A SEIS DÍAS DE LAS ELECCIONES EN ISRAEL, EL EXJEFE DEL ESTADO MAYOR GADI EISENKOT LIDERA LAS ENCUESTAS, PERO NINGÚN BLOQUE LLEGA A LA MAYORÍA
El titular refleja la posición editorial de VDI Global.
Benjamin Netanyahu está siendo juzgado por corrupción y goza de presunción de inocencia mientras no haya una sentencia.
Gadi Eisenkot, de 66 años, exjefe del Estado Mayor del Ejército israelí y exintegrante del gabinete de guerra, rompió con Netanyahu por la estrategia en Gaza y hoy encabeza las encuestas para las elecciones del 27 de octubre. Su partido, Yashar, marca entre 20 y 24 escaños en las mediciones de esta semana; el Likud, entre 18 y 21. Pero ningún bloque se acerca a los 61 escaños necesarios para gobernar, y sin los partidos árabes la oposición no suma.
Quién es Gadi Eisenkot
Eisenkot tiene 66 años, es hijo de inmigrantes judíos marroquíes y creció en una familia de clase trabajadora. Pasó cuatro décadas en el Ejército y llegó a jefe del Estado Mayor. Se le atribuye la formulación de la llamada «doctrina Dahiyeh», que expuso en una entrevista de 2008, después de la guerra del Líbano de 2006, y que plantea responder con fuerza desproporcionada contra la infraestructura de quien ataca a Israel.
Su vida personal pesa en su imagen pública. Su hijo Gal Meir, de 25 años, murió en combate en Gaza, y el candidato perdió además a dos sobrinos en la guerra. Esa historia lo une a miles de familias israelíes y le da una autoridad moral que sus rivales no tienen.
Por qué rompió con Netanyahu
Eisenkot formó parte del gabinete de guerra de Netanyahu tras el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023. Renunció en 2024, criticando la falta de una estrategia para la guerra en Gaza. En una carta a los demás miembros del gabinete advirtió que estaban confundiendo avances parciales en el campo de batalla con decisiones que de verdad debilitarían a Hamás.
No es un crítico de la guerra en sí. Según los reportes, ha respaldado en general las operaciones militares de Israel en Gaza, el Líbano e Irán. Su reproche es otro: que Netanyahu no tuvo un plan para el día después, y que el país pagó ese vacío.
El primer ministro respondió en julio. Dijo que, si le hubiera hecho caso a Eisenkot, que se oponía a ciertas operaciones en Gaza, Hamás seguiría controlando el territorio. Desde entonces, los dos son rivales directos en la campaña.
Qué propone
Eisenkot se presenta con el lema «Servicio para todos». Pide reclutamiento obligatorio también para la comunidad ultraortodoxa, hoy eximida en la práctica, y un fortalecimiento de la seguridad nacional apoyado en la cooperación regional.
Su programa no es el de una oposición de izquierda. Apoya los asentamientos judíos en Cisjordania que «estén en línea con los intereses de Israel», y en una publicación de agosto citada por los reportes escribió: «Estoy en contra del establecimiento de un Estado palestino». Quien lo imagine como un candidato de la paz con los palestinos se equivoca de perfil. Es un centrista en el eje del estilo y del manejo del Estado, y un duro en seguridad.
Cómo van las encuestas
Las cuatro mediciones publicadas esta semana coinciden en lo esencial. Yashar, el partido de Eisenkot, obtiene 23, 20, 23 y 24 escaños, un promedio de 22,5. El Likud de Netanyahu obtiene 19, 18, 21 y 21, un promedio de casi 20. La alianza liderada por Naftali Bennett aparece en torno a 13 o 14 escaños en las dos encuestas que la miden.
Lo más relevante son los bloques. En las tres encuestas que los informan, el bloque contrario a Netanyahu queda entre 51 y 55 escaños, y el de Netanyahu entre 48 y 51. Los partidos árabes suman unos 14 en la medición que los separa. El Parlamento tiene 120 escaños y la mayoría es de 61. Ninguno de los dos lados llega.
Conviene leer estas cifras con cuidado. Un promedio de encuestas no es un pronóstico, y las propias fuentes reconocen diferencias entre mediciones. A seis días de una votación con muchos partidos pequeños que pueden quedar fuera por poco, una variación de un par de escaños cambia el panorama.
Cómo funciona la elección
Israel vota en un solo distrito nacional, con representación proporcional. Los votantes eligen listas de partido, no candidatos. Un partido necesita al menos 3,25% de los votos para entrar al Parlamento, y los 120 escaños se reparten en proporción a lo que cada lista obtiene.
Ningún partido ha ganado nunca una mayoría absoluta, de modo que gobernar siempre significa armar una coalición. El presidente del país encarga la tarea a quien tiene más posibilidades de lograrlo, que no necesariamente es el líder del partido más votado. Por eso Eisenkot puede ganar las elecciones en escaños y aun así tener dificultades para formar gobierno, y por eso Netanyahu, con un partido más chico, puede conservar opciones.
El Parlamento se disolvió en julio tras completar su mandato, algo que no ocurría desde 1988, según los reportes.
Lo que Netanyahu representa en esta campaña
Netanyahu llega a la votación con un juicio por corrupción en curso y con el peso del 7 de octubre. Un analista del Instituto Israelí de la Democracia, Gideon Rahat, resumió el atractivo de su rival: Eisenkot «parece un favorito porque es todo lo que Netanyahu no es». No polariza, no pelea con todos y busca unir al país.
Esa es la tesis de su campaña, y tiene una consecuencia: Eisenkot no pide votos por una propuesta nueva sobre el conflicto con los palestinos, sino por un estilo de gobierno distinto. Para parte del electorado eso basta. Para otra parte, es poco.
Lo que las fuentes no dicen
Los reportes consultados no precisan qué alianzas formaría Eisenkot si ganara ni si aceptaría el apoyo de los partidos árabes, que según las encuestas serían decisivos para que la oposición llegue a 61. Tampoco hay encuestas sobre quién es el candidato preferido para primer ministro con porcentajes. La cita de agosto sobre el Estado palestino proviene de una publicación en redes sociales que reproducen los reportes, y no de una declaración oficial de su campaña.
Las cifras de bloques no son uniformes. En un mismo resumen de encuestas, el promedio de bloques aparece con dos cifras distintas según la sección del texto. Por eso este artículo usa los rangos y no un único promedio.
Lectura editorial
La primera lección es simple: esta no es una elección entre la guerra y la paz. Eisenkot apoyó las operaciones en Gaza, el Líbano e Irán, se opone a un Estado palestino y respalda los asentamientos que considere alineados con el interés de Israel. Lo que lo separa de Netanyahu es la conducción: la falta de estrategia después del 7 de octubre, el reclutamiento de los ultraortodoxos y la sensación de un gobierno que vive en crisis permanente.
La segunda es que su ventaja es real, pero no decide. Liderar las encuestas con 22 escaños en promedio es una cifra alta para un partido nuevo. Pero Israel no elige a un primer ministro: elige a un Parlamento. Si el bloque contrario a Netanyahu no llega a 61 sin los partidos árabes, la política de coaliciones pesará más que el voto.
La tercera es la dimensión humana. Eisenkot perdió a un hijo en Gaza y a dos sobrinos. Es un dato que explica su peso en la opinión pública, pero no es un programa. Conviene respetarlo y no instrumentalizarlo, ni a favor ni en contra.
La cuarta es la lectura desde Chile. Creemos que la relación entre Chile e Israel depende más de los intereses de Estado, en seguridad, tecnología y cooperación, que del nombre de quien sea primer ministro. Cualquiera que gane, la agenda regional de Israel con Irán y con el Líbano tendrá continuidad. Es una hipótesis, no un hecho.
Por último, hay una pregunta para Netanyahu: si la elección es un referéndum sobre el 7 de octubre, ¿qué respuesta tiene a la crítica de que no hubo un plan? Su réplica de julio, que sin Eisenkot habría ido mejor, no la contesta.
Qué vigilar
Tres cosas. El resultado del 27 de octubre, sobre todo el número de escaños de Yashar y del Likud. Qué partidos pequeños pasan el umbral de 3,25%, porque pueden inclinar el reparto. Y qué hace el presidente después: a quién encarga formar gobierno y en cuánto tiempo se arma la coalición. Aquí la aritmética de los 61 escaños decidirá más que el discurso.
Conclusión
Eisenkot llega a la última semana de campaña como favorito en las encuestas, con un perfil de militar sobrio, hijo de la guerra y crítico de la gestión de Netanyahu, pero sin un bloque que le asegure la mayoría. El 27 de octubre se sabrá cuántos escaños tiene. Después empezará lo más difícil: sumar 61.
Si quieres recibir el análisis de VDI Global sobre las elecciones en Israel directo en tu correo, únete gratis a nuestro newsletter: https://informes.vdiglobal.org/#/portal/signup