PAULINA NÚÑEZ Y EL VICIO DE PAUTEAR AL GOBIERNO POR TELEVISIÓN: RN SIGUE ACTUANDO COMO TUTORA DE UN PRESIDENTE QUE ELIGIERON OTROS
El jueves, en un programa de T13, la presidenta del Senado y militante de RN, Paulina Núñez, dijo que al Gobierno de José Antonio Kast le hace falta "una cirugía mayor", que "se nota el déficit político" en el gabinete y que el Presidente "tiene que conducir y coordinar de manera distinta". Además pidió cambiar la vocería. Lo dijo por televisión, no en el comité político, que integra. Tres días después, dos ministros de la propia coalición tuvieron que salir a contestarle.
Lo que dijo, y dónde lo dijo
El detonante fue el revés en la Cámara, donde se rechazó por un voto la reforma constitucional para ampliar el plazo de detención de migrantes en situación irregular. Núñez sostuvo que si "todos los días" se emiten señales que no se traducen en ánimo de dialogar y construir consensos, "poco y nada puede hacer la Segpres". Y de ahí saltó al diagnóstico general: la conducción política del Ejecutivo estaría fallando y había que operar al gabinete.
Puede que tenga parte de razón en algo. La coordinación legislativa del Gobierno ha sido cuestionada desde hace semanas y no es un problema inventado. El asunto es el método y el momento.
El método: hacerlo en pantalla
Los republicanos fueron los primeros en decirlo, y con dureza. El diputado Agustín Romero recordó que Núñez "puede participar del comité político" y que por lo tanto "tiene todas las instancias para plantearle directamente al Presidente" sus críticas. Schubert dijo lo mismo con otras palabras. Riquelme fue más lejos y comparó la situación con "los mismos fracasos y descoordinaciones que ya vimos en el gobierno anterior".
Puede pensarse que los republicanos exageran, porque también tienen su cuota de interés. Pero el reproche de fondo es difícil de desmentir: quien es oficialista, preside el Senado y tiene línea directa con La Moneda no necesita un panel de televisión para hacerse oír. Lo usa porque un titular pesa más que una reunión.
La contradicción que nadie en RN quiere explicar
Aquí está lo más llamativo. El ministro cuestionado por la falta de coordinación legislativa, José García Ruminot, es de Renovación Nacional. Según La Tercera, el partido se había volcado a blindarlo, y hasta apuntó contra un jefe de división del ministerio militante republicano.
O sea: el cuestionamiento por la coordinación apunta a un ministro de RN, RN lo defiende, y a la vez su presidenta del Senado pide una cirugía mayor al resto. Y para completar el cuadro, el propio García Ruminot le respondió en público. Fue cortés ("ha sido gran colaboradora"), pero claro: no comparte la idea de un cambio de gabinete y sostuvo que sumar más figuras con trayectoria política "no necesariamente" mejora los resultados.
Es decir, hay una RN que respalda al Presidente desde dentro del gabinete y otra que lo emplaza desde afuera. Hay que preguntarles cuál de las dos habla por el partido.
"La derecha cobarde, de viaje en Nueva York"
La jefa de bancada de senadores de RN, María José Gatica, salió a respaldar a Núñez con una frase que merece leerse completa: "La derecha valiente está en Valparaíso votando y salvando la agenda legislativa; la cobarde, de viaje en Nueva York". Y agregó que "se necesita cambio de gabinete y ya es evidente".
Es difícil interpretar esa alusión de otra manera. El Presidente estaba esa semana en la ONU. Que una senadora oficialista califique de cobarde, aunque sea de manera indirecta, a la delegación que representa al país en Naciones Unidas, mientras el Gobierno enfrenta su aprobación más baja según Cadem, no es una crítica de gestión. Es fuego amigo con nombre y apellido.
El diagnóstico está mal calibrado
El revés de la Cámara no fue un problema de diseño del gabinete. Faltó un voto. Seis diputados del PDG se abstuvieron y dos parlamentarios que anunciaron su apoyo en la sala terminaron sin votar. La Segpres puede coordinar bancadas, pero no votar por ellas. Pedir una cirugía mayor por un resultado que dependía de la palabra de los parlamentarios es apuntar al cuadro equivocado.
García Ruminot lo dijo con cierta ironía: "confiamos en la palabra de los parlamentarios". Ese es el problema, y no se arregla cambiando ministros.
Matthei y la lógica del que perdió
Matthei fue la candidata de la centroderecha tradicional. Quedó fuera del balotaje, prácticamente empatada con Kaiser en cuarto lugar. En la segunda vuelta, según el análisis de Unholster que recogió La Tercera, cerca de dos tercios de sus votantes se fueron con Kast. Es decir, la propia base de la centroderecha delegó en él la conducción.
No hay evidencia de que Núñez hable por Matthei, y no lo afirmamos. Lo que sí se aprecia es una misma lógica: la de un sector que ve al gobierno como algo que debería parecerse más a lo que ellos habrían hecho, y que se siente autorizado a corregirlo en voz alta. Solo que el electorado ya eligió, y eligió otra cosa.
Lo que sí corresponde
Nadie pide silencio ni obsecuencia. El Gobierno tiene que mejorar su coordinación política, y en esto Núñez acierta. Alvarado y García Ruminot dijeron que están abiertos a más diálogo, lo que es un buen punto de partida. Hay canales para hacerlo bien: el comité político, las reuniones con el Presidente, las conversaciones con el ministro del Interior.
Lo que corresponde evitar es que cada diferencia se convierta en titular. La oposición, esta misma semana, cerró filas en torno a Bachelet y prepara un acto de unidad con Boric. Mientras tanto, el oficialismo discute a través de la televisión.
Kast ganó con los votos de la centroderecha. Le corresponde gobernar, y a quienes lo apoyaron les corresponde ayudarle desde adentro, sin micrófono.