carta de 13 mujeres publicada en El Mercurio para respaldar la candidatura de Macarena Lobos —exministra de la Segpres del gobierno de Gabriel Boric— a la Secretaría General del Senado. Las otras firmantes incluyen a Carmen Frei Ruiz-Tagle, Carolina Goic y Lily Pérez San Martín. El documento se titula "El valor de las trayectorias" y se presenta como un gesto de transversalidad. Para VDI Global, es un retrato fiel de por qué la derecha chilena pierde cuando tiene la cancha a favor.

La carta y lo que revela

Esta mañana del martes 16 de junio de 2026, El Mercurio publicó una carta firmada por 13 mujeres en respaldo a la candidatura de Macarena Lobos Palacios para el cargo de secretaria general del Senado de Chile. El documento se titula con elegancia: "El valor de las trayectorias".

La candidatura de Lobos compite con la del actual prosecretario de la Cámara de Diputados, Luis Rojas. La decisión sobre quién ocupa el cargo recae en los senadores.

Hasta aquí, nada extraordinario. Lo que convierte esta carta en un documento políticamente significativo —y editorialmente imposible de ignorar— es la lista de firmantes.

La primera en el listado es Evelyn Matthei. Excandidata presidencial de Chile Vamos, figura histórica de Renovación Nacional, quien hasta hace pocos meses era la carta de la centroderecha para La Moneda y que perdió esa posición frente a José Antonio Kast en las elecciones de 2025.

Las que siguen en la lista construyen un cuadro aún más elocuente: Carmen Frei Ruiz-Tagle, hija del expresidente Eduardo Frei Montalva e histórica figura de la Democracia Cristiana. Carolina Goic, excandidata presidencial de la DC en 2017. Lily Pérez San Martín, exsenadora que fue fundadora de Amplitud y luego tuvo un recorrido político errático entre la centroderecha y posiciones de centro. Andrea Repetto, economista de centroizquierda. María José Zaldívar, quien fue ministra del Trabajo durante el segundo gobierno de Piñera.

Y en el centro de todo esto: Macarena Lobos, exministra de la Secretaría General de la Presidencia —la Segpres— durante el gobierno de Gabriel Boric.


Quién es Macarena Lobos

Para entender el peso político de esta carta es necesario precisar quién es Macarena Lobos y qué representó en el gobierno de Boric.

La Segpres es el ministerio encargado de la relación política del Ejecutivo con el Congreso. Es la bisagra institucional entre La Moneda y el Parlamento. Su titular coordina la agenda legislativa del gobierno, negocia con los partidos, facilita los acuerdos y administra la relación cotidiana entre el poder ejecutivo y el poder legislativo.

Lobos ocupó ese cargo durante el gobierno de Boric. Fue, en ese rol, parte del equipo que intentó sacar adelante la agenda legislativa de un gobierno que tuvo serias dificultades para construir mayorías parlamentarias. Fue también parte del equipo que gestionó —con mayor o menor éxito— la relación con una oposición que desde el primer año bloqueó iniciativas clave del Ejecutivo.

La carta señala que Lobos ha "desempeñado funciones de alta responsabilidad en distintos gobiernos e instituciones", que tiene "credibilidad técnica y amplia experiencia en gestión pública" y que ha actuado "con apego irrestricto a la institucionalidad, conducta ética y transparente". También menciona que esta es la segunda vez que postula a la Secretaría del Senado y que en ambas ocasiones obtuvo la más alta calificación en el proceso de evaluación.

Esos son argumentos de mérito técnico. Son posiblemente ciertos. El problema no es si Lobos merece el cargo por sus capacidades. El problema es quién firma la carta, en qué contexto político, y qué señal envía al electorado que puso a la derecha en el gobierno.


El problema Matthei: una radiografía en una firma

Evelyn Matthei perdió la presidencial de 2025 frente a Kast. Las razones son múltiples y el debate sobre ellas sigue abierto en el interior de Chile Vamos. Pero hay una narrativa que sus propios votantes sostienen con consistencia: Matthei representaba una derecha que prefería el consenso al conflicto, la gestión a la convicción, la moderación a la definición.

Esa narrativa encontró hoy un ejemplo perfecto en una carta publicada en El Mercurio.

Matthei no firma esta carta como un gesto privado. La firma en El Mercurio, el diario de mayor circulación del sector conservador chileno, en un documento público destinado a influir en una decisión institucional del Senado. Es un acto político deliberado.

Y el mensaje político que envía es el siguiente: Matthei, ocho meses después de perder la presidencial, comparte firma con Carmen Frei y Carolina Goic para respaldar a una exministra del gobierno de Boric. No porque Lobos sea militante de su partido ni de su coalición. No porque este sea un acuerdo explícito de gobernabilidad. Sino porque, en su visión, la "transversalidad" y el "mérito técnico" deben primar sobre cualquier otra consideración.

Hay algo genuinamente respetable en esa postura, tomada en abstracto. En un país normal, con una clase política madura, respaldar a personas capaces independientemente de su color político es una virtud.

El problema es que Chile no está en ese momento político. Está en el primer año de un gobierno de derecha que enfrenta una oposición organizada, que tiene dificultades para construir mayorías parlamentarias, y que necesita que sus figuras emblemáticas construyan capital político para el proyecto de largo plazo, no que lo diluyan en gestos de buena voluntad hacia el campo contrario.


La lista completa: un mapa de la centroderecha blanda

Mirar la lista completa de firmantes es hacer una radiografía de la "derechita cobarde" en su versión más refinada y presentable.

Matthei, figura de RN que siempre representó el ala más moderada de Chile Vamos. Carmen Frei, DC histórica cuyo apellido la sitúa en el centro-izquierda de toda la vida política chilena. Carolina Goic, excandidata presidencial de la DC que obtuvo el 5,88% en 2017 y que representa una sensibilidad política inequívocamente de centroizquierda. Lily Pérez, cuya trayectoria política incluye haber fundado un partido de centroderecha para luego alejarse progresivamente de las posiciones más nítidas del sector. María José Zaldívar, que sí tiene credenciales de centroderecha más claras como exministra de Piñera.

El resto son académicas y profesionales de perfiles variados, algunas más cercanas a la centroizquierda, otras al centro técnico sin adscripción política explícita.

Lo que une a todas es una visión del mundo institucional donde las diferencias políticas deben ser administradas con elegancia, donde el mérito técnico trasciende la trinchera, y donde firmar juntas una carta es una demostración de madurez republicana.

Nadie dice que esa visión sea intrínsecamente incorrecta. Lo que VDI Global señala es que esa visión tiene un costo político concreto para la derecha que hoy gobierna, y que quienes la encarnan parecen no calcularlo o no importarles.


La Secretaría del Senado: qué es y por qué importa

El cargo en disputa no es decorativo. La secretaría general del Senado es una posición de alta influencia institucional: administra el funcionamiento interno de la cámara alta, gestiona los procedimientos, tiene acceso privilegiado a la información legislativa y construye relaciones de largo plazo con todos los actores del sistema político.

Que sea una exministra del gobierno de Boric quien aspire a ese cargo no es un dato menor. Y que una figura de la derecha como Matthei encabece la carta de respaldo tampoco lo es. El Senado actual tiene una composición donde la derecha necesita construir influencia institucional, no cederla.

La carta argumenta que Lobos ha obtenido "la más alta calificación en el proceso de evaluación" en dos postulaciones al cargo. Si eso es efectivo, merece ser tomado en cuenta. Pero el mérito técnico de una candidata no obliga a las figuras de la derecha a avalarla públicamente en El Mercurio, mezclando sus firmas con las de Carmen Frei y Carolina Goic.

Si el Senado quiere elegir a Lobos en función de sus capacidades, esa es una decisión institucional que los senadores tomarán. Matthei no tenía que ponerle su nombre encima.


El contraste que define todo

Mientras Matthei firma cartas con la DC para avalar a exministros de Boric, el gobierno de Kast enfrenta una oposición que no le da tregua en ningún frente: impugna ministros, cuestiona medidas de cobro de deudas legítimas, defiende a expresidentes que dejaron el país en peores condiciones que cuando lo encontraron, y bloquea o complica la agenda legislativa en el Congreso.

En ese contexto, ¿qué señal envía Matthei con esta carta? La señal de que hay una parte de la derecha chilena que sigue habitando un universo político donde el adversario merece ser tratado con deferencia institucional permanente, donde los gestos de buena voluntad hacia el otro lado son virtudes en sí mismas, y donde la construcción de poder político de largo plazo para el propio sector es una preocupación secundaria frente a la aprobación del establishment transversal.

Esa es exactamente la derecha que el electorado que votó por Kast rechazó en las urnas. No por crueldad ni por extremismo. Sino porque entendió que gobernar con convicción requiere figuras que piensen en términos de proyecto, no de cortesía.


Lo que Longueira, Matthei y la "derechita cobarde" tienen en común

Este episodio, visto junto al análisis de la candidatura de Longueira a la UDI que publicamos esta misma semana, construye un cuadro coherente sobre el estado de la derecha chilena.

Longueira vuelve porque cree que puede refundar la UDI, pero carga un historial que compromete su autoridad moral para hacerlo. Matthei firma cartas con la DC para avalar exministros de Boric, confirmando exactamente la caracterización que sus críticos hacen de ella. Y en el Congreso, parlamentarios de Chile Vamos se molestan cuando una diputada republicana los llama "derechita cobarde" en lugar de debatir si la descripción tiene sustancia.

El patrón es consistente: una parte significativa de la derecha chilena sigue sin entender que el mandato electoral de 2025 no fue solo un voto contra Boric. Fue un voto por una derecha que gobierne con convicción, que construya poder, que no ceda terreno institucional innecesariamente, y que trate a la oposición como lo que es: una oposición, no un club de amigos con los que se comparte firma en El Mercurio.

Matthei, con esta carta, ha confirmado una vez más quién es. La pregunta es si alguien en su sector lo está tomando en cuenta.

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