UN EXGENERAL ARGENTINO PROPONE «ELIMINAR PUERTO WILLIAMS» CERRÁNDOLE EL GAS: DIPUTADOS DE GOBIERNO, OPOSICIÓN Y PDG LO TILDAN DE «IGNORANCIA» Y EXIGEN A LA CANCILLERÍA ROMPER EL SILENCIO
Edgar Calandín, descrito como exgeneral argentino, sostuvo que su país tiene «la herramienta para agarrar y eliminar Puerto Williams: cierra el gas». Diputados de gobierno y de oposición rechazaron los dichos como «ignorancia» y exigen a la Cancillería un rechazo firme. Hasta ahora, las notas no reportan una respuesta oficial de Chile ni un distanciamiento de Buenos Aires.
Lo que dijo
Según la información disponible, el exgeneral hizo la afirmación durante una entrevista emitida en un programa de streaming. Sostuvo que Argentina podría ejercer presión sobre Chile mediante el suministro de gas a Puerto Williams, la localidad de la isla Navarino, y resumió la idea con la frase: «Tiene la herramienta para agarrar y eliminar Puerto Williams, cierra el gas».
En la misma intervención, según reportes anteriores, destacó las ventajas de Ushuaia frente a Puerto Williams y Punta Arenas y propuso usar el gas como presión para frenar el desarrollo de la ciudad chilena, condicionando la entrega a otras ventajas. También reconoció que Chile avanza más rápido que Argentina en el uso de sus ciudades australes como plataformas de apoyo a la actividad antártica, y criticó la falta de una estrategia antártica sostenida en su propio país.
Es un matiz que conviene dejar a la vista: gran parte de su intervención fue una queja contra el Estado argentino. Pero la frase que se difundió fue otra, y es la que corresponde juzgar. Un exgeneral que imagina el suministro de un servicio esencial como instrumento para «eliminar» una localidad habitada habla de civiles, no de un ejército.
Las reacciones en la Cámara
El rechazo cruzó las bancadas.
Álvaro Carter, republicano y presidente de la Comisión de Defensa de la Cámara, calificó los dichos de «lamentables» y dijo que reflejan una preocupación que no debe desestimarse. Advirtió que autoridades y exautoridades han hecho declaraciones similares y llamó a mantener un poder de disuasión.
Alejandro Riquelme, diputado republicano por Magallanes, habló de «ignorancia monumental» y pidió que las Fuerzas Armadas argentinas actuales no compartan esa visión. Sebastián Zamora, integrante de la misma comisión, pidió a la Cancillería un rechazo firme y que Argentina se desmarque.
En la oposición, el diputado Carlos Bianchi (IND-PPD), también por Magallanes, los calificó de «ignorantes» y sostuvo que Puerto Williams no depende energéticamente de Ushuaia. Argumentó que es Argentina la que necesita un paso chileno, la Primera Angostura, para abastecer la Patagonia argentina. Esa es su opinión de legislador y las notas no la verifican con fuentes técnicas. Nelson Venegas, socialista, respaldó la petición del alcalde de Cabo de Hornos para que la Cancillería defienda la soberanía y criticó el silencio del canciller Francisco Pérez Mackenna, aclarando que exigir una respuesta no es una postura belicista.
Zandra Parisi, del PDG, calificó los dichos de «preocupantes y absolutamente desafortunados», recalcó que la soberanía sobre Puerto Williams no está en discusión y pidió no confundir las palabras de una persona con la posición de un país. También planteó fortalecer la presencia del Estado en el territorio austral.
El dato que desarma la amenaza
La frase tiene un problema práctico: el alcalde de Cabo de Hornos, Patricio Fernández, afirma que Puerto Williams no depende del gas argentino. Según él, el gas licuado que se consume en la comuna es de origen chileno, llega por mar desde la Región de Magallanes y se distribuye desde una planta de almacenamiento en la propia comuna. De ahí su frase: «no hay ninguna llave que Argentina pueda cerrar». Sobre la frontera de la isla Navarino, fijada por el Tratado de Paz y Amistad de 1984, dijo que «no hay nada que negociar ahí».
El alcalde de Punta Arenas, Claudio Radonich, calificó los dichos de infundados y se preguntó cómo un exoficial superior puede desconocer las condiciones energéticas de una ciudad estratégica para ambos países.
Hay límites en lo que se puede afirmar. Las notas no entregan volúmenes, capacidad de la planta, reservas ni contratos, y no se sabe cuántos días de abastecimiento tendría la isla ante una interrupción de la ruta marítima. La seguridad energética de una zona aislada siempre depende de la logística. Pero el punto central se sostiene: el exgeneral propuso cortar algo que, según las autoridades de la comuna, no pasa por Argentina.
Un precedente que Chile conoce
No es el primer episodio. En agosto, el jefe del Estado Mayor de la Fuerza Aérea Argentina, brigadier general Gustavo Valverde, dijo en un pódcast que «Magallanes, el sur, el Drake, todo eso es soberanía». Chile envió una nota de protesta el 24 de agosto. Al día siguiente, la Cancillería argentina emitió un comunicado en el que afirmó que su posición sobre el Estrecho de Magallanes está fijada por el tratado de 1881 y por el de 1984, ambos plenamente vigentes y definitivos, y reafirmó su compromiso con la relación bilateral. El Presidente Kast dijo que valoraba esas declaraciones y su Gobierno dio el episodio por cerrado.
Entonces el senador Iván Moreira, de la Comisión de Relaciones Exteriores, advirtió que los dichos no eran aislados y que podían ser una señal política. El nuevo episodio le da algo de razón: dos veces en dos meses, voces militares argentinas han hablado del sur de Chile en términos de presión o de soberanía.
La diferencia es el emisor. Valverde estaba en servicio; Calandín, según las notas, es un exuniformado. Eso explica en parte por qué Buenos Aires puede sentirse menos obligado a responder. Pero también muestra lo que ocurre cuando una respuesta rápida contiene un episodio y su ausencia lo deja correr.
El silencio
Dos silencios pesan. El primero es el de la Cancillería chilena. Las notas consultadas no reportan una declaración de La Moneda, del Ministerio de Relaciones Exteriores ni de las Fuerzas Armadas. Los parlamentarios piden explícitamente una posición, lo que sugiere que aún no existía al cierre de las notas. El segundo es el de Buenos Aires: no hay desmarque oficial.
Para los vecinos de Navarino, esto importa. Hablar de cortar un servicio esencial a una comunidad aislada es, aunque sea desde un micrófono, un mensaje de vulnerabilidad. Que el Estado no responda lo deja sin respuesta.
Lo que se sabe y lo que no
Se sabe qué dijo el exgeneral, que lo hizo en una entrevista en un programa de streaming y que la frase generó rechazo en diputados de todos los sectores y en los alcaldes de Cabo de Hornos y Punta Arenas.
No se sabe su rango ni su cargo exacto: la nota lo describe solo como «exgeneral» y «exuniformado». No se conocen la fecha ni el medio de la entrevista. No hay respuesta del Gobierno chileno ni del argentino. No se sabe cuántos días de reserva de gas tiene Puerto Williams. Y no consta que el exgeneral hable por alguien más que por sí mismo.
Lectura editorial
VDI Global sostiene tres cosas.
Primero, los dichos son irresponsables. Hablar de «eliminar» una localidad cortándole el gas convierte un servicio esencial en un arma contra civiles, y lo hace en una zona fijada por un tratado de paz. Que el planteamiento además parezca ignorar de dónde llega el gas a la isla, según las autoridades locales, agrega torpeza a la gravedad. La crítica de «ignorancia» de los parlamentarios tiene fundamento.
Segundo, la Cancillería debe responder, y pronto. No se trata de una nota de protesta por los dichos de un particular, pero sí de una declaración breve que recuerde que el abastecimiento de Puerto Williams es chileno, que la frontera está fijada por el tratado de 1984 y que Chile espera que el Gobierno argentino reitere su respeto a los tratados, como lo hizo en agosto. El silencio, en un clima de tensión en el sur, se lee como indiferencia.
Tercero, conviene proporción. La línea oficial argentina, la de su canciller, ha sido de contención, y un exmilitar no es política de Estado. Escalar la respuesta le haría el juego a quienes buscan una crisis. Lo que sí corresponde es que Buenos Aires se distancie con la misma rapidez que en agosto, y que Chile convierta el episodio en inversión concreta en energía, conectividad y servicios para la provincia Antártica Chilena.
Qué vigilar
- Si la Cancillería chilena emite una declaración o contacta a su par argentino.
- Si el Gobierno argentino se distancia de los dichos, como hizo en agosto.
- Si el Ministerio de Defensa o la Armada informan sobre reservas y logística de abastecimiento en Puerto Williams.
- Si el Gobierno anuncia inversiones en energía, conectividad y servicios para la zona austral.
- Si los parlamentarios de la región presentan nuevas solicitudes o proyectos.
- Si surgen nuevas declaraciones de militares argentinos, en servicio o retirados, sobre el sur chileno.
- La zarpada del carguero Danstar hacia las Falklands, prevista para mediados o fines de noviembre.
Conclusión
Un exgeneral dijo en una entrevista lo que ningún Estado serio diría: que se puede «eliminar» una localidad cerrándole el gas. Los parlamentarios y alcaldes chilenos reaccionaron como correspondía y desmintieron la amenaza con datos. Falta la respuesta del Estado. En el sur, tener razón no basta: hay que mostrar que se está presente.
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