EL TENIENTE CORONEL ARYEH AMIDROR FUE IDENTIFICADO COMO EL OFICIAL DE INTELIGENCIA DE LA DIVISIÓN DE GAZA INVOLUCRADO EN LOS FALLOS DEL 7 DE OCTUBRE
La Corte Suprema de Israel autorizó este jueves la publicación del nombre del oficial de inteligencia de la División de Gaza que, según la propia investigación militar, jugó un papel clave en las fallas que permitieron la masacre de Hamás del 7 de octubre de 2023. Se trata del teniente coronel Aryeh Amidror, hijo del general en retiro y exasesor de seguridad nacional Yaakov Amidror, quien descartó como "completamente imaginaria" una advertencia detallada que una suboficial de inteligencia había enviado días antes del ataque.
La advertencia que llamaron "Vav" y que nadie escuchó
Según reconstruye The Times of Israel, en los días previos al 7 de octubre, una suboficial de la Unidad 8200 —conocida por su inicial en hebreo como "Vav"— envió un correo electrónico a varios oficiales, incluido Amidror, advirtiendo que "la espada viene" y pidiendo que se "advirtiera a la gente" mientras aún había tiempo. Esa alerta llegó después de que la propia Unidad 8200 hubiera elaborado, el 19 de septiembre de 2023 —menos de tres semanas antes del ataque—, un dossier detallado que describía el plan de Hamás para una invasión a gran escala, incluidos ejercicios de sus fuerzas de élite simulando asaltos a localidades y puestos militares israelíes, y protocolos sobre cómo retener rehenes y bajo qué condiciones podrían ser asesinados.
Ese plan, denominado por Israel "Muro de Jericó", había sido presentado por primera vez a autoridades de inteligencia más de un año antes del ataque, en un informe de 40 páginas. "Vav" advirtió en su correo que los ejercicios demostraban que el plan "Muro de Jericó" era operativo y practicado, es decir, que Hamás ya contaba con fuerzas entrenadas capaces de ejecutarlo en cuanto llegara la orden. Ante la inminencia del peligro, sugirió incluso que, si no había tiempo para prevenir el ataque, se comenzara a formular un plan de contingencia para reducir el daño.
La respuesta de Amidror a esa advertencia quedó registrada por escrito: calificó el escenario descrito como "completamente imaginario".
Un patrón de advertencias ignoradas, no un hecho aislado
El propio reportaje documenta que esta no fue la única señal que Amidror desestimó. Al menos tres meses antes del ataque, soldados de vigilancia destacados en una base cercana a Nahal Oz, a apenas un kilómetro de la frontera con Gaza, reportaron actividad inusual: operativos de Hamás entrenando varias veces al día, cavando agujeros y colocando explosivos a lo largo de la frontera. Según los propios testimonios de esos soldados, nadie actuó frente a esos reportes.
El único que no renunció, ni asumió responsabilidad
Lo que distingue a Amidror de otros altos mandos israelíes vinculados a las fallas del 7 de octubre es, precisamente, lo que no hizo. A diferencia del entonces jefe de Estado Mayor, del jefe de inteligencia militar Aharon Haliva y del propio comandante de la División de Gaza —todos los cuales renunciaron públicamente, asumiendo responsabilidad por los fracasos previos al ataque—, Amidror nunca renunció ni reconoció responsabilidad alguna. Permaneció en su cargo como jefe de inteligencia de la División de Gaza hasta el término planificado de su período, y posteriormente fue designado a un puesto dentro de la Unidad 9900, especializada en inteligencia visual (VISINT), hasta que en enero de 2025 el Ejército congeló ese traslado después de que un reportaje radial revelara la polémica designación.
En noviembre de 2025, el jefe de Estado Mayor, teniente general Eyal Zamir, destituyó formalmente a varios oficiales superiores, incluido Amidror, por su rol en las fallas de octubre de 2023. Pero Amidror recién fue oficialmente dado de baja del Ejército el mes pasado, tras meses de batalla legal contra su propia destitución. Incluso apeló, sin éxito, contra la publicación de su nombre, pese a que ya circulaba ampliamente en internet.
El padre que opinaba de seguridad sin mencionar a su hijo
Uno de los detalles más llamativos del caso, documentado por el propio medio israelí, es el rol del padre de Amidror: el general en retiro Yaakov Amidror, exasesor de seguridad nacional, ha sido entrevistado con regularidad en la televisión israelí sobre temas de seguridad, sin revelar jamás el papel de su propio hijo en el desastre del 7 de octubre. En una de esas apariciones, Yaakov Amidror llegó a manifestar su oposición a la creación de una comisión estatal de investigación independiente sobre lo ocurrido ese día.
Lectura editorial
La decisión de la Corte Suprema israelí de autorizar la publicación de este nombre confirma algo que, desde VDI Global, consideramos un pilar irrenunciable de cualquier democracia que aspire a corregir sus propios errores: la rendición de cuentas no puede depender de la buena voluntad de quien falló, sino de mecanismos institucionales que obliguen a esa rendición incluso cuando el responsable se resiste con todos los recursos legales a su alcance. Que Amidror haya combatido en tribunales, durante meses, no solo su propia destitución sino incluso la publicación de su nombre, revela una resistencia a la transparencia que contrasta brutalmente con la gravedad de lo que se le atribuye: haber descartado como "completamente imaginaria" una advertencia que, según la propia evidencia documental, describía con precisión el plan que terminaría costando la vida a unas 1.200 personas y el secuestro de 251 rehenes.
El contraste entre Amidror y quienes sí asumieron responsabilidad —el propio jefe de Estado Mayor, el jefe de inteligencia militar, el comandante de la División de Gaza— es, en sí mismo, una lección sobre el tipo de liderazgo que una fuerza armada necesita en sus momentos más críticos. Renunciar tras un fracaso de esta magnitud no es una admisión de debilidad: es, precisamente, el acto de responsabilidad institucional que permite a una organización reconstruirse y aprender de sus errores. La conducta de Amidror —permanecer en el cargo, aceptar una nueva designación sensible, y combatir en tribunales la transparencia sobre su propio rol— representa exactamente lo opuesto.
Es revelador, además, el episodio de su padre: que un exasesor de seguridad nacional haya seguido opinando públicamente sobre seguridad, incluso oponiéndose a una comisión investigadora independiente, sin jamás revelar que su propio hijo estaba directamente implicado en las fallas que esa comisión buscaría esclarecer, plantea preguntas legítimas sobre conflictos de interés que trascienden el caso individual de Amidror hijo.
Conclusión
La publicación del nombre de Aryeh Amidror, autorizada por la Corte Suprema tras una resistencia legal sostenida durante meses, es un paso necesario de transparencia sobre una de las fallas de inteligencia más costosas de la historia reciente de Israel. Que el propio oficial haya calificado como "imaginaria" una advertencia que resultó ser exacta, y que jamás haya asumido responsabilidad por ello, confirma la importancia de que la sociedad israelí conozca con precisión quién falló, y cómo, en los días previos al 7 de octubre. VDI Global seguirá de cerca el desarrollo de los procesos de rendición de cuentas vinculados a esa fecha.