HEZBOLÁ RECUERDA A NASRALLAH ATACANDO AL PRESIDENTE LIBANÉS MIENTRAS SUS DRONES SIGUEN APUNTANDO A LAS TROPAS ISRAELÍES
Hezbolá lanzó un dron explosivo contra soldados israelíes en la zona de seguridad del sur del Líbano durante la madrugada del domingo 27 de septiembre, según las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI). No hubo heridos. El Ejército respondió atacando sitios de lanzamiento de drones y misiles antitanque. Horas más tarde, en el segundo aniversario de la muerte de Hassan Nasrallah, el líder del grupo, Naim Qassem, exigió al presidente libanés, Joseph Aoun, abandonar las negociaciones directas con Israel.
## El dron y la respuesta
De acuerdo con el comunicado militar, el dron fue lanzado durante la noche del sábado al domingo contra tropas desplegadas en lo que Israel denomina la Zona de Seguridad, una franja dentro del territorio libanés. No causó heridos.
La respuesta fue inmediata. Las FDI informaron que atacaron sitios usados por Hezbolá para lanzar drones explosivos y misiles antitanque contra soldados israelíes, además de otra infraestructura del grupo. En su comunicado, el Ejército advirtió que cualquier uso de la fuerza desde territorio libanés contra civiles o soldados israelíes tendrá una respuesta decisiva, y a la vez afirmó que sigue comprometido con el acuerdo entre Israel y Líbano.
Hasta el cierre de esta edición no había cifras de víctimas del lado libanés atribuidas al Ministerio de Salud de ese país ni a otra fuente oficial para los ataques del domingo.
El episodio repite un patrón. A comienzos de septiembre, un dron de Hezbolá lanzado contra comandos israelíes fue interceptado y el Ejército respondió con ataques en cinco zonas del sur y del valle de la Becá. En esa ocasión, el Ministerio de Salud libanés informó al menos tres muertos y 23 heridos. Israel calificó aquel ataque como una violación flagrante del acuerdo de cese de hostilidades.
## Dos años sin Nasrallah
Hassan Nasrallah murió el 27 de septiembre de 2024 en un bombardeo israelí sobre el cuartel general de Hezbolá en Dahiyeh, el bastión del grupo en el sur de Beirut. Su sucesor designado, Hashem Safieddine, murió días después en otro ataque. Esa ofensiva dejó a la organización sin buena parte de su consejo de liderazgo y de su mando militar. Para un grupo que construyó su identidad en torno a la figura de su jefe, cada aniversario funciona a la vez como homenaje y como recordatorio de lo que perdió.
El domingo, miles de simpatizantes se reunieron en Dahiyeh con banderas amarillas de Hezbolá y banderas libanesas, según reportes desde Beirut. La zona, fuertemente dañada en 2024 y otra vez este año, sigue siendo el centro simbólico del grupo.
## Qassem contra Aoun
El discurso televisado de Naim Qassem apuntó menos a Israel que al propio Estado libanés. Acusó a las autoridades de Beirut de haber renunciado de golpe a todas sus fuentes de poder con el acuerdo con Israel y de apoyar lo que llamó un proyecto israelí-estadounidense. Luego se dirigió a Aoun por su nombre y le pidió detener las negociaciones directas y volver a un formato indirecto.
Qassem también reiteró que Hezbolá no se desarmará mientras haya fuerzas israelíes en el sur del Líbano. Es la misma posición que el grupo sostiene desde que Beirut y Jerusalén iniciaron este año conversaciones directas bajo mediación estadounidense, las primeras de ese tipo en décadas.
Hubo otra señal, más discreta, que llegó por la prensa libanesa: Aoun habría ordenado a los jefes de los organismos de seguridad no asistir a las ceremonias por Nasrallah. La presidencia no ha confirmado públicamente esa instrucción, así que debe tomarse como un reporte sin verificar. Si se confirma, marcaría una distancia visible entre el Estado libanés y el acto central del calendario de Hezbolá.
## La zona de seguridad
El marco vigente, negociado con mediación de Washington este año, exige el desarme de los grupos armados no estatales y el despliegue del Ejército libanés en el sur. Hezbolá ha rechazado reiteradamente entregar sus armas y los avances están estancados. El Ejército libanés, que depende en buena medida de la ayuda estadounidense, no ha buscado hasta ahora enfrentar al grupo por la fuerza, y el gobierno de Beirut ha preferido la vía negociada. Israel mantiene una zona de seguridad que, por los cálculos conocidos, se extiende unos diez kilómetros dentro del Líbano, y ha dicho que no se retirará mientras Hezbolá no sea desarmado.
## Lectura editorial
Qassem pronunció el domingo un discurso de derrota. Un grupo que hace dos años disparaba a diario contra el norte de Israel dedica ahora su acto más importante del año a pelear con el presidente de su propio país sobre el formato de una negociación que no controla. Y si el reporte sobre Aoun es cierto, el jefe del Estado libanés prefirió que sus generales no aparecieran en la foto.
Eso es mérito de la decisión israelí de ir hasta el final en 2024, contra la presión de casi todas las cancillerías occidentales. Nadie en Beirut habría hablado de desarme con un Nasrallah vivo.
El dron del domingo recuerda, sin embargo, que la debilidad no es rendición. Hezbolá conserva capacidad para hostigar y su negativa a desarmarse es explícita. Mientras eso no cambie, la zona de seguridad es la única garantía real que tienen las comunidades de Galilea de que el 8 de octubre de 2023, cuando Hezbolá abrió el segundo frente, no se repita.
## Qué se decide en Jerusalén
El gobierno israelí tiene que resolver cuánto margen le da a Aoun. Presionarlo con más ataques puede darle a Qassem el argumento de que la negociación directa no trae nada. Aflojar la presión puede permitirle a Hezbolá rearmarse. Con elecciones el 27 de octubre, ninguna de las dos opciones es neutral, y el próximo dron puede decidirlo antes que cualquier gabinete.