BRASIL VOTA ESTE DOMINGO Y KAST TIENE MUCHO EN JUEGO: LA MONEDA EVALÚA SI UN TRIUNFO DE BOLSONARO LO CONVIERTE EN EL TERCERO DE LA FILA ANTE TRUMP
Este domingo 4 de octubre, más de 158 millones de brasileños están habilitados para votar en una de las elecciones más reñidas de la historia reciente de Brasil. Luiz Inácio Lula da Silva busca su cuarto período no consecutivo, mientras Flávio Bolsonaro, senador federal e hijo del expresidente hoy encarcelado por intento de golpe de Estado, intenta suceder a su padre al frente del Partido Liberal. En La Moneda, la definen con una sola palabra: "está peleado".
Una mega-elección con todo el poder brasileño en juego
La jornada de este domingo no se limita a la presidencia: define también el Senado, los 513 diputados federales, los gobernadores de los 26 estados y del Distrito Federal, además de las legislaturas estatales. De las 12 fórmulas presidenciales en competencia —incluidas las de Ronaldo Caiado, Augusto Cury y Romeu Zema—, solo Lula y Bolsonaro se mantienen en la pelea real, con un margen tan estrecho que Lula, pese a sostener una ligera ventaja, está lejos de evitar el balotaje. Bolsonaro, por su parte, se ha impuesto en mercados de predicción como Polymarket y Kalshi, lo que llevó al propio PT a denunciar ante el Tribunal Supremo una posible financiación extranjera a su favor.
La cercanía de Kast con los Bolsonaro, documentada
El Gobierno chileno no esconde su interés en el resultado. La cercanía de Kast con la familia Bolsonaro tiene antecedentes concretos: en 2015 calificó como "ideología muy marcada" a los jueces que condenaron al expresidente Jair Bolsonaro por tentativa de golpe de Estado. El 11 de marzo de este año, el propio círculo del entonces presidente electo invitó a Flavio Bolsonaro a la ceremonia de cambio de mando, un gesto que la prensa brasileña reportó como la razón por la que Lula finalmente declinó asistir, calificando la invitación de "indelicadeza" y "falta de experiencia diplomática".
Pese a esa cercanía evidente, el Ejecutivo mantiene un discurso oficial de prudencia. El subsecretario del Interior, Máximo Pávez, fue explícito este viernes: "para el gobierno cualquier compromiso electoral de una nación debe ser respetado... el gobierno va a trabajar, sea cual sea el presidente electo". En La Moneda destacan, además, que la relación con Lula ha sido buena en la práctica, con dos reuniones bilaterales de buen tenor —en enero en Panamá, durante la CAF, y en junio en Paraguay, en el marco del Mercosur—, además de un saludo informal entre ambos mandatarios hace apenas días en el plenario de la ONU.
El debate de fondo: ¿pierde Kast protagonismo frente a Trump?
El verdadero debate dentro del Ejecutivo no es sobre quién prefiere Kast que gane, sino sobre una tesis más incómoda: si un triunfo de Bolsonaro, sumado al de Javier Milei en Argentina, relega a Chile a un tercer lugar en las prioridades regionales de Washington. Emol consultó a tres analistas sobre esta "presunta paradoja", con lecturas que coinciden en el diagnóstico pero no en su relevancia práctica.
El analista Jorge Sanz reconoció que la tesis "podría parecer una paradoja" y que, en el ranking de preferencias de Trump, "es probable que Kast quede detrás de Bolsonaro y de Milei". Pero matizó que, en momentos donde toda la región se orienta hacia el combate al crimen organizado, ese favoritismo pierde sentido práctico, porque Chile ya definió que combatirá esa amenaza dentro del marco legal vigente, sin que las Fuerzas Armadas operen en las calles como sí ocurre en Ecuador, Colombia o El Salvador.
Cristián Medina fue más categórico sobre la estructura de fondo: "Brasil y Argentina siempre van a estar por delante de Chile" para Washington, por su envergadura económica y su peso subregional, independientemente de cualquier resultado electoral puntual. Agregó, eso sí, un elemento de incertidumbre: Trump "tiene una personalidad que a veces incluso lo lleva a enfrentarse con sus propios aliados ideológicos".
El académico Gilberto Aranda aportó la lectura más contundente: sostuvo que Estados Unidos hoy premia "el alineamiento completo y total" por sobre la afinidad ideológica, citando como ejemplo el caso de Venezuela, y proyectó que, por tamaño y recursos, Brasil terminará siendo el predilecto de Washington en la región, desplazando incluso a Milei. En un giro interesante, Aranda planteó que quien realmente debería preocuparse por un triunfo de Bolsonaro no es Kast, sino el propio Milei, "porque al ser un liderazgo que vive de la confrontación... se va a quedar sin un antagonista" si Lula pierde el poder en Brasil.
Lectura editorial
La prudencia declarativa de La Moneda es la postura institucionalmente correcta, y coincidimos en que cualquier gobierno debe respetar el veredicto soberano del pueblo brasileño, trabaje con quien trabaje después. Pero sería ingenuo no reconocer la simpatía ideológica real que atraviesa esta relación: Kast ha defendido públicamente a la familia Bolsonaro, incluso cuestionando la legitimidad del propio proceso judicial que condenó al expresidente, y ese alineamiento tiene un peso estratégico que trasciende el protocolo diplomático.
Compartimos la lectura de Jorge Sanz: la supuesta "paradoja" de perder protagonismo ante Washington frente a un eje Bolsonaro-Milei pierde fuerza en la práctica, porque Chile ya trazó su propio camino de cooperación con Estados Unidos —el Escudo de las Américas, el Compromiso de Santiago— bajo reglas claras y dentro del marco legal, sin necesidad de competir por el "favoritismo" personal de ningún presidente extranjero. Lo que Chile ofrece a esa alianza no es tamaño económico ni peso demográfico, que efectivamente no tiene frente a Brasil, sino previsibilidad institucional y compromiso efectivo, un activo que no se mide en rankings de preferencia personal sino en resultados concretos de cooperación.
Un triunfo de Bolsonaro, de concretarse, consolidaría un eje de derecha sudamericano con Argentina y Chile que facilitaría, en términos prácticos, la coordinación regional contra el crimen organizado transnacional que todos estos gobiernos ya comparten como prioridad. Eso, más que cualquier cálculo sobre jerarquías de simpatía con la Casa Blanca, es lo que debería importar: no quién le cae mejor a Trump, sino qué gobiernos efectivamente ejecutan la cooperación de seguridad que la región necesita.
Conclusión
Brasil define este domingo, en una de sus elecciones más cerradas, no solo su propio rumbo sino también parte del equilibrio de poder en Sudamérica. La Moneda mantiene la cautela oficial correcta, aunque la cercanía ideológica de Kast con los Bolsonaro es un hecho ya documentado. VDI Global seguirá de cerca el resultado de esta primera vuelta y sus implicancias para la región.