⚡ URGENTE 🌍 Tensiones en Medio Oriente escalan tras nuevos movimientos militares   |   📊 Mercados globales reaccionan ante decisión de la Fed sobre tasas   |   🛡️ OTAN refuerza presencia en Europa del Este   |   💰 Petróleo supera los USD 90 ante crisis en el Golfo Pérsico   |   🌐 VDI Global — Inteligencia estratégica en tiempo real

Subscribe to Our Newsletter

Success! Now Check Your Email

To complete Subscribe, click the confirmation link in your inbox. If it doesn’t arrive within 3 minutes, check your spam folder.

Ok, Thanks
ARAMBURU Y ETA: "LAS VÍCTIMAS ESTÁN MUY DOLIDAS VIENDO CÓMO SALEN A LA CALLE LOS ASESINOS" — UNA LECCIÓN QUE CHILE DEBERÍA LEER

ARAMBURU Y ETA: "LAS VÍCTIMAS ESTÁN MUY DOLIDAS VIENDO CÓMO SALEN A LA CALLE LOS ASESINOS" — UNA LECCIÓN QUE CHILE DEBERÍA LEER

Redacción VDI Global profile image
by Redacción VDI Global

Fernando Aramburu, el escritor vasco autor de Patria — la novela más importante escrita sobre el terrorismo de ETA — acaba de publicar Maite, su nueva obra ambientada en julio de 1997, durante el secuestro y asesinato del concejal Miguel Ángel Blanco. Un joven de 29 años. Dos tiros en la cabeza. Abandonado en un descampado. Su único crimen: ser concejal del PP en el País Vasco.

La entrevista que Aramburu concedió a La Tercera esta semana contiene frases que merecen leerse despacio — no solo como reflexión literaria sino como advertencia política que trasciende España.

Sobre la salida de cárcel de exmiembros de ETA condenados por asesinato, Aramburu fue directo: "Las víctimas están muy dolidas viendo cómo, sin informarles o a sus espaldas, salen a la calle los asesinos." Y sobre las cartas de "reconocimiento del daño" que algunos etarras han publicado: "Se evita cuidadosamente la palabra arrepentimiento, porque para ETA arrepentirse equivale a traición. Porque el proyecto político continúa."

Esa última frase es la más importante. El proyecto político continúa. Los asesinos salen a la calle. Las víctimas lloran solas. Y quienes simpatizaron con la banda siguen haciendo esfuerzos — como lo describe Aramburu — para que no haya nadie en prisión. Sin arrepentimiento. Sin reconocimiento real. Solo el proyecto político que sigue.

Aramburu describe también cómo funcionaba el terrorismo en el día a día del País Vasco — y es un retrato que cualquier chileno con memoria debería reconocer. Los que se manifestaban contra ETA eran llamados "fascistas", "españolazos", "asesinos." Los gritos de "ETA, mátalos" eran literales — copiados de la realidad, dice Aramburu. El miedo imperaba. Los que querían hablar lo pensaban dos veces. Los que levantaban carteles por la paz recibían pedradas.

Maite, la protagonista de su novela, lleva una cicatriz en la frente. La recibió en una manifestación pacífica contra el terrorismo. Eso también es literal: la violencia no era solo de los terroristas — era del entorno social que los protegía, los justificaba y los romantizaba.

¿Por qué importa esto en Chile hoy?

Porque en Chile hay un partido — el Partido Comunista — cuya historia incluye haber justificado, defendido y romantizado al terrorismo de organizaciones que mataron civiles. Porque hay una izquierda que todavía hoy celebra a quienes pusieron bombas en nombre de "la lucha" y habla de "presos políticos" cuando el sistema judicial los trata como los delincuentes que fueron. Porque hay diputados y senadores que usan exactamente el mismo lenguaje que los simpatizantes de ETA usaban en el País Vasco — llamar "fascistas" a quienes no comparten su visión, hablar de "represión" cuando se aplica la ley, protestar cuando un terrorista va a la cárcel.

Aramburu dice algo más que merece atención: el asesinato de Miguel Ángel Blanco fue un punto de inflexión porque la protesta popular que desencadenó dejó a ETA sin el argumento de que actuaba en nombre del pueblo. "Mucha gente perdió el miedo a manifestarse y comprendió que no estaba sola."

Ese es el aprendizaje que Chile necesita. Cuando la ciudadanía pierde el miedo a decir que el terrorismo es terrorismo, que los asesinos son asesinos y que ningún proyecto político justifica matar civiles — ese es el momento en que el ciclo de violencia política comienza a cerrarse.

Las víctimas de ETA están dolidas. Las víctimas del terrorismo en Chile — en La Araucanía, en los cuarteles, en los atentados de la izquierda armada — también tienen derecho a que su dolor no sea borrado por la narrativa del "conflicto" y la "lucha."

Maite de Aramburu es una novela. Pero su lección es política y es universal.

Redacción VDI Global profile image
by Redacción VDI Global

Suscríbete a VDI Global

Inteligencia estratégica en tiempo real. Accede a informes exclusivos.

Success! Now Check Your Email

To complete Subscribe, click the confirmation link in your inbox. If it doesn’t arrive within 3 minutes, check your spam folder.

Ok, Thanks

Read More