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MIENTRAS FRANCIA ARDE EN CASA, MACRON USA SU ÚLTIMO DISCURSO EN LA ONU PARA ATACAR A ISRAEL, Y TERMINA ACUSADO DE DISTORSIONAR LOS HECHOS SOBRE HAMÁS

MIENTRAS FRANCIA ARDE EN CASA, MACRON USA SU ÚLTIMO DISCURSO EN LA ONU PARA ATACAR A ISRAEL, Y TERMINA ACUSADO DE DISTORSIONAR LOS HECHOS SOBRE HAMÁS

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by Redacción VDI Global

El 22 de septiembre, mientras en su propio país se gestaba la peor semana de violencia urbana estudiantil en años y una estatua de la Virgen sería destruida días después en Córcega, el presidente francés Emmanuel Macron pronunció ante la Asamblea General de la ONU el que describió como su último gran discurso en el cargo, calificando la diplomacia sobre Gaza de "espectáculo vergonzoso" y lanzando una de las críticas más duras de su mandato contra Israel. Horas después, el propio Gobierno israelí lo acusó de algo más grave que la dureza retórica: de negar, con sus palabras, la presencia de Hamás en Cisjordania.

Lo que dijo Macron, con sus propias palabras

Macron fue enfático: "¿cuál es nuestra credibilidad si continuamos inactivos frente a Gaza?", preguntó a la Asamblea, cosechando aplausos del auditorio. Acusó a quienes "se jactan de una supuesta paz" de no haber logrado reabrir ni un solo corredor humanitario, y calificó la situación de "espectáculo" que "nos hace avergonzarnos a todos". Fue más allá al cuestionar directamente la violencia de colonos en Cisjordania: "fíjense en lo que está pasando en Cisjordania, donde cada día tienen lugar violaciones, pero ¿en nombre de qué?". Y añadió una advertencia dirigida sin rodeos a Israel: "todos aquellos que sostienen que la seguridad de Israel pasa por violar la soberanía de todos sus vecinos cometen un error funesto y debilitan la seguridad del Estado de Israel, tanto hoy como de cara al futuro".

El mandatario, que reconoció al Estado palestino hace apenas un año, volvió a insistir en esa soberanía como condición de paz, mientras cuestionaba también de manera indirecta la diplomacia de Donald Trump sobre Gaza, horas después de que el propio presidente estadounidense se atribuyera haber logrado la paz desde la misma tribuna.

La acusación israelí: que Macron distorsionó la realidad sobre Hamás

La respuesta de Jerusalén no se limitó a la indignación retórica. Según reportó Euronews, el Gobierno de Netanyahu acusó directamente a Macron de negar, con sus declaraciones, los ataques de Hamás en Cisjordania, una acusación de fondo factual y no solo de tono. Ante la polémica generada, un responsable diplomático francés debió salir rápidamente a aclarar al Times of Israel que lo que Macron había querido decir es que Hamás no gobierna Cisjordania —un territorio administrado por la Autoridad Palestina, no por Hamás—, y que la organización es, a juicio del propio funcionario francés, responsable de la muerte de civiles estadounidenses.

Netanyahu fue personalmente al choque: calificó la denuncia de Macron de "grotesco absurdo", en un comunicado difundido por su propia oficina. Que la propia diplomacia francesa haya tenido que salir, horas después del discurso, a corregir o precisar lo que su presidente dijo ante la máxima tribuna mundial, confirma que las palabras de Macron generaron, cuando menos, una ambigüedad peligrosa sobre un asunto donde la precisión no es un detalle menor: confundir, aunque sea retóricamente, el gobierno legítimo de Cisjordania con la organización terrorista que controla Gaza no es un matiz semántico, es un error que alimenta exactamente el tipo de desinformación sobre el conflicto que hemos documentado extensamente en esta cobertura.

El contraste que Macron prefirió no mencionar

Es precisamente en este punto donde corresponde situar lo que documentamos en nuestra cobertura anterior sobre la crisis interna francesa. El mismo presidente que dedicó buena parte de su última intervención ante la ONU a señalar con el dedo la conducta de Israel, no tuvo en esa misma tribuna una sola palabra pública de la misma intensidad para la violencia urbana que, apenas días después, dejaría casi 2.000 detenidos y 284 policías heridos en su propio país, ni para el patrón sostenido de profanaciones contra símbolos cristianos franceses —ya seis episodios documentados en lo que va del año—, que incluiría pocos días después la destrucción filmada de una estatua mariana en Córcega.

No sostenemos que un jefe de Estado deba convertir cada discurso internacional en un informe doméstico. Pero la desproporción es notoria: la misma vehemencia que Macron reservó para calificar la situación de Gaza como un "espectáculo vergonzoso" que avergüenza al mundo entero, no encontró equivalente alguno al describir, en los días inmediatamente posteriores, la crisis de orden público que su propio Gobierno debió enfrentar en las calles de París, Lyon y Lille, ni el deterioro sostenido de la seguridad del patrimonio religioso en su propio territorio.

Lectura editorial

El patrón que exponen estos episodios es revelador: un presidente que llega al final de su mandato proyectando ante el mundo una indignación moral intensa y selectiva hacia Israel, mientras en su propio país se acumulan episodios de violencia urbana severa y ataques reiterados contra símbolos religiosos, frente a los cuales su Gobierno ha respondido con el lenguaje mucho más mesurado de "lamentamos" y "se investiga". No cuestionamos el derecho de Francia a tener una posición crítica sobre la situación en Cisjordania; cuestionamos la proporción de la indignación, y el hecho de que esa misma vehemencia haya generado, según el propio Gobierno israelí, una imprecisión factual sobre quién controla efectivamente cada territorio palestino, que la propia diplomacia francesa tuvo que corregir horas después.

Un jefe de Estado que exige rigor y responsabilidad a otros gobiernos sobre conflictos lejanos debería, como mínimo, aplicar el mismo estándar de precisión y de urgencia pública a los problemas que arden, literalmente, en sus propias calles.

Conclusión

Macron cierra su etapa ante la Asamblea General de la ONU con un discurso que generó aplausos en Nueva York y una acusación formal de imprecisión factual desde Jerusalén, en la misma semana en que Francia debía enfrentar su peor crisis de violencia urbana en años y un nuevo ataque contra su propio patrimonio religioso. VDI Global seguirá de cerca tanto el desenlace de la crisis interna francesa como la respuesta formal, si la hay, del propio Elíseo a las acusaciones israelíes.

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