CHILE Y EL TRIUNFO DE LULA: KAST LLAMÓ Y ASISTIRÁ A LA ASUNCIÓN DEL 5 DE ENERO, LA RELACIÓN CON BRASIL SE BLINDA DEL COLOR POLÍTICO Y MILEI SE QUEDA SOLO DUDANDO DE LA ELECCIÓN
El presidente José Antonio Kast llamó a Luiz Inácio Lula da Silva para reconocer su reelección y confirmó que asistirá a su asunción, el 5 de enero de 2027. La Moneda definió a Brasil como socio estratégico, con 190 años de relaciones. Brasil es el principal socio comercial de Chile en Sudamérica, con US$12.750 millones, y la relación descansa en tratados que no dependen del gobierno de turno. Mientras tanto, Javier Milei compartió una publicación que cuestiona la legitimidad de la elección.
La llamada y el mensaje de La Moneda
Kast llamó a Lula tras conocerse su triunfo en el balotaje y fue uno de los primeros mandatarios en hacerlo. Según el reporte, dijo que «Chile y Brasil tienen mucho futuro en común». Mencionó la integración regional y el combate al crimen organizado y destacó el valor de la participación ciudadana y de las instituciones democráticas.
La Moneda describió a Brasil como socio estratégico, con relaciones diplomáticas de 190 años, y habló de profundizar el diálogo político y la cooperación. Kast confirmó que asistirá a la asunción de Lula el 5 de enero de 2027.
La duración y el contenido completo de la conversación no se han informado. Tampoco hay acuerdos concretos anunciados. Lo que hay es una señal política: Chile reconoce al presidente electo de su principal socio sudamericano, sin condicionar el gesto a la afinidad ideológica.
Una relación que ya tenía camino
No es un primer contacto. Según los reportes, Kast y Lula se reunieron en Panamá y en la cumbre del Mercosur en Paraguay, donde, de acuerdo con la prensa chilena, Lula lo invitó a realizar una visita oficial a Brasil. Kast había invitado además al hoy candidato derrotado Flávio Bolsonaro a su cambio de mando del 11 de marzo, lo que ilustra el equilibrio que debe manejar: afinidad con un sector de la derecha brasileña, interés con quien gobierna.
Un análisis de la semana lo resume como «separar afinidad de interés». Es la fórmula correcta para una política exterior: se puede preferir a un candidato y trabajar con el otro cuando gana.
Lo que no depende de quién gobierne
El análisis de la semana sostiene que la elección es «un cambio de clima» más que un punto de inflexión. Los números respaldan esa lectura.
Brasil es el principal socio comercial de Chile en Sudamérica, con US$12.750 millones. El texto no precisa el año de la cifra. Las inversiones directas chilenas en Brasil entre 1990 y diciembre de 2023 sumarían US$46.799 millones, el 27,6% del total, según el mismo análisis.
El acuerdo con el Mercosur ya otorga arancel cero a todo el universo de productos, y Chile es Estado asociado. El tratado de libre comercio bilateral incluye comercio electrónico y buenas prácticas regulatorias. El Corredor Bioceánico, que conectaría el Atlántico brasileño con Antofagasta, Mejillones e Iquique, tiene obras previstas para fines de 2027 y es descrito como política de Estado.
Es decir, el marco jurídico y de infraestructura está asentado. Un cambio de gobierno en Brasil no lo borra, y la reelección de Lula tampoco lo modifica.
Dónde sí puede sentirse
El mismo análisis identifica tres frentes: mercados, seguridad y la posición política de Kast.
Mercados. El real pasó de 5,22 a 4,98 por dólar tras la primera vuelta y el Ibovespa subió 7,7% el 5 de octubre, cuando el mercado anticipaba un cambio de gobierno. Un banco de inversión estimaba que un ajuste fiscal creíble apreciaría el real 6%, con el efecto contrario si fracasaba. Las agencias informaron que los futuros del real anticipaban una caída cercana al 10% el lunes. Son cifras previas a la apertura: no hay datos de cierre en el material revisado.
Un real más fuerte beneficiaría en dólares a empresas chilenas con presencia en Brasil, como Cencosud, CMPC, Coca-Cola Andina y LATAM. Si la reelección revierte parte de la apreciación que los inversionistas esperaban con Flávio Bolsonaro, el efecto sería el inverso. Es una volatilidad de corto plazo que no cambia la estructura de las inversiones.
Seguridad. La Policía de Investigaciones desarticuló a fines de septiembre una célula del PCC en Chile, con unas 20 detenciones y apoyo de la DEA, el FBI y la Policía Federal brasileña. La cooperación seguiría por canales bilaterales y no dentro de una agenda regional alineada con Trump. Un vínculo de uno de los detenidos con el homicidio de un carabinero en Renca está reportado, pero no confirmado.
La posición de Kast. Con Flávio, el Presidente habría tenido un aliado ideológico en la región. Con Lula, deberá sostener la relación sin ese vínculo. Los analistas consultados difieren sobre el alcance: uno la ve como una señal de confianza en las instituciones brasileñas y propone mantener las relaciones con Estados Unidos y Brasil como asuntos separados; otro, que Chile no puede usar a Brasil como contrapeso frente a Washington y que la relación debe seguir en los mismos términos; un tercero, que Chile mantiene su tradición de reconocer a presidentes electos sin importar su signo político y que el resultado es un respiro para la izquierda regional.
El contraste regional
La reacción chilena contrasta con otras de la región. Nayib Bukele, presidente de El Salvador, no se pronunció. Milei compartió una publicación que comparaba a Lula con Nicolás Maduro y cuestionaba la legitimidad de las elecciones. El reporte no recoge una declaración del presidente argentino en su propio nombre, solo el contenido compartido. Abelardo de la Espriella, de Colombia, según el reporte, dijo tener diferencias con Lula, pero señaló la necesidad de trabajar juntos en narcotráfico, minería ilegal y protección de la Amazonía.
Flávio Bolsonaro anunció que recurrirá a la justicia para intentar anular los resultados. Las notas no describen aún cómo avanzará esa impugnación. Un analista chileno habló de irregularidades electorales, con reapertura de mesas y extensión de la votación por dos horas; es un comentario suyo, no un hecho verificado en el reporte.
Para Chile, esa diferencia importa. Reconocer rápido al ganador y confirmar la asistencia a la asunción es una línea clara de política exterior. La posición de Buenos Aires, en cambio, sugiere que la tensión entre ambos presidentes tendrá un nuevo capítulo, en un momento en que la relación bilateral ya está cargada por el tema de las Falklands y la ruta del Danstar.
Lo que se sabe y lo que no
Se sabe que Kast llamó a Lula, que irá a la asunción del 5 de enero, que Brasil es el primer socio comercial sudamericano de Chile, que el acuerdo con el Mercosur ya tiene arancel cero y que Flávio Bolsonaro impugnará el resultado.
No se sabe el contenido completo de la llamada ni si hay una agenda concreta de comercio, migración o Mercosur. No hay datos de cierre de mercados. No hay posturas formales de la oposición chilena en el material revisado. Y la cifra de comercio, que el análisis compara con China y Estados Unidos, no se puede verificar con los montos citados.
Lectura editorial
VDI Global mantiene una línea editorial crítica hacia los gobiernos de izquierda de la región y no la oculta. Esa posición no cambia los hechos: Lula ganó, Chile necesita una relación sólida con Brasil y un gobierno de derecha que la defienda con pragmatismo hace lo correcto.
Tres puntos.
Primero, Kast acertó en el gesto. Reconocer al ganador, llamar pronto y confirmar la asistencia a la asunción son decisiones de Estado que no comprometen ninguna afinidad. Un presidente chileno que quisiera tomar distancia de Brasil por motivos ideológicos pondría en riesgo US$12.750 millones de comercio y un corredor bioceánico que es una apuesta de décadas.
Segundo, la relación con Brasil no debe usarse como contrapeso ni como adhesión. Chile ha adherido a iniciativas lideradas por Washington, y mantiene a la vez un vínculo estrecho con Brasilia. Ambas cosas pueden sostenerse si cada una se trata por separado, como propone uno de los analistas. Convertir a Brasil en pieza de una disputa entre potencias sería un error.
Tercero, la derecha chilena debería tomar nota de lo que hace Milei. Cuestionar la legitimidad de una elección sin pruebas es un gesto que debilita la propia credibilidad y la de la región. Es posible criticar las políticas de Lula, sus alianzas y su manejo económico, sin poner en duda un resultado que sus propias instituciones validaron.
Qué vigilar
- Si se concreta una visita oficial de Kast a Brasil o de Lula a Chile.
- La impugnación de Flávio Bolsonaro y la respuesta de las instituciones brasileñas.
- La reacción de la oposición chilena y de los gremios empresariales.
- El comportamiento del real y de las empresas chilenas con presencia en Brasil.
- La cooperación en seguridad contra el PCC y el crimen organizado.
- Avances del Corredor Bioceánico y del acuerdo con el Mercosur.
- Cómo responde Buenos Aires y si hay un cruce entre Milei y Lula.
Conclusión
Chile reconoció a Lula con rapidez y sin condiciones, y lo hizo con un respaldo económico que no depende de nadie: tratados, inversiones y obras que seguirán allí en enero. La política exterior de Kast tiene aquí una prueba sencilla: tratar con el vecino más grande del continente según lo que Chile necesita, y no según lo que el Presidente prefiere. Hasta ahora, la ha pasado.
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