LA TERCERA GUERRA CONTRA IRÁN YA TIENE PLAN: EL PROBLEMA ES UNA MONTAÑA
Israel y Estados Unidos ya saben cómo pelearían una tercera guerra contra Irán. El reparto de sectores, la secuencia de ataques y el papel de los F-35 quedaron probados en dos conflictos previos. Lo que todavía no saben es cómo resolver el desafío que más preocupa a Washington y Jerusalén: una instalación nuclear excavada bajo una montaña cerca de Natanz, tan profunda que quizás ni las bombas más poderosas del arsenal estadounidense puedan destruirla. A dos días de las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos, la pregunta ya no es si habrá otra ronda, sino cuánto duraría y qué podría lograr.
El plan que ya funcionó
Según un análisis del Jerusalem Post, la próxima operación repetiría en buena medida el esquema que se aplicó en febrero de este año. En esa ocasión, más de 200 aviones de combate israelíes participaron en la primera oleada. Estados Unidos e Israel se repartieron el territorio iraní por sectores: Israel se concentró en el oeste del país y en la zona de Teherán, y las fuerzas estadounidenses, en el sur y en algunos objetivos de la capital.
La clave fueron los F-35. Desde abril de 2024, los cazas furtivos israelíes neutralizaron en cuatro ocasiones los radares iraníes, abriendo paso a los F-15 y F-16 para los bombardeos masivos. Una vez lograda la superioridad aérea, los drones, más vulnerables pero capaces de permanecer horas sobre un objetivo, pueden asumir un papel protagónico.
Según fuentes extranjeras, la Fuerza Aérea israelí ya ensayó la ruta, volando a través de Siria e Irak hasta la frontera iraní. Irán tiene poco margen para impedir esa superioridad.
La montaña
El problema tiene nombre: Pickaxe Mountain. Es la instalación que más preocupa a Donald Trump, aunque, según fuentes citadas por el Jerusalem Post, todavía no está operativa.
La razón de la preocupación es su profundidad. En la guerra de junio de 2025, Estados Unidos usó 12 bombas antibúnker de 13,6 toneladas para destruir Fordow, una instalación que muchos oficiales israelíes consideraban fuera del alcance de sus propias armas. Pickaxe Mountain está bastante más profunda, y varios expertos dudan que incluso esas bombas puedan dañarla.
El riesgo es claro. Si Irán lograra trasladar uranio altamente enriquecido y centrífugas a ese búnker y ponerlo en funcionamiento, podría avanzar hacia un arma nuclear sin que nadie lo supiera ni pudiera impedirlo desde el aire. Por eso la estrategia más razonable sería provocar derrumbes en sus accesos antes de que el material llegue.
El Instituto para la Ciencia y la Seguridad Internacional publicó el viernes un estudio que identifica dos posibles pozos de ventilación y las dos entradas principales de los túneles como los puntos más vulnerables. Pero advierte que es una instalación extensa, con muchos otros elementos que también habría que atacar.
Lo que la guerra anterior no resolvió
La experiencia de principios de este año dejó lecciones incómodas.
Las ciudades de misiles. Los ataques provocaron derrumbes en las instalaciones subterráneas donde Irán guarda sus misiles balísticos. Pero las cuadrillas iraníes las reabrían en días, a veces en horas. Durante casi 40 días de guerra, esa táctica no cambió.
La dispersión. Irán abandonó las grandes andanadas desde pocos puntos y distribuyó sus lanzadores por todo el país, con disparos más pequeños y frecuentes. No causaban daños masivos, pero paralizaban regularmente a Israel. Y Teherán aprendió a atacar donde la defensa aérea israelí estaba más débil.
La región. Irán destruyó bases estadounidenses en varios países, con daños de al menos 5.000 millones de dólares. Y los hutíes, desde Yemen, han atacado con víctimas masivas instalaciones económicas y de transporte en Arabia Saudita.
La conclusión del análisis es dura: Irán puede ceder el control del aire y aun así sembrar el caos en toda la región.
Tres días o tres meses
Trump ha dicho que quiere una operación rápida y limpia, de tres días. El régimen iraní no tiene por qué colaborar. Ha amenazado con atacar directamente buques estadounidenses, cables submarinos de internet e instalaciones energéticas de los aliados de Washington.
Y hay una pregunta de fondo: qué cambiaría en tres días. Irán conservaría misiles balísticos, parte de su material nuclear bajo los escombros, drones y la capacidad de hostigar el tránsito por Ormuz. Muchos en Israel creen que solo una campaña más larga cambiaría la conducta del régimen. El exministro de Defensa Yoav Gallant ha ido más lejos: sostiene que parte del uranio enterrado solo podría neutralizarse con una operación terrestre.
Lectura editorial
VDI Global sostiene una posición clara: el régimen iraní no puede tener armas nucleares. Es un régimen que ha prometido la destrucción de Israel, que arma a Hezbolá, a Hamás y a los hutíes, y que ha atacado a sus vecinos y a Estados Unidos. Impedir que cruce el umbral nuclear no es una opción, es una obligación de seguridad para Israel y para el mundo.
Pero la claridad del objetivo no reemplaza la claridad de la estrategia. El análisis del Jerusalem Post deja a la vista el problema de fondo: dos guerras han retrasado el programa nuclear y debilitado a Irán, pero no han resuelto la amenaza. Una tercera ronda de tres días podría repetir ese resultado. Si Israel y Estados Unidos van a actuar, deben hacerlo con un objetivo definido, un plan para Pickaxe Mountain, una respuesta a la dispersión de los misiles y una idea de cómo termina la operación.
El momento político complica todo. Después del 3 de noviembre, Trump ya no tendrá el freno de las elecciones de mitad de mandato. Israel, en cambio, está sin gobierno con mayoría: el bloque de Netanyahu tiene 53 escaños y los partidos árabes acaban de anunciar que recomendarán a Eisenkot. Una operación de esta escala, con un gabinete en funciones y un país dividido, exigiría un respaldo político amplio que hoy no está garantizado. Es una razón más para que los dirigentes israelíes formen gobierno rápido.
Hay también un dato para Chile. El análisis muestra el valor decisivo del F-35 en un conflicto moderno: fue el avión que abrió el camino neutralizando los radares enemigos. Es la misma plataforma que la FACh evalúa para reemplazar sus F-5. La lección de Irán es que la superioridad aérea empieza por ver sin ser visto.
Lo que viene
Estados Unidos vota el martes. Trump queda libre de su freno electoral desde el miércoles. En Israel, Herzog inicia las consultas para formar gobierno. Y bajo una montaña cerca de Natanz, Irán sigue cavando. La ventana para impedir que ese búnker entre en funcionamiento no estará abierta para siempre.