COMANDOS CHILENOS ENTRENAN EN CÓRDOBA CON LAS FUERZAS ESPECIALES ARGENTINAS: LOS EJÉRCITOS CONVERSAN, QUE LA POLÍTICA TAMBIÉN APRENDA
Una patrulla de la Brigada de Operaciones Especiales Lautaro participa en Córdoba, Argentina, en un ejercicio de salto, descenso por cuerda y rescate de rehenes junto a tropas paracaidistas y de operaciones especiales argentinas. En medio de la tensión retórica entre ambos países, el terreno muestra otro tono.
Qué se hizo en Córdoba
Diez efectivos chilenos, un oficial y nueve suboficiales de la Agrupación de Comandos N°12 Galvarino, trabajaron junto al Regimiento de Infantería Paracaidista 2 General Balcarce y a la Fuerza de Operaciones Especiales de la IV Brigada Aerotransportada del Ejército Argentino.
El programa incluyó reentrenamiento de paracaidistas, un ejercicio de fast rope (descenso rápido por cuerda) desde un helicóptero y una acción directa de rescate de rehenes dentro de un ejercicio táctico de la fuerza argentina. Los comandos chilenos no fueron espectadores: participaron en la planificación, la ejecución y la revisión posterior a la acción.
Lo que dice el Ejército de Chile
La institución plantea tres objetivos: mantener e incrementar las capacidades operativas, aumentar la cooperación con el Ejército Argentino y fortalecer las medidas de confianza mutua. El comandante de la patrulla habló de la importancia de compartir experiencias entre dos ejércitos de "nivel de entrenamiento avanzado" en tropas paracaidistas y fuerzas de operaciones especiales, y de afianzar los lazos de camaradería.
El contraste que no se puede ignorar
Hace apenas unos días, la Cámara de Diputados pedía al Presidente Kast acelerar la renovación de los aviones de la FACh y protestar por nuevos dichos de militares argentinos sobre el Estrecho de Magallanes. Mientras tanto, en Córdoba, comandos de los dos países se descuelgan juntos de un helicóptero.
Las dos cosas pueden ser ciertas a la vez. Y no se contradicen: son niveles distintos de la relación.
Lectura editorial
Este tipo de entrenamiento conjunto merece reconocimiento. Un ejército que se mantiene en forma, que aprende de otros y que mide sus capacidades frente a fuerzas serias es un ejército que le sirve a Chile. Las fuerzas especiales son además una herramienta clave para rescate de rehenes y respuesta a crisis, y practicarlas con un vecino no es poca cosa.
Pero conviene decirlo sin rodeos: cooperación operativa no es renuncia a la defensa de los intereses chilenos. El Estrecho de Magallanes no se negocia ni se deja a la ambigüedad, y los dichos de ciertos mandos argentinos deben responderse por la vía diplomática, con firmeza y sin estridencia. El Gobierno tiene ahí una tarea que cumplir.
Los comandos ya mostraron cómo se trabaja: con confianza, con método y sin discursos. A la política le vendría bien copiar algo de ese método.