SEGÚN LOS SONDEOS, NETANYAHU PIERDE LA MAYORÍA: SU BLOQUE BAJA A 50 ESCAÑOS, LOS PARTIDOS ÁRABES SUPERAN LAS PREVISIONES CON UNOS 17 Y EISENKOT PODRÍA RECIBIR PRIMERO EL MANDATO DE HERZOG
Los sondeos a boca de urna divulgados al cierre de las urnas, a las 22:00, muestran un revés para el bloque del primer ministro Benjamin Netanyahu: la televisión pública le proyecta 50 escaños. Otro canal ubica al Likud como el partido más grande, pero con el bloque del cambio, encabezado por Gadi Eisenkot, en cabeza. Los partidos árabes habrían superado ampliamente los pronósticos, con unos 17 escaños. Son proyecciones: el recuento real aún no termina.
Lo que muestran los sondeos
Las urnas cerraron a las 22:00 y los canales publicaron sus sondeos de salida en los minutos siguientes. A las 22:05, el de un canal privado indicó que el Likud es el partido más grande y que el bloque del cambio lidera. A las 22:14, el de la televisión pública proyectó 50 escaños para el bloque de Netanyahu y ubicó al partido de Eisenkot, Yashar, como segunda fuerza. Un tercer canal anunció sus resultados, pero la cobertura revisada no los recoge.
Las notas no entregan escaños por partido ni por bloque más allá de esos datos. Tampoco hay actualizaciones del conteo real. Eso importa por una razón sencilla: los sondeos de salida son estimaciones basadas en encuestas a votantes que acaban de votar, y se ajustan a medida que se cuentan los votos reales. Un margen de uno o dos escaños, que en una elección tan pareja puede decidir quién gobierna, no se puede dar por cerrado esta noche.
Una cifra que circula, y que corresponde a las proyecciones iniciales, sitúa a la coalición saliente en 64 escaños. Si el sondeo de la televisión pública se confirma, el bloque habría perdido 14. Esa comparación debe tomarse con cuidado hasta tener resultados oficiales.
Los partidos árabes, la gran sorpresa
El dato que más cambia el panorama es otro. Según la cobertura de la noche, los partidos árabes superaron ampliamente los pronósticos y obtuvieron unos 17 escaños. Es una cifra alta para ese sector y, de confirmarse, altera la aritmética de cualquier coalición.
La participación respalda esa lectura de una jornada de alta movilización. Al mediodía había votado el 31,5% de los habilitados, la cifra más alta a esa hora desde las elecciones de 1973. Durante la tarde, la Comisión Central Electoral cambió las reglas por las largas filas y permitió votar a quienes hubieran llegado a la mesa antes de las 22:00 y cuya votación se hubiera demorado. Antes del cierre, el Likud, Shas y otras listas oficialistas pidieron ampliar el horario por la alta participación y las aglomeraciones, y la solicitud fue rechazada. La participación final no se ha informado: la nota habla de un nivel superior al habitual, sin cifra.
Las notas no desglosan dónde se concentró el aumento ni si fue el voto árabe el principal beneficiado. Lo que se sabe es que, según la crónica, esa fuerza adicional «cambia el panorama político israelí».
La reacción de Eisenkot
Eisenkot fue el primero en reaccionar a los sondeos. Dijo que los resultados iniciales muestran una «desconfianza total» hacia Netanyahu y que actuará para cumplir la decisión de los votantes. En su sede, el equipo de Yashar se mostró optimista y confía en liderar el próximo gobierno. Su mensaje central, según el relato, es que Israel no volverá a una nueva ronda electoral.
La cobertura señala que el bloque del cambio recibió la mayoría de los votos, pero no precisa su número de escaños. Tampoco dice si ese bloque contará con apoyo externo de los partidos árabes, que es la pregunta abierta de la noche.
Cómo se forma gobierno desde aquí
El camino que sigue lo ordena la ley y lo conduce el presidente Isaac Herzog. Una vez contabilizados los votos, consulta con los líderes de los partidos elegidos y designa al legislador que, a su juicio, tenga las mejores posibilidades de formar gobierno. No tiene que ser el líder del partido más grande: suele ser quien reúne más recomendaciones de sus colegas.
El designado dispone de 28 días, con una prórroga de 14, para formar coalición. Si fracasa, el presidente puede encargar la tarea a un segundo diputado. Si ese intento también falla, una mayoría de 61 diputados puede pedirle que asigne la tarea a uno concreto, con otros 21 días.
Herzog ya había dicho, a un día de las urnas, que ni el presidente de Estados Unidos ni nadie puede intervenir en su decisión, aun cuando Donald Trump había reiterado su respaldo a Netanyahu. Dijo también que haría todo lo posible por evitar una nueva elección, incluso intentando un gobierno de unidad entre el Likud y Yashar, aunque admitió que no sabía si era factible.
Según la crónica de la noche, hacia las 22:22 se extendía en el sistema político la evaluación de que Eisenkot recibiría primero el mandato del presidente. Es una lectura de pasillo recogida por el medio, no una decisión de Herzog.
La cuenta que falta
Con la información disponible, la aritmética es esta, y conviene presentarla como inferencia y no como dato. Un Parlamento tiene 120 escaños y se necesitan 61. Si el bloque de Netanyahu obtiene 50 y los partidos árabes unos 17, quedarían unos 53 para el resto de la oposición, siempre que todas las listas superen el umbral del 3,25%. Con ese reparto, el bloque del cambio sin los partidos árabes no llegaría a 61, y el bloque de Netanyahu tampoco.
Por eso la pregunta que dejó abierta la cobertura es la central: si el bloque de Eisenkot gobernaría con un apoyo externo de los partidos árabes, o si habrá una fórmula distinta, como un gobierno de unidad. Ninguna de esas opciones está definida esta noche. Y un reparto distinto de escaños, o la caída de una lista bajo el umbral, cambiaría la cuenta.
Lo que se sabe y lo que no
Se sabe que las urnas cerraron a las 22:00, que la televisión pública proyectó 50 escaños para el bloque de Netanyahu y a Yashar como segundo partido, que otro canal ubica al Likud como el partido más grande y al bloque del cambio en cabeza, que los partidos árabes habrían obtenido unos 17 escaños y que Eisenkot habló de «desconfianza total» hacia Netanyahu.
No se sabe el reparto de escaños por partido ni los resultados del tercer canal. No hay conteo real, ni participación final, ni reacción de Netanyahu en la cobertura revisada. No se sabe si el bloque del cambio puede gobernar con apoyo externo ni si habrá una fórmula de unidad. Y la información sobre un eventual mandato a Eisenkot es una evaluación, no una decisión.
Lectura editorial
VDI Global sostiene tres cosas.
Primero, la noche pide paciencia. Los sondeos a boca de urna son una fotografía provisional, y la distancia entre un bloque de 50 escaños y una mayoría de 61 es grande, pero no tanto como para dar el resultado por cerrado antes del recuento. Quien publique una conclusión definitiva esta noche asume un riesgo innecesario.
Segundo, la participación árabe es el dato político de la jornada. Si la cifra de unos 17 escaños se confirma, ninguna coalición viable podrá ignorarla. Cómo se procese eso, con apoyo externo, con negociación o con vetos, definirá si Israel tiene gobierno en semanas o va a una nueva elección. Lo responsable es esperar a los números antes de especular con fórmulas.
Tercero, el procedimiento es la mejor garantía. Israel tiene reglas claras para un resultado reñido, y el presidente ya dijo que las aplicará sin presiones. Los dirigentes de uno y otro bloque tienen la obligación de aceptar el resultado del recuento y de negociar dentro de esos plazos, y no de desacreditar el proceso.
Qué vigilar
- El recuento real y su diferencia con los sondeos de salida.
- El reparto final de escaños por partido y cuántas listas superan el umbral de 3,25%.
- La participación final.
- La primera declaración de Netanyahu tras los resultados.
- Las recomendaciones de los partidos a Herzog y a quién encarga formar gobierno.
- Si el bloque del cambio busca apoyo externo de los partidos árabes o una fórmula de unidad.
- Si el Likud y Yashar abren una conversación.
- Si se plantea una nueva elección.
Conclusión
La noche trajo un golpe al bloque de Netanyahu en los sondeos, una fuerza árabe mucho mayor de lo esperado y un Eisenkot que habla de «desconfianza total» y de evitar otra ronda electoral. Lo que no trajo es una mayoría clara para nadie. El resultado final, y la decisión de Herzog, dirán si esa noche fue el comienzo de un gobierno o de otra negociación larga.
Si quieres seguir esta cobertura sin intermediarios, suscríbete al newsletter de VDI Global en https://informes.vdiglobal.org/#/portal/signup.