«ERA TU SOCIO, SOY TU SOCIO, TE QUIERO»: BEN GVIR ENFRENTA A NETANYAHU A OCHO DÍAS DE LAS ELECCIONES
El ministro de Seguridad Nacional dice que le duele que el primer ministro quiera gobernar sin él. Asegura que, si sus votos son muchos, no podrán dejarlo fuera. El Likud sostiene que cualquier gobierno incluirá a los socios actuales. La disputa se da en la última semana de campaña y en una elección muy ajustada.
Una declaración de amor con reproche
Itamar Ben Gvir habló este lunes en una entrevista de radio con una mezcla poco habitual de ternura y amenaza. Dijo: «Pero yo fui tu socio, soy tu socio, te quiero». Después añadió que lo ocurrido le resulta «personalmente doloroso» y «desagradable».
El reproche se dirige a Benjamín Netanyahu. El líder de Otzma Yehudit sostiene que hay partidos que estarían contentos si él no formara parte del próximo gobierno. Su respuesta fue una advertencia: «Si saco muchos escaños, probablemente no podrán dejarme fuera».
La entrevista se publicó el 19 de octubre. Algunos reportes la sitúan el domingo 18 y otros el lunes 19. Las palabras de Ben Gvir son las mismas en ambos casos.
Cómo llegó la ruptura
El conflicto no empezó en esta entrevista. El 13 de octubre, Ben Gvir se negó a firmar un acuerdo de excedentes de votos con el partido de Ofer Winter, Pueblo de Israel. Ese tipo de pacto permite que dos listas aprovechen los votos que de otro modo se perderían al repartir los escaños.
Al día siguiente, Netanyahu respondió en una radio del Ejército: «Sé que lo quiere, pero él no decide». Se refería al deseo de Ben Gvir de ocupar el Ministerio de Defensa.
El 15 de octubre, en un acto de campaña en Acre, Netanyahu repitió que Ben Gvir no será ministro de Defensa ni de Seguridad Nacional. Según el primer ministro, el Likud conservará Defensa, Educación y Seguridad Nacional. Otzma Yehudit contestó que «el gato salió de la bolsa». Dijo que había una decisión de excluirlo para incorporar a Gadi Eisenkot.
Ben Gvir exige Defensa para sí y Justicia para Tally Gotliv.
La acusación sobre Europa
El 18 de octubre, Ben Gvir subió el tono. Afirmó que la oficina de Netanyahu prometió a varios países de la Unión Europea que Otzma Yehudit quedaría fuera del próximo gobierno. Dijo que esa información estaba «confirmada y documentada» y citó una publicación de prensa israelí. No dio nombres de países ni presentó pruebas.
El Likud lo rechazó. Habló de «maniobras políticas falsas» y de «fuego amigo». Añadió que «cualquier gobierno incluirá a los socios centrales de la coalición actual». También pidió a los votantes respaldar al Likud para evitar un gobierno de izquierda.
Hasta ahora no hay una respuesta personal de Netanyahu a la entrevista del lunes. Tampoco hay pruebas públicas de las supuestas promesas a los europeos. Hay una acusación de un lado y un desmentido del otro.
Los otros frentes de Ben Gvir
En la misma entrevista, Ben Gvir abrió más frentes.
- Naftali Bennett. Lo desafió a un debate, que por ahora no está programado. Lo acusó de engañar a los votantes por formar coalición con Mansour Abbas y de no reclutar haredíes cuando fue primer ministro. También dijo que Bennett opera «muchos bots y muchos usuarios imaginarios». Esa última afirmación no está respaldada con evidencia.
- Los haredíes. El rabino Yitzhak Yosef, de Shas, advirtió hace poco a los votantes contra Otzma Yehudit. Ben Gvir respondió que es «el único que puede reclutar haredíes con su consentimiento».
- Chili Tropper. Dijo que lo respeta, pero le duele que haya adoptado «la narrativa de Hamás». Tropper había señalado que su punto de quiebre en el gabinete de guerra fue la negativa de Ben Gvir a moderar sus declaraciones sobre endurecer las condiciones de los presos de seguridad palestinos. Tropper sostiene que eso llevó a Hamás a maltratar a los rehenes. Ben Gvir lo rechaza: afirma que el maltrato ocurrió antes de que él pudiera hacer cambios.
- La ayuda a Gaza. Se presentó como el único ministro que votó contra los camiones de ayuda que querían los europeos.
Qué dicen las encuestas
El peso de Ben Gvir depende de cuántos escaños consiga. Los sondeos de la semana lo ubican entre siete y diez escaños. La diferencia importa porque los bloques están muy cerca.
- Tatika, para Zman Yisrael: Yashar 26, Likud 20, Juntos 11. La oposición suma 54 y el bloque de Netanyahu, 49.
- Lazar, para Maariv: Yashar 21, Likud 18, Juntos 13. Los bloques están empatados en 51. Eisenkot supera a Netanyahu en preferencia para primer ministro, 48% contra 41%.
- Madad, para el Canal 13: Yashar 20, Likud 18. El bloque de Netanyahu tiene 51 y el de Eisenkot, 50.
- Direct Polls, para i24: Likud 25, Yashar 21, Juntos 13, Otzma Yehudit 10. La coalición suma 57 y la oposición, 49.
Se necesitan 61 de los 120 escaños. Con esa aritmética, cada escaño de Otzma Yehudit es un recurso decisivo para Netanyahu. También es una carga para otros socios y para quienes buscan sumar votos del centro.
Lectura editorial
VDI Global no afirma que exista un pacto para excluir a Ben Gvir. Se pregunta por qué un aliado de años lo diría en público a ocho días de votar.
La disputa tiene una lógica electoral clara. Ben Gvir necesita mostrar a su base que Netanyahu lo trata como un estorbo. Así puede pedir votos como el partido que no se deja manejar. Netanyahu necesita lo contrario: que los votantes de derecha crean que el Likud es la única casa segura, sin que eso lo obligue a aceptar las demandas de su socio.
Hay una contradicción que ninguno resuelve. Netanyahu dice que Ben Gvir no será ministro de Defensa ni de Seguridad Nacional. Pero el Likud afirma que cualquier gobierno incluirá a los socios actuales. Ambas cosas pueden ser ciertas solo si Otzma Yehudit acepta un papel menor. Ben Gvir dice que no lo aceptará.
También hay un mensaje hacia el exterior. El respaldo completo y total que Donald Trump dio a Netanyahu el 18 de octubre refuerza al primer ministro. Pero no resuelve el problema interno de la coalición. Un Trump que lo respalda no convierte a Ben Gvir en un socio cómodo.
Netanyahu lo dijo el lunes: «No estoy seguro de que vaya a ganar y estoy muy preocupado». Esa frase pesa más que el titular de la pelea. Con bloques empatados, un escaño que se pierda por rencillas internas puede definir quién forma gobierno.
Conclusión
A ocho días de la votación del 27 de octubre, la derecha israelí enfrenta su propia prueba. Ben Gvir dice que es socio y que lo quieren dejar fuera. El Likud dice que son maniobras. Ambos necesitan los votos del otro y ninguno lo admite en público.
Lo que ocurra con Otzma Yehudit en las urnas, entre siete y diez escaños según los sondeos, decidirá si esta pelea es solo campaña o el comienzo de una ruptura que condicione el próximo gobierno.