CIRUGÍA MAYOR EN LA MONEDA: KAST PREPARA UN CAMBIO DE GABINETE Y RABAT TENDRÍA LAS HORAS CONTADAS
La crisis por las rebajas de condena a abusadores de menores ya no es solo un problema del Ministerio de Justicia. Es un problema de todo el gobierno. Con la aprobación presidencial en su punto más bajo y una coalición que se desordena, La Moneda prepara una cirugía mayor al gabinete. Según trascendidos, la salida de Fernando Rabat sería cuestión de tiempo, y lo acompañarían al menos cuatro ministros más: Tomás Rau, José García Ruminot, Ximena Lincolao y Judith Marín. Los cambios llegarían la próxima semana, antes de la gira del Presidente por Asia. La pregunta es si el ajuste servirá para corregir el rumbo, o solo para diluir el costo de una decisión que debió tomarse hace semanas.
Por qué ahora
El Presidente José Antonio Kast decidió blindar a su ministro de Justicia. Reiteró que él asumió la responsabilidad por los decretos y desafió a la oposición a presentar la acusación constitucional. Pero esa postura tuvo costos. Las encuestas muestran un desplome histórico, con una aprobación en torno al 25%, y la conducción política del gobierno quedó en entredicho.
Según trascendidos, la permanencia de Rabat tendría ahora las horas contadas. Y la estrategia de una salida masiva de ministros buscaría, en palabras de fuentes de La Moneda, «proteger» al ministro y evitar que concentre todos los focos, mientras se espera la presentación del libelo en su contra en los próximos días.
Los nombres en la lista
Fernando Rabat (Justicia). Es el epicentro de la crisis por los 56 decretos que rebajaron penas, 54 de ellos a condenados por abusos contra menores. La Fiscalía lo investiga como imputado por presunta prevaricación administrativa, junto al exsubsecretario Luis Silva. Rige plenamente la presunción de inocencia.
Tomás Rau (Trabajo). Ha protagonizado desacuerdos públicos con el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, considerado el hombre fuerte del gobierno, incluida su distancia con la meta de bajar el desempleo al 6%. Tampoco hay avances en la Sala Cuna Universal, una de las promesas del programa.
José García Ruminot (Segpres). Habría perdido peso político dentro de La Moneda. Una muestra: viajó con el Presidente a Europa en lugar de encabezar en el Congreso la discusión del Presupuesto y la defensa de Rabat ante la acusación.
Ximena Lincolao (Ciencia) y Judith Marín (Mujer). Su gestión ha estado marcada por conflictos con sus respectivos subsecretarios y otros choques internos.
El Segundo Piso también cambia
Los ajustes no se limitarían a los ministros. El Segundo Piso, el equipo de asesores del Presidente, también sería reestructurado. Alejandro Irarrázaval seguiría al frente, pero la instancia perdería peso, tras sus enfrentamientos públicos con Chile Vamos y con el propio Partido Republicano.
El objetivo: un gabinete más político
La idea sería conformar un equipo con más perfil político y menos técnico para enfrentar lo que en el oficialismo ya llaman el segundo tiempo del gobierno, aunque apenas han pasado ocho meses desde el 11 de marzo. Los cambios se concretarían la próxima semana, antes de que Kast viaje a Asia para participar en la Cumbre APEC en China.
El contexto político
El cambio de gabinete llega en el peor momento de la coalición. En la Cámara, varios diputados oficialistas, la mayoría independientes de la bancada UDI, dudan sobre cómo votarán la acusación. Evelyn Matthei expresó su apoyo al libelo, y el presidente de la UDI, Guillermo Ramírez, dijo que es una opinión personal. Desde Evópoli, el diputado Tomás Kast llamó a ser leales al Presidente en las buenas y en las malas. Y desde la oposición, la excandidata Jeannette Jara acusó una falta de liderazgo del mandatario.
Lectura editorial
VDI Global ha sostenido desde el primer día que el gobierno se equivocó con las rebajas de condena y que debía corregir a tiempo. Kast lo reconoció, pero decidió sostener a su ministro. Hoy, ocho meses después de asumir, esa decisión le está costando al gobierno mucho más que un ministro.
Un cambio de gabinete puede ser la oportunidad de reordenar el gobierno, y debe aprovecharse. Hay razones de gestión que lo justifican: diferencias públicas entre ministros del área económica, promesas sin avance, carteras paralizadas por conflictos internos y un ministro político que no estuvo cuando más se le necesitaba. Un equipo con más peso político, coordinado con los partidos y con un Segundo Piso que asesore sin disputar el poder, es lo que el gobierno necesita.
Pero hay que decirlo con claridad: un ajuste diseñado para «proteger» a Rabat sería un error. Si el Presidente cree que su ministro actuó conforme a la ley, debe sostenerlo y defenderlo en la acusación, con todo lo que eso implica. Si cree que su permanencia daña al gobierno y a las víctimas, debe pedirle la renuncia y decirlo de frente. Lo que no puede hacer es esconder la salida de Rabat entre cuatro o cinco nombres más, como si los chilenos no fueran a notarlo. La opinión pública castiga las maniobras más que los errores.
También hay una lección sobre los tiempos. Si el cambio se hubiera hecho cuando estalló la crisis, el gobierno se habría ahorrado semanas de desgaste, una acusación constitucional y la fractura de su coalición. La política se trata de decidir a tiempo. El gobierno de Kast tiene la oportunidad de demostrar que aprendió esa lección.
Lo que viene
Esta semana el Presidente regresa de Europa. La oposición prepara la presentación de la acusación contra Rabat. La próxima semana se concretaría el cambio de gabinete, antes de la gira presidencial por Vietnam, China, Japón y la Cumbre APEC, entre el 14 y el 21 de noviembre. Los nombres de los reemplazantes dirán si el ajuste es una corrección de fondo o solo un cambio de piezas.