¿TERCER PERIODO PARA BACHELET? ¿CÓMO ES POSIBLE QUE CHILE SIQUIERA SE PRESTE A ESE ESCENARIO?
"Yo creo que sí". Con esas tres palabras, la expresidenta Michelle Bachelet respondió en una entrevista con TVU, el canal de la Universidad de Concepción, cuando le preguntaron si no hay un segundo sin un tercero. Es decir, si buscará una tercera candidatura presidencial. Faltan más de tres años para la elección, y en una parte de la oposición ya hay quienes estiran la mano para recibirla.
Lo que dijo, y en qué momento
Bachelet habló días después de retirarse de la carrera por la Secretaría General de la ONU. Según su propia versión, representantes diplomáticos le habrían anunciado que algunos países vetarían su candidatura por su ideología y por su trayectoria como mujer líder. Otras lecturas apuntan a que perdió el respaldo del Gobierno de José Antonio Kast.
Ahora vuelve al escenario chileno con la fundación Ciudadanos Horizontes, una agenda de "unidad progresista" y una frase que lo dice todo: no se va a quedar "tejiendo al margen". Planteó que hará "todo lo posible" por evitar retrocesos en derechos, en especial de las mujeres. También firmó, junto al expresidente Gabriel Boric, una carta de preocupación por la adhesión de Chile al Escudo de las Américas.
La Constitución no le prohíbe volver a postular. Lo que cabe preguntar es otra cosa.
La pregunta que la oposición no quiere contestar
¿Cómo puede un país que mira hacia adelante discutir seriamente el regreso de quien ya tuvo dos oportunidades y dejó, en el segundo intento, los resultados que se conocen?
El balance económico
Durante su segundo gobierno, el crecimiento promedio del país estuvo por debajo del 2% anual, muy lejos del ritmo que Chile había tenido en las décadas anteriores. La inversión retrocedió en varios de esos años. Para el mundo empresarial, el diagnóstico fue casi unánime: la reforma tributaria y la incertidumbre de las reformas frenaron la inversión y el empleo de calidad. Hay economistas que matizan y apuntan también a un ciclo externo adverso, el fin del superciclo del cobre. Pero es difícil sostener que el país ganó con aquellos años.
El balance educacional
La reforma educacional fue la bandera del gobierno: fin del copago y de la selección en los colegios subvencionados, gratuidad universitaria, nuevo sistema de educación pública. Para sus críticos, entre los que está VDI Global, el resultado fue desarmar mecanismos que funcionaban, como los liceos emblemáticos y la libertad de los padres para elegir, sin mejorar de manera visible los aprendizajes. Para sus defensores, fue una deuda histórica saldada. Es una discusión legítima. Pero quien cree que esa reforma fue un éxito debe explicarlo con resultados, y no con consignas.
El tsunami de 2010
El 27 de febrero de 2010, el terremoto fue seguido de un tsunami que golpeó la costa sin que la población recibiera una alerta oportuna. Hubo 525 muertos, entre fallecidos y desaparecidos, en el desastre completo. Bachelet era la Presidenta en ejercicio.
La justicia no llegó a imputarla. La Fiscalía decidió en 2014 no hacerlo y un tribunal rechazó la solicitud. Hay que decirlo así, sin adornos. Pero la responsabilidad política es otra cosa, y esa nunca fue asumida de manera clara. Quien aspira a volver a La Moneda debería, al menos, explicar cómo se vive con esa pregunta abierta.
Lectura editorial
Es legítimo que Bachelet quiera seguir en la política. Lo que resulta difícil de entender es el entusiasmo de quienes la ven como solución. Chile eligió en las urnas hace siete meses una dirección distinta. La oposición, en vez de hacer su propia renovación, vuelve a mirar al pasado.
Hay un dato adicional. Cuando una exmandataria vuelve a evaluar candidaturas después de dos mandatos, el mensaje a la ciudadanía es que no hay nadie más. Esa es la peor noticia para el progresismo, y no para la derecha.
Los chilenos tendrán la última palabra. Pero antes de que el debate avance, conviene que cada uno vea cómo le fue al país con su gobierno, en vez de lo que ella dice que quiere hacer.
Conclusión
"Yo creo que sí". Tres palabras que abren una pregunta mayor: ¿qué tan lejos puede llegar la nostalgia en un país que necesita futuro? Quedan más de tres años. Será tiempo suficiente para que cada cual haga el balance que corresponde.