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LOS 2 PEORES MANDATARIOS EN LOS ÚLTIMOS 26 AÑOS DAN CÁTEDRA DE CONDUCCIÓN DIPLOMÁTICA: LA PARADOJA DE BACHELET Y BORIC EXIGIÉNDOLE A KAST LECCIONES DE SOBERANÍA

LOS 2 PEORES MANDATARIOS EN LOS ÚLTIMOS 26 AÑOS DAN CÁTEDRA DE CONDUCCIÓN DIPLOMÁTICA: LA PARADOJA DE BACHELET Y BORIC EXIGIÉNDOLE A KAST LECCIONES DE SOBERANÍA

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Por Redacción VDI Global

Michelle Bachelet y Gabriel Boric emitieron este jueves una declaración conjunta expresando "preocupación" por la adhesión de Chile al Escudo de las Américas, y llamaron formalmente al presidente José Antonio Kast a "reconsiderar" la permanencia del país en esa instancia. Los dos expresidentes invocaron en su comunicado la defensa de "nuestra soberanía y autonomía" y advirtieron contra subordinar la política exterior chilena "a prioridades definidas por una potencia extranjera". La paradoja es difícil de ignorar: se trata de los dos mandatarios cuya gestión, según registran las mediciones de aprobación de las últimas tres décadas, terminó entre las más bajas desde el retorno a la democracia, exigiéndole hoy lecciones de conducción soberana a un gobierno que, apenas seis meses en el cargo, ya recompuso relaciones bilaterales que ambos dejaron deterioradas.

Lo que dice el comunicado

Bachelet y Boric fueron explícitos en su comunicado conjunto: "la política exterior de Chile se ha sustentado históricamente en la defensa de nuestra soberanía y autonomía, el respeto irrestricto al derecho internacional y a los derechos humanos, y la protección de nuestros intereses permanentes". Reconocieron que "la cooperación internacional es indispensable para enfrentar amenazas transnacionales como el crimen organizado", pero advirtieron que "esa cooperación debe realizarse siempre resguardando plenamente la autonomía de las decisiones de Chile y sin subordinar nuestra política exterior, de seguridad o defensa a prioridades definidas por una potencia extranjera".

Los expresidentes cuestionaron además el concepto mismo de "soberanía continental" que ha circulado en torno a la iniciativa, advirtiendo que podría "terminar debilitando el principio fundamental de soberanía nacional que nuestro país históricamente ha defendido". Cerraron con un llamado directo: "llamamos al gobierno del Presidente José Antonio Kast a reconsiderar la permanencia de Chile en esta instancia", ofreciendo al mismo tiempo su "plena disposición a colaborar en la construcción de estrategias de Estado para enfrentar el crimen organizado transnacional".

La paradoja que el comunicado no logra esquivar

Es precisamente ese último párrafo el que expone la contradicción de fondo de esta declaración. Bachelet dejó La Moneda en 2010 con niveles de aprobación que se recuperaron solo al final de su segundo mandato, tras gestiones marcadas por crisis de conducción interna; Boric, por su parte, cerró su período en marzo de este año como uno de los mandatarios con menor aprobación sostenida en el tiempo desde el retorno a la democracia, arrastrando además, según hemos documentado extensamente en investigaciones anteriores de VDI Global, un deterioro significativo de la relación bilateral con Israel, una postura ambigua frente a la migración irregular masiva que caracterizó el inicio de su gobierno, y una auditoría estatal que a la fecha ya acumula 1.529 hallazgos de irregularidades administrativas en su gestión.

Que sean precisamente estos dos exmandatarios quienes hoy adviertan sobre los riesgos de "subordinar" la política exterior chilena a una potencia extranjera, resulta difícil de sostener sin cierta incomodidad histórica: fue durante la administración de Boric, no durante la de Kast, que Chile llegó a retirar sus agregados militares de Tel Aviv y a excluir a empresas de defensa israelíes de FIDAE, decisiones que el propio sector Defensa calificó en su momento como "desproporcionadas" y que hoy la actual administración ha debido revertir, gestión tras gestión, para recomponer una alianza estratégica de cinco décadas.

Lectura editorial

Desde VDI Global consideramos que el llamado de Bachelet y Boric contiene, en su formulación teórica, principios que efectivamente merecen resguardarse: ningún país debería subordinar automáticamente su política exterior a los intereses de una potencia extranjera, y la advertencia sobre el uso impreciso de conceptos como "soberanía continental" es, en abstracto, una precaución jurídica razonable, en línea con algunas de las mismas preguntas de rigor técnico que hemos planteado en nuestra propia investigación sobre los alcances reales de la adhesión chilena al Escudo de las Américas.

Pero el problema de este comunicado no es su contenido teórico, sino quién lo firma y en qué momento. Los mismos dos expresidentes que hoy invocan la "autonomía estratégica" de Chile son quienes, durante sus respectivos gobiernos, permitieron que la relación con Israel se deteriorara hasta el punto de la retirada de agregados militares, que la migración irregular escalara sin control efectivo durante buena parte de sus mandatos, y que la aprobación ciudadana de ambas administraciones cayera a niveles que, según registran las mediciones disponibles, se ubican entre los más bajos del período democrático reciente. Exigir hoy cátedra de conducción soberana desde ese historial es, cuando menos, una paradoja que la propia declaración no logra explicar.

Valoramos, en cambio, que el actual Gobierno haya optado por una estrategia de cooperación internacional explícita en materia de seguridad, sin que ello haya significado, hasta ahora, ceder capacidades soberanas: como documentamos en nuestra propia investigación sobre el Escudo de las Américas, la adhesión no autoriza tropas extranjeras ni compromete a las Fuerzas Armadas chilenas en operaciones ajenas. Que Bachelet y Boric ofrezcan hoy su "disposición a colaborar" en estrategias contra el crimen organizado es, en todo caso, una oferta tardía frente a un problema que ambos gobiernos enfrentaron con resultados que la propia ciudadanía ya evaluó en las urnas.

Conclusión

La declaración conjunta de Bachelet y Boric plantea principios de política exterior que, leídos de manera aislada, resultan razonables. Pero la autoridad moral para exigirle a Kast lecciones de conducción soberana proviene, precisamente, de los dos mandatarios cuyas propias gestiones —en materia de seguridad, migración y política exterior— la ciudadanía chilena ya calificó, en las urnas y en las encuestas, entre las más débiles de las últimas tres décadas. VDI Global seguirá de cerca la respuesta del Gobierno a este llamado.

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