FALKLANDS: EL CANCILLER ARGENTINO PABLO QUIRNO GARANTIZÓ LA LIBERTAD DE NAVEGACIÓN Y DESCOMPRIME LA TENSIÓN CON CHILE POR EL BUQUE DANSTAR
Después de casi un mes de alertas, filtraciones y advertencias cruzadas, la crisis por el carguero chileno Danstar entró en una fase de descompresión. El canciller argentino, Pablo Quirno, defendió en la reunión de cancilleres del G20 la libertad de navegación y afirmó que ningún país puede obstruir el tránsito marítimo ni desconocer las reglas internacionales. En el sur argentino, su mensaje se leyó como lo que parece ser: una señal hacia Santiago de que Buenos Aires no quiere un incidente en el mar. Es una buena noticia. Pero la crisis dejó lecciones y temas abiertos que Chile no debería olvidar ahora que baja la temperatura.
La señal de Quirno
El canciller compartió en sus redes su intervención ante el G20, en Atlanta. Defendió el libre paso de los barcos dedicados al comercio internacional, advirtió que cuando se interrumpen las rutas marítimas se afectan el comercio y la seguridad alimentaria, y cerró con una idea simple: el comercio necesita libertad, y la libertad necesita reglas que se respeten.
El mensaje no mencionó al Danstar ni a las islas Falkland/Malvinas. Pero llegó en el momento justo, cuando el carguero ya navegaba hacia Magallanes y en Chile crecía la inquietud por una eventual interceptación. A ambos lados de la cordillera se interpretó como un gesto de distensión.
Un mes de crisis
Para medir el valor de la señal, conviene recordar cómo llegó la relación hasta aquí.
8 de octubre. Trasciende un informe de inteligencia chileno que advierte sobre un posible «evento crítico» con Argentina por el zarpe del Danstar hacia las islas. La preocupación: que la Prefectura Naval o la Armada argentina intercepten el buque en aguas argentinas.
Primeros días de octubre. La naviera Easter Island evalúa navegar por el Mar de Drake para evitar fricciones. La opción se descarta en Santiago, porque se entiende como una renuncia implícita a los derechos de navegación por el Estrecho de Magallanes.
10 de octubre. Quirno responde con un tajante «No» en sus redes a quienes le atribuían planes de una ofensiva jurídica sobre el Estrecho de Magallanes.
14 de octubre. En una entrevista televisiva, el canciller asegura que Argentina no tiene intención de atacar ni abordar el buque, reconoce que el Estrecho es territorio chileno y sostiene que su país no puede impedir el paso inocente. Pero agrega una condición: si el viaje sirviera de apoyo logístico a la explotación petrolera en las islas, dejaría de serlo. Ese mismo mes, el presidente de la Liga Naval Argentina, Fernando Morales, advierte ante diputados argentinos que el buque podría ser detenido.
Del lado chileno, el ministro de Defensa, Fernando Barros, llama a la prudencia y sostiene que la navegación de un buque que sale del Estrecho de Magallanes no puede ser restringida ni condicionada por otro país.
Fines de octubre. Nuevas filtraciones sugieren que la interceptación seguiría siendo una opción en Buenos Aires. Expertos chilenos advierten sobre el riesgo de escalada y el excomandante en jefe de la Armada, Jorge Arancibia, desaconseja una escolta militar. El Danstar zarpa desde Valparaíso rumbo a Punta Arenas.
31 de octubre. Quirno habla en el G20.
Lo que la señal resuelve
El mensaje del canciller resuelve, al menos en el discurso, la preocupación más grave: la posibilidad de un uso de la fuerza contra un buque chileno. Es coherente con lo que el propio Quirno dijo en octubre y con la sintonía política entre los gobiernos de Javier Milei y José Antonio Kast. Y llega desde el ministro que conduce la política exterior argentina, no desde voces marginales.
También reduce el espacio para quienes, en ambos países, empujaban hacia un incidente. En Argentina, militares en retiro y dirigentes de organizaciones navales. En Chile, voces que pedían escoltas navales o reacciones de fuerza.
Lo que la señal no resuelve
Pero conviene no confundir descompresión con solución.
La condición del paso inocente. Quirno no ha retirado su advertencia de octubre. Argentina sigue reservándose la facultad de calificar un viaje como no inocente si considera que apoya la explotación petrolera de las islas, donde avanza el proyecto Sea Lion, impulsado por Navitas Petroleum y Rockhopper Exploration. El Danstar llevará alimentos, materiales de construcción, gas licuado y maquinaria. La ambigüedad sigue ahí.
Los decretos. Siguen vigentes las normas argentinas que condicionan la navegación hacia las islas y el régimen del Estrecho, en contradicción con el Tratado de Paz y Amistad de 1984.
Las provincias. Tierra del Fuego prepara multas y sanciones para navieras que operen cerca de las islas, por una vía distinta de la navegación.
El Congreso. La Ley Malvinas, que sanciona a proveedores de empresas que operan en las islas sin autorización argentina, se votaría el 12 de noviembre.
Lectura editorial
VDI Global valora el gesto de Quirno. En una relación bilateral que pasó semanas al borde de un incidente, una declaración pública en favor de la libertad de navegación tiene peso. Muestra que el gobierno de Milei entiende que no puede defender la libre navegación en Ormuz y amenazarla en el Atlántico Sur.
El mérito es compartido. El gobierno chileno resistió la tentación de responder con fuerza, como pedían algunas voces, y mantuvo la discusión en el terreno diplomático. Fue la decisión correcta. Una crisis que se resuelve con declaraciones y no con buques de guerra es una crisis bien gestionada.
Pero el momento de la descompresión es justamente el momento de consolidar. Cuando baja la presión es cuando se pueden firmar los acuerdos que en plena tensión parecían imposibles. Chile debería aprovechar esta ventana para convertir la frase del G20 en un compromiso concreto: una garantía por escrito de que el tránsito del Danstar, y de cualquier buque chileno hacia y desde el Estrecho, se rige por el Tratado de 1984. También debería pedir que se aclare que el régimen sancionatorio fueguino no alcanzará a navieras chilenas en tránsito, y avanzar en la derogación de los decretos que contradicen el tratado.
La buena voluntad de hoy es valiosa. Pero en el extremo austral, la historia enseña que la buena voluntad de un gobierno no siempre sobrevive al siguiente.
Lo que viene
El Danstar llegará a Punta Arenas en los próximos días y su primer viaje a las islas está previsto para comienzos de diciembre. El 12 de noviembre, el Congreso argentino votaría la Ley Malvinas. Entre ambas fechas se sabrá si la descompresión se convierte en un acuerdo, o si fue solo una tregua.