11.000 TONELADAS DE SOBERANÍA: LA ARMADA LLEVA A LA ANTÁRTICA SU MAYOR ESFUERZO LOGÍSTICO PARA EL NUEVO MUELLE DE BAHÍA FILDES
La Armada de Chile se prepara para su campaña antártica más exigente en años. En el lanzamiento de la 63ª Expedición Científica Antártica, anunció que realizará 19 viajes al continente blanco y trasladará más de 11.000 toneladas de carga para avanzar en la construcción del nuevo muelle de Bahía Fildes, en la isla Rey Jorge. Es un 50% más que en la temporada pasada. El esfuerzo coincide con un aniversario simbólico: los 80 años de la base naval Capitán Arturo Prat, la primera instalación chilena de ocupación permanente en la Antártica. Mientras en el norte de Magallanes se discute sobre el Estrecho y las Malvinas, en el sur Chile construye presencia con hechos.
La operación
El buque multipropósito LSDH-91 Sargento Aldea encabezará el traslado, junto con los remolcadores de flota ATF-65 Janequeo y ATF-66 Galvarino y el remolcador antártico ATF-60 Lientur. Entre los cuatro realizarán 19 viajes y transportarán más de 11.000 toneladas de material, frente a las 7.250 toneladas de la temporada anterior. El Sargento Aldea ya está en el muelle Santos Mardones, en Punta Arenas, cargando los primeros materiales.
El despliegue se enmarca en la etapa II de la operación Base Soberanía, el programa logístico con el que el Estado chileno sostiene la construcción del nuevo muelle. Según el comandante en jefe de la Tercera Zona Naval, contraalmirante Juan Soto, se trata de un esfuerzo logístico con el que el país busca proyectarse en el continente blanco.
La campaña científica
En paralelo, la Comisión Antártica de la Armada para la temporada 2026-2027 desplegará otros tres buques desde la primera semana de noviembre hasta marzo de 2027.
- El rompehielos AGB-46 Almirante Viel, construido en Chile, se encargará de la apertura y el cierre de las bases, del apoyo logístico y de cuatro cruceros científicos del Servicio Hidrográfico y Oceanográfico de la Armada, del Instituto Antártico Chileno, de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo y de una comisión científica de Canadá.
- El ATF-60 Lientur participará además en la Patrulla Antártica Naval Combinada, que Chile realiza junto a Argentina para la seguridad de la navegación y el rescate en la zona.
- El patrullero oceánico OPV-83 Marinero Fuentealba mantendrá la señalización marítima y realizará fiscalización pesquera en el área de la Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos.
Ochenta años de presencia
La campaña conmemora los 80 años de la base naval Capitán Arturo Prat, fundada en febrero de 1947 en la isla Greenwich. Fue la primera base chilena de ocupación permanente en la Antártica y marcó el inicio de una presencia que hoy incluye bases de las tres ramas de las Fuerzas Armadas y del Instituto Antártico Chileno.
El contraalmirante Soto vinculó esa historia con el presente. Recordó que la Antártica está consagrada a la ciencia por los tratados internacionales y que Chile está a la vanguardia en ese terreno. Y resumió la visión de la institución con una frase: “La soberanía se construye de muchas maneras”. La ciencia, dijo, es una de las más potentes, y las unidades navales son el soporte que conecta la investigación nacional e internacional con el resguardo de los intereses de Chile.
Por qué importa el muelle
Bahía Fildes, en la isla Rey Jorge, es uno de los principales accesos al continente antártico. Allí se concentran bases de varios países, junto a la base Presidente Eduardo Frei y Villa Las Estrellas. Hoy, la descarga de material y personas depende en gran medida de operaciones con lanchas y botes, sujetas al clima y al hielo.
Un muelle permanente cambiaría esa ecuación. Permitiría operaciones logísticas más seguras y rápidas, ampliaría la capacidad de apoyo a la ciencia y podría convertir a Chile en el centro logístico de la zona para los programas antárticos de otros países. En la Antártica, quien controla la logística controla buena parte de la presencia.
Lectura editorial
Hay noticias que no ocupan portadas pero dicen más sobre el futuro de un país que muchas polémicas. Esta es una de ellas.
El Tratado Antártico congeló las reclamaciones territoriales, pero no congeló la competencia por presencia, influencia y capacidad. En ese escenario, Chile tiene ventajas que pocos países pueden igualar: cercanía geográfica, Punta Arenas como puerta de entrada, ochenta años de presencia continua y una institucionalidad que une ciencia y Fuerzas Armadas. Lo que necesita es infraestructura para convertir esas ventajas en liderazgo. El muelle de Bahía Fildes es exactamente eso.
El contexto lo vuelve más relevante. El Territorio Chileno Antártico se superpone con las reclamaciones de Argentina y del Reino Unido. En las últimas semanas, la tensión con Buenos Aires por el Estrecho de Magallanes y la ruta hacia las Malvinas dejó claro que el extremo austral vuelve a ser un espacio de disputa. Este año, Chile publicó un nuevo mapa oficial que incorpora 210.000 kilómetros cuadrados al oeste de la península antártica, y una misión conjunta instaló presencia científica en la cumbre del monte Vinson. El muelle forma parte de la misma estrategia: estar, construir y sostener.
Hay que reconocer también el valor de la cooperación. El Lientur seguirá patrullando junto a la Armada argentina, en un ejemplo de que la competencia por la Antártica no excluye la colaboración en seguridad y rescate. Esa combinación de firmeza y cooperación es la que mejor sirve a Chile.
Once mil toneladas de carga no son solo cemento y acero. Son la forma concreta en que un país demuestra que su presencia en el continente blanco no es un mapa, sino una realidad.
Lo que viene
La campaña comienza la primera semana de noviembre y se extenderá hasta marzo de 2027. El Sargento Aldea y los remolcadores iniciarán los primeros viajes de carga en las próximas semanas. En febrero, la base Capitán Arturo Prat cumplirá 80 años, con el nuevo muelle de Bahía Fildes un paso más cerca.