CÓMO EN 24 HORAS SE PASA DE SER CASI PRESIDENTE A CASI PRÓFUGO DE LA JUSTICIA
El titular refleja la posición editorial de VDI Global. Flávio Bolsonaro no tiene condena en ninguna de las causas que se le siguen y goza de presunción de inocencia. Hablamos de “casi prófugo” porque abandonó Brasil incumpliendo una prohibición judicial expresa, pero al cierre de esta edición no existía orden de detención en su contra. Si el Supremo la dicta, el “casi” sobra.
El domingo por la noche Flávio Bolsonaro tenía casi 60 millones de votos y se presentaba como jefe de la oposición. El martes aterrizaba en Florida con su esposa y sus dos hijas, con los pasaportes brasileños cancelados y una prohibición de salir del país dictada por el Supremo Tribunal Federal. Entre una escena y otra pasaron poco más de 24 horas de decisiones. Hoy está a una firma de convertirse formalmente en prófugo. Esta es la secuencia, reconstruida con fuentes oficiales y prensa brasileña, argentina y estadounidense.
El candidato que llegó primero
Conviene recordar desde dónde cayó. El 4 de octubre, en la primera vuelta, el senador del Partido Liberal (PL) se impuso con el 47,04% de los votos válidos, unos 56,1 millones, frente al 45,15% de Luiz Inácio Lula da Silva. Ningún candidato presidencial en la historia democrática reciente de Brasil había perdido un balotaje después de ganar la primera ronda.
Ocurrió el 25 de octubre. Con el 100% de las urnas totalizadas, el Tribunal Superior Electoral (TSE) proclamó a Lula con 64.256.232 votos (51,79%). Flávio sumó 59.826.041 (48,21%). Ganó en el Sur, el Centro-Oeste y el Sudeste, incluido el estado de São Paulo. Pero el Nordeste le dio a Lula cerca del 70%, y con eso le alcanzó.
Esa noche Flávio no reconoció la derrota. Agradeció a sus votantes y anunció que encabezaría la oposición. Al día siguiente dijo en Instagram que pediría a la Justicia anular la candidatura de Lula por abuso de poder político y económico. Su propio partido lo dejó solo: el presidente del PL, Valdemar Costa Neto, emitió un comunicado reconociendo el resultado proclamado por el TSE.
La orden: pasaportes, 24 horas y una frase de Eduardo
La resolución que cambió todo la firmó el juez Alexandre de Moraes. Está dentro de una investigación por presunto lavado de dinero y evasión de divisas vinculada al abogado Willer Tomaz, amigo del senador. Moraes:
- canceló los dos pasaportes brasileños de Flávio, el común y el diplomático;
- le dio 24 horas para entregar cualquier documento de viaje de otra nacionalidad;
- le prohibió salir de Brasil;
- le prohibió todo contacto con Tomaz.
Según el fallo, que Reuters pudo revisar, el tribunal invocó el riesgo de fuga y los “significativos recursos financieros” del investigado.
Hubo además un detonante público. Eduardo Bolsonaro, hermano de Flávio, vive en Estados Unidos y también tiene causas pendientes en Brasil. El 23 de octubre, dos días antes del balotaje, le dijo al podcaster Steven Crowder: “Si mi hermano no gana, estoy a favor de que se marche del país”. Esa declaración fue uno de los fundamentos de la orden de Moraes.
El lunes 26 por la mañana, agentes de la Policía Federal le notificaron la decisión a Flávio cuando salía de la casa de su padre en Brasilia. Esa misma tarde él publicó un video. Calificó la medida de intento de intimidación, aseguró que entregaría los documentos y negó cualquier intención de irse.
Ese mismo lunes, según aliados citados por la prensa brasileña, se reunió con asesores y abogados. De ahí salió la decisión de irse, contra el consejo de quienes le recomendaron quedarse.
La noche de la fuga
Los detalles de la salida siguen sin confirmación oficial y conviene separar lo verificado de lo que aún es versión.
Lo que está confirmado:
- El plazo para entregar los documentos venció a las 11:00 del martes 27 sin que Flávio cumpliera. La Policía Federal canceló sus pasaportes y anunció que informaría el incumplimiento a Moraes.
- La propia Policía Federal dijo a la AFP que no existe registro formal de su salida del país. No pasó por ningún control migratorio oficial.
- Un alto funcionario del Departamento de Estado confirmó a Reuters, AFP, Fox News y The Hill que Washington emitirá visas a Flávio y a su familia y les permitirá ingresar al país.
- Reuters citó a tres fuentes que confirmaron el viaje. Una de ellas, cercana a la familia, dijo que había aterrizado en Florida. Según aliados citados por la periodista Bela Megale, Eduardo viajó desde Texas a Miami para recibirlo.
Lo que sigue en disputa:
- La pista argentina. El portal Infobae publicó en la madrugada del martes que Flávio habría cruzado a Argentina y que saldría desde Puerto Iguazú en un Gulfstream G400, matrícula LV-JQW, de la empresa Baires Fly S.A.
- El avión existe y estuvo allí: aterrizó en Iguazú el lunes a las 23:45 procedente de Aeroparque. Tenía salida prevista a las 2:00 hacia el aeropuerto de Opa-Locka, en Miami, con trámites pedidos para cuatro pasajeros.
- El vuelo, sin embargo, se canceló antes del embarque.
- La Dirección Nacional de Migraciones de Argentina negó tener registro de ingreso de Flávio y afirmó que no hubo plan de vuelo que incluyera a la familia Bolsonaro.
- El vocero presidencial Adrián Ravier aseguró que no hubo pedido de asilo a la Argentina.
- El pasaporte italiano. El Correio Braziliense, citando fuentes de la Policía Federal, informó que Flávio salió en un vuelo chárter y entró a Estados Unidos con pasaporte italiano. Su ciudadanía italiana fue reconocida en 2023, pero no hay confirmación pública de qué documento presentó.
- La mano de Washington. El mismo diario recogió la sospecha policial de que la operación habría sido coordinada por el secretario de Estado Marco Rubio. Folha de S.Paulo, por su parte, publicó que el gobierno estadounidense habría participado del plan. Ninguna de las dos versiones tiene, por ahora, confirmación oficial.
Durante la mañana del martes, el senador Rogério Marinho, coordinador de su campaña, juraba a Metrópoles que Flávio seguía en Brasil. Horas después, según la AFP, el mismo Marinho calificó la salida del país como vergonzosa. Lula, en Brasilia, usó el mismo adjetivo y dijo que el senador debió quedarse a probar su inocencia.
Lo que lo esperaba en Brasilia
Flávio enfrenta tres frentes judiciales, todos ante el Supremo Tribunal Federal y ninguno con sentencia:
Willer Tomaz y las apuestas. La causa a cargo de Moraes investiga lavado de dinero mediante plataformas de apuestas en línea y de pagos ligadas a Tomaz. La investigación nació en la Policía Federal de Rio Grande do Sul y subió al STF cuando aparecieron referencias al senador. Según Folha de S.Paulo, Flávio figuraba como usuario con acceso “master” en una cuenta de la sociedad Alcazar Holdings, registrada en la isla portuguesa de Madeira. Tomaz vive en Estados Unidos; fue blanco de la Operación Sin Descuento, que investiga fraudes contra jubilados del INSS. La defensa del senador sostiene que entre ambos solo hay amistad, sin vínculo comercial ni financiero.
Dark Horse y el Banco Master. Esta causa está a cargo del juez André Mendonça. La Policía Federal investiga la participación de Flávio en la obtención de al menos 24 millones de dólares del banquero Daniel Vorcaro, exdueño del Banco Master, para financiar Dark Horse, una película sobre Jair Bolsonaro. El Banco Central liquidó el Master en noviembre de 2025 y Vorcaro está detenido desde marzo. Los fiscales sospechan que parte de ese dinero terminó cubriendo gastos de Eduardo en Estados Unidos. Flávio defendió en TV Globo que buscar financiamiento privado para una película sobre su padre no tiene nada de ilegal.
Calumnia contra Lula. El 3 de enero, tras la captura de Nicolás Maduro, Flávio publicó en X que Maduro delataría a Lula y le atribuyó narcotráfico, tráfico de armas y lavado. En junio, la Policía Federal concluyó que esa publicación constituye calumnia. Su defensa la enmarca en la libertad de expresión.
Hay un dato que explica la urgencia. El mandato de Flávio como senador termina a comienzos de 2027, y desde entonces, por primera vez en 24 años, quedará sin cargo electivo. Perderá también las prerrogativas parlamentarias que hoy limitan su detención: mientras sea senador, solo puede ser arrestado en flagrancia por un delito sin derecho a fianza. Aun así, juristas consultados por CNN Brasil sostienen que incumplir una medida cautelar abre la puerta a una prisión preventiva.
Lo que viene
Los diputados del PT Lindbergh Farias y Rogério Correia, junto a la diputada electa Ana Elisa Santos, pidieron a Moraes la prisión preventiva del senador. También solicitaron su inclusión en la difusión roja de Interpol, con aviso a Argentina, Estados Unidos y el resto del Mercosur. Según la columna de Igor Gadelha en Metrópoles, los propios aliados y abogados de Flávio dan por hecho que la preventiva llegará pronto. Hasta el cierre, ni Moraes la había decretado ni Interpol había emitido alerta alguna.
Esa es la frontera entre el “casi” y el prófugo formal. Si llega la orden, Flávio pasa a ser buscado por la Justicia brasileña. Y empieza otro partido: una extradición desde un país cuyo gobierno ya anunció que lo recibe. Donald Trump calificó el lunes las elecciones brasileñas de “amañadas”.
Lectura editorial
La derecha brasileña tiene argumentos legítimos para desconfiar de Alexandre de Moraes. Es el mismo juez que:
- condujo el proceso que terminó con Jair Bolsonaro condenado a 27 años;
- ordenó la prisión preventiva de Jair Bolsonaro en noviembre de 2025;
- firmó ahora, a horas del balotaje, una medida contra el candidato derrotado apoyada en una frase de su hermano en un podcast.
Hasta medios afines al gobierno reconocieron que la decisión incomodó al Planalto, que temía alimentar el relato de persecución.
Todo eso Flávio lo tiró por la borda en una noche.
Un dirigente que dice ser perseguido tiene dos caminos: quedarse y pelear en los tribunales con casi 60 millones de votos detrás, o irse y darle la razón a quienes lo acusan. Eligió el segundo. Lo hizo después de jurar en video que entregaría los pasaportes, y después de que su jefe de campaña negara la fuga ante la prensa. Su partido ya había reconocido a Lula antes de que él cruzara la frontera. Ese dato dice mucho sobre cuánta paciencia le quedaba al PL.
El daño no es solo personal. Brasil tenía, por primera vez en años, una oposición con un caudal electoral capaz de condicionar al gobierno desde el Congreso. Su entorno pretende que la lidere desde Miami, junto a un hermano que también vive fuera del país esquivando a la Justicia. Eso convierte a la familia Bolsonaro en un clan en el exilio y deja a millones de votantes sin conducción real dentro de Brasil.
Hoy es un casi prófugo. Que deje de serlo, en un sentido o en otro, ya no depende solo de Moraes: depende de si vuelve. ¿Persecución o huida? Puede que sean las dos cosas. Pero la segunda la eligió él.