CHILE Y ARGENTINA CONCLUYEN «AVUTARDA AUSTRAL 2026»: BLINDADOS CHILENOS IRÁN A SANTA CRUZ EN 2027, EN PLENA TENSIÓN POR EL DANSTAR
Mientras las cancillerías discuten por el Estrecho de Magallanes y la ruta comercial hacia las Malvinas, los ejércitos de Chile y Argentina siguen trabajando juntos. En Punta Arenas concluyó el ejercicio combinado de gabinete «Avutarda Austral 2026», etapa de planificación de unas maniobras con tropas y blindados que se realizarán en la provincia argentina de Santa Cruz durante el primer semestre de 2027. Es una señal que conviene leer con atención: en el sur, la relación militar profesional sigue funcionando, aun cuando la política se tensa.
El ejercicio
Participaron efectivos de la XI Brigada Mecanizada del Ejército Argentino y de la V División del Ejército de Chile, con sede en Magallanes. Como ejercicio de gabinete, no movilizó tropas en terreno. Su objetivo fue unificar procedimientos de estado mayor combinado, intercambiar doctrina y analizar operaciones defensivas con medios mecanizados y blindados.
El Avutarda Austral forma parte de una línea de trabajo bilateral acordada en 2024, en la XXIII Reunión Bilateral de Estado Mayor entre las Fuerzas Armadas de ambos países. Su propósito declarado es fortalecer la interoperabilidad y coordinar procedimientos operacionales combinados.
Lo que viene en 2027
La fase con tropas se realizará en el Campo de Instrucción Militar General Adalid, en Comandante Luis Piedra Buena, Santa Cruz. Según el proyecto enviado al Congreso argentino:
- Argentina aportaría 255 efectivos de la XI Brigada Mecanizada, con vehículos de combate M113, tanques ligeros SK-105 y medios de transporte y apoyo.
- Chile enviaría 56 efectivos y cerca de 14 vehículos, incluidos tres blindados a oruga.
- Duración: unos 15 días, incluidos los traslados.
- Costo: alrededor de 59,7 millones de pesos argentinos, financiados por el Ejército Argentino.
Falta un paso clave. La Constitución argentina exige que el Congreso autorice el ingreso de tropas extranjeras. El pedido se presentó el 17 de septiembre y está en la Comisión de Defensa de la Cámara de Diputados. Chile, por su parte, aún debe definir qué vehículos enviará.
No es el único
El Avutarda Austral se suma a otras ejercitaciones del año. Argentina realizó con Brasil el ejercicio «Arandú 2026». Y las armadas de Chile y Argentina desarrollaron en el canal Beagle el «Viekarén 2026», orientado a operaciones de búsqueda, rescate y control de la contaminación en aguas australes.
El contexto que lo hace relevante
El ejercicio coincide con uno de los momentos más tensos de la relación bilateral en años. Desde Argentina se ha filtrado la posibilidad de interceptar al carguero chileno Danstar, que en las próximas semanas reabrirá la ruta comercial entre Punta Arenas y las Malvinas. Un brigadier de la Fuerza Aérea argentina habló de soberanía argentina sobre Magallanes. Siguen vigentes dos decretos que condicionan el régimen del Estrecho y la navegación hacia las islas. Y el Congreso argentino votará el 12 de noviembre la Ley Malvinas.
Pero hay un dato que el almirante en retiro Jorge Arancibia subrayó esta semana: las declaraciones más agresivas no han venido de las instituciones militares argentinas ni de sus jefes. En agosto, el jefe de la Armada argentina reconoció públicamente que el Estrecho pertenece a Chile. Y ahora, sus ejércitos planifican maniobras juntos a pocos kilómetros de la frontera.
Lectura editorial
La cooperación militar entre Chile y Argentina es uno de los activos más valiosos de la relación bilateral, y ha costado décadas construirla. Quienes vivieron 1978 saben lo que significa que dos ejércitos que estuvieron al borde de la guerra hoy compartan doctrina, estados mayores y campos de instrucción. Esa confianza profesional es un seguro contra los errores de cálculo.
En plena tensión por el Danstar, ese canal es más importante que nunca. Si algún día se produce un incidente en el mar, conviene que quienes deban gestionarlo se conozcan, hablen el mismo idioma operativo y sepan cómo bajar la temperatura.
Pero la cooperación no puede confundirse con ingenuidad. Que los ejércitos trabajen juntos no resuelve el problema de fondo, que es político y jurídico: la vigencia plena del Tratado de 1984 y la derogación de los decretos argentinos que lo contradicen. Esa es tarea de las cancillerías, no de las brigadas.
El mensaje correcto para Santiago es doble. Mantener y profundizar la relación militar, porque reduce riesgos. Y, al mismo tiempo, exigir con claridad en la mesa diplomática que las reglas del Estrecho no están en discusión. Una cosa refuerza a la otra: la confianza entre ejércitos permite discutir con firmeza sin que la discusión escale.
Lo que viene
El Congreso argentino debe autorizar el ingreso de tropas chilenas para la fase de 2027. Chile tiene que definir los vehículos que enviará. Y antes de eso, en las próximas semanas, la relación bilateral enfrentará su prueba más inmediata: el primer viaje del Danstar hacia las Malvinas.