SIETE EXCOMANDANTES EN JEFE DE LA ARMADA RESPONDEN A LOS EXCANCILLERES: «LA CONFIANZA NO SE CONSTRUYE SOSLAYANDO LAS DIFERENCIAS» CON ARGENTINA Y PIDEN UNA RESPUESTA A LOS DECRETOS 457/2021 Y 256/2010
Siete excomandantes en jefe de la Armada de Chile publicaron este martes una carta titulada «La confianza exige algo más que buenas relaciones». Responde a la columna de los excancilleres Alfredo Moreno y Alberto van Klaveren, que pedía cuidar el vínculo con Argentina. Los almirantes comparten el objetivo, pero sostienen que los intereses geopolíticos permanentes no pueden subordinarse a lo comercial, que la ruta del Danstar es una actividad privada legítima y que la prudencia no debe convertirse en postergación indefinida de las controversias.
La carta
La carta, publicada el 27 de octubre, la firman Jorge Arancibia, Miguel Ángel Vergara, Rodolfo Codina, Edmundo González, Enrique Larrañaga, Julio Leiva y Juan Andrés de la Maza, todos excomandantes en jefe de la Armada. La nota que la reproduce no precisa la situación de retiro de cada uno.
Es el segundo pronunciamiento colectivo del mismo grupo en dos meses. El 3 de septiembre, seis de ellos, sin Arancibia, firmaron otra carta tras los dichos del jefe del Estado Mayor de la Fuerza Aérea Argentina sobre Magallanes. Ahora el detonante es doble: la columna que Moreno y Van Klaveren publicaron el fin de semana, y las declaraciones del exgeneral argentino Edgard Calandín, quien dijo en un programa de streaming que Argentina podría cortar el gas a Puerto Williams.
Los firmantes valoran el diálogo y dicen compartir el objetivo de una relación constructiva. Su argumento es otro: la confianza entre ambos países no se construye evitando los temas incómodos. Una de las frases centrales de la carta lo resume: «Chile y Argentina necesitan confianza, pero esta no se construye soslayando las diferencias, sino resolviéndolas».
Lo que sostienen
La carta ordena su posición en cuatro puntos.
Geopolítica y comercio. Afirma que «los intereses geopolíticos permanentes de un Estado no pueden subordinarse a consideraciones comerciales». Reconoce el superávit comercial argentino de 2025, superior a US$5.200 millones, y con ello admite el peso económico de la relación. Pero advierte que ese peso no debe condicionar la defensa de intereses de largo plazo.
Los decretos argentinos. Expresa preocupación por los decretos 457/2021 y 256/2010, que considera que requieren una respuesta jurídica y diplomática. En la carta del 3 de septiembre, el mismo grupo había precisado el reparo: el decreto 457/2021, que fija la directiva de política de defensa nacional de Argentina, sigue hablando de «exploración, estudio y control» conjuntos del Estrecho de Magallanes y del Paso Drake, pese a pedidos reiterados de derogación. Sobre el decreto 256/2010, cuestionan su compatibilidad con la Convención del Mar y con el Tratado de Paz y Amistad de 1984, en particular respecto de la libre navegación por el Estrecho. En la carta de ahora sostienen que, si impone restricciones a la navegación, podría contravenir ese tratado: «restricciones incompatibles con la libre navegación garantizada por el Tratado de Paz y Amistad de 1984».
El Danstar. Sobre la ruta Punta Arenas–Falklands del buque M/N Danstar, la carta sostiene que es una actividad privada legítima y que navegar por el Estrecho no requiere autorización argentina. Es la misma línea que ha mantenido el Gobierno chileno, que habla de un negocio entre privados.
Prudencia y plazos. Plantea que la prudencia diplomática no debe convertirse en postergación indefinida de las controversias. Es, en rigor, la respuesta directa a la columna de los excancilleres: no cuestiona que haya que cuidar la relación, pero sí que se la cuide a costa de dejar pendientes los reparos jurídicos.
La carta que responde
La columna de Moreno y Van Klaveren, publicada el fin de semana, pedía prudencia en el manejo de la relación con Argentina, según la cobertura de esos días. Las notas disponibles no reproducen su texto íntegro, por lo que no se puede detallar qué recomienda. Lo que sí se ve es el contraste de énfasis: los excancilleres insisten en cuidar el vínculo, los almirantes en no dejar sin respuesta lo que consideran incompatible con los tratados.
No es una oposición total. Ambos textos comparten el diagnóstico de que la relación bilateral es valiosa. La diferencia está en el orden de prioridades y en el ritmo.
El telón de fondo
La carta llega en un momento de alta tensión alrededor del Danstar. El carguero, de bandera chilena y con capacidad para 1.389 toneladas, zarparía de Punta Arenas hacia Stanley, y según reportes la ruta abriría a más tardar en diciembre. El mismo día de la carta, un medio chileno informó, con fuentes anónimas, que Argentina estudia detener, escoltar y multar al buque, aunque aún no define táctica ni estrategia jurídica. Esa información no está confirmada: no hay una declaración oficial argentina ni un documento que la respalde.
Hay precedentes y advertencias previas. Ya el 9 de octubre, el presidente de la Liga Naval Argentina, Fernando Morales, dijo ante una comisión del Congreso que el buque podría ser detenido en aguas argentinas si su paso se considera «no inocente» por amenazar la soberanía, con base en el artículo 19 de la Convención del Mar. Es una opinión de un experto naval, no una decisión del Gobierno. En paralelo, el canciller Pablo Quirno dijo que Argentina no puede frenar el paso inocente del buque.
Al frente judicial se suma el pedido argentino de medidas provisionales ante el Tribunal Internacional del Derecho del Mar contra el proyecto petrolero Sea Lion, con audiencias previstas para el 10 y el 11 de noviembre. En el Congreso argentino hay proyectos para citar al embajador chileno y para revisar los tratados de inversión y de doble tributación con Chile.
Lo que se sabe y lo que no
Se sabe que siete excomandantes en jefe de la Armada firmaron la carta, qué sostienen sobre los decretos 457/2021 y 256/2010, que consideran legítima la ruta del Danstar y que piden no postergar la discusión de las diferencias.
No se sabe cómo responderá el Gobierno chileno ni el argentino: las notas no reportan reacciones. No se conoce la situación de retiro de cada firmante, ni el contenido completo de los decretos ni de la columna de los excancilleres. Tampoco hay confirmación de que Argentina vaya a interceptar el buque, ni de la fecha de zarpe.
Hay además un matiz que conviene tener presente. Los firmantes son oficiales retirados. Sus cartas tienen peso político y simbólico, pero no son la posición del Estado.
Lectura editorial
VDI Global sostiene tres cosas.
Primero, la carta plantea una pregunta legítima: qué se hace con los decretos. Que un decreto de política de defensa de un país vecino hable de «control» conjunto de un estrecho que ambos tratados dan por resuelto es un hecho que merece una respuesta formal, serena y por canales diplomáticos. La Cancillería argentina dijo en agosto que los tratados de 1881 y 1984 rigen plenamente y son definitivos. El paso siguiente, coherente con eso, es ajustar la normativa interna. Chile tiene derecho a pedirlo.
Segundo, prudencia y firmeza no se excluyen. La discusión entre los excancilleres y los almirantes se presenta como un dilema, pero lo razonable es combinar ambos: seguir con la cooperación antártica, la agenda comercial y el diálogo, y plantear en paralelo, con claridad y por escrito, los reparos jurídicos. Un reclamo diplomático bien fundado no es una provocación.
Tercero, la mejor protección del Danstar es la claridad jurídica y el silencio operativo. Hablar de escoltas navales, como sugieren fuentes anónimas, solo eleva la temperatura. Una nota diplomática, la posición pública del Gobierno sobre el derecho de paso y la preparación del frente ante el tribunal internacional son pasos más eficaces que cualquier gesto militar.
Qué vigilar
- Si el Gobierno chileno responde a la carta o fija una posición sobre los decretos.
- Si la Cancillería formula un planteamiento diplomático a Buenos Aires sobre el decreto 457/2021.
- La respuesta argentina y si hay una nueva iniciativa sobre los decretos.
- El zarpe del Danstar y cualquier decisión argentina sobre el paso inocente.
- Las audiencias del 10 y 11 de noviembre en el Tribunal Internacional del Derecho del Mar.
- Si se confirma o se desmiente la información sobre una eventual interceptación.
- Nuevas declaraciones de actores militares retirados de uno y otro lado.
Conclusión
Los almirantes no piden un conflicto: piden que las diferencias se resuelvan en lugar de esquivarse. Es una posición razonable, y también una que obliga al Gobierno a decir, con voz propia, qué hará con los decretos y con el Danstar. Entre la prudencia de los excancilleres y la firmeza de los marinos hay un camino intermedio: hablar claro, por escrito y a tiempo.
Si quieres seguir esta cobertura sin intermediarios, suscríbete al newsletter de VDI Global en https://informes.vdiglobal.org/#/portal/signup.