EL 87% DEL DIÉSEL CHILENO VIENE DE ESTADOS UNIDOS: LO QUE LE COSTARÍA AL PAÍS SI TRUMP CIERRA LA LLAVE
El presidente Donald Trump confirmó que su gobierno analiza "muy seriamente" prohibir las exportaciones de diésel estadounidense, una medida que en Chile encendió las alarmas de inmediato. La razón es simple y contundente: cerca del 87% del diésel que Chile importó en 2025 provino de Estados Unidos, unos US$3.905 millones de un total de US$4.475 millones. El país es, además, el segundo mayor destino latinoamericano de diésel estadounidense, solo detrás de México, con más de 119 mil barriles diarios.
Un golpe que llega en el peor momento
La amenaza no aparece en un contexto neutro. El diésel ya ha sido el combustible más castigado del año en Chile: el 26 de marzo, tras la modificación del Mepco por decreto, subió $580,3 por litro, un alza cercana al 62% según Enap, después de que el petróleo saltara de US$70 a más de US$100 por barril. Llegó a tocar $1.609 por litro entre fines de abril y comienzos de junio. Y para este jueves se proyecta un cuarto alza consecutiva de $110, que dejaría el acumulado desde julio entre $304,9 y $324,9 por litro.
Josefina Romo, investigadora de Clapes UC, explicó que una prohibición estadounidense llegaría "en un momento en que el mercado ya está muy tensionado por las disrupciones de suministro desde Rusia y Medio Oriente y por refinerías que están operando cerca de su máxima capacidad". Es decir, no se trataría de una restricción aislada, sino de una presión adicional sobre un mercado global que ya está al límite.
El giro forzado: de Estados Unidos a Asia
Chile no se quedaría sin diésel de un día para otro, pero sí enfrentaría un reacomodo comercial forzoso y costoso. Juan Ortiz, economista sénior del OCEC-UDP, planteó que el país debería "redirigir las compras de diésel hacia países seguramente del Lejano Oriente, por ejemplo Japón, Corea del Sur, China, países que tienen capacidad de refinación, o eventualmente el caso de India". Gustavo Díaz, economista del Instituto Libertad, coincidió en que la interrupción "forzaría al Estado y a los importadores a una reconfiguración de sus cadenas de suministro hacia mercados alternativos y geográficamente más distantes", con el consiguiente encarecimiento por flete y logística.
Romo fue clara sobre el efecto asimétrico de la medida: mientras en Estados Unidos podría "contener temporalmente sus precios internos", para el resto del mundo significaría "menos combustible disponible", obligando a los países importadores a "competir por los cargamentos provenientes de otros mercados".
El daño en cadena: transporte, minería y agro
El impacto no se quedaría en los surtidores. Díaz fue enfático: "debido a que el diésel es el insumo fundamental para el transporte de carga, la minería y la actividad agrícola, un encarecimiento de este recurso elevaría los costos marginales de producción en toda la cadena de valor". Eso significa, en la práctica, presión al alza sobre los precios de bienes básicos y de consumo general en todo el país. Ortiz coincidió en que la gran minería y el sector agropecuario son "sectores mucho más expuestos al uso del diésel como insumo".
El amortiguador del Mepco, y el plan de emergencia del Gobierno
No todo el golpe llegaría directo al consumidor. Romo explicó que, gracias al Mecanismo de Estabilización de Precios de los Combustibles, un shock transitorio podría amortiguarse en buena parte: el mecanismo ya está evitando, según cálculos de Hermann Consultores, un alza de $425 por litro en el diésel actual, combinando menor impuesto específico y subsidio directo.
El Gobierno, por su parte, no espera a ver qué decide Trump con los brazos cruzados. El biministro de Economía y Minería, Daniel Mas, ya anunció que se evalúa un "plan de emergencia" específico para enfrentar los efectos de una eventual prohibición.
Lectura editorial
Esta noticia confirma, con cifras muy concretas para Chile, la advertencia que hicimos hace días sobre la crisis de diésel en Estados Unidos: lo que allá se discute como una medida de contención de precios domésticos, motivada en gran parte por presión electoral de cara a las elecciones de mitad de mandato, tiene el potencial de generar un efecto de contagio real y medible en economías como la chilena, altamente dependientes de un solo proveedor. El propio presidente Kast ya había anticipado, en su comentario sobre esta crisis, que se trataría de "una mala noticia para el mundo entero", y las cifras de esta nota confirman que Chile está lejos de ser un espectador lateral en este escenario: es, en los hechos, uno de los países latinoamericanos más expuestos.
Valoramos que el Gobierno esté trabajando ya en un plan de contingencia, en lugar de esperar pasivamente el desenlace de una decisión que se toma en Washington. Pero la dependencia del 87% respecto de un solo país proveedor es, en sí misma, una vulnerabilidad estructural que Chile debería abordar más allá de esta coyuntura específica: diversificar fuentes de abastecimiento energético no es solo una respuesta de emergencia frente a una eventual prohibición de Trump, sino una política de seguridad energética de largo plazo que el país debió haber fortalecido hace tiempo.
Conclusión
Con el 87% de sus importaciones de diésel dependiendo de Estados Unidos, Chile queda expuesto de manera directa a una decisión que se está tomando en Washington por motivos de política interna estadounidense. El Mepco puede amortiguar parte del golpe, y el Gobierno ya trabaja en medidas de contingencia, pero el episodio expone una dependencia energética que el país debería revisar con una mirada más allá de la coyuntura. VDI Global seguirá de cerca tanto la decisión final de la Casa Blanca como la respuesta del Gobierno chileno frente a este escenario.