LA ENCUESTA QUE HUNDE A BASSA: SOLO 12% DE LOS CHILENOS LLAMA "PLAZA DIGNIDAD" AL ESPACIO QUE ÉL INSISTE EN REIVINDICAR
Una semana después de que la reinauguración del monumento al general Manuel Baquedano en Plaza Italia generara la polémica declaración del diputado Jaime Bassa —"pongan el monumento que quieran, esa plaza es y seguirá siendo Plaza Dignidad"—, la encuesta Black & White entregó una respuesta contundente desde la propia ciudadanía: solo un 12% de los chilenos llama habitualmente "Plaza Dignidad" a ese espacio. El 87% restante lo identifica como "Plaza Italia" (60%) o "Plaza Baquedano" (27%), un resultado que desmiente de manera directa y con datos verificables la afirmación categórica del exvicepresidente de la Convención Constitucional.




Tres de cada cuatro chilenos respaldan el regreso de la estatua
Más allá del nombre del espacio, la encuesta confirma un respaldo mayoritario a la decisión institucional de restituir el monumento a su ubicación original: 75% de los consultados se declaró de acuerdo con el regreso de la estatua, una cifra que aumenta especialmente entre hombres y a medida que crece la edad de los encuestados, alcanzando 81% en el segmento de 55 años y más. Es un respaldo amplio y transversal que confirma, con cifras concretas, lo que hemos sostenido en nuestra cobertura sobre esta restauración: la ciudadanía chilena, en su mayoría, apoya la recuperación del patrimonio histórico dañado durante el estallido social.
El desafío que sigue pendiente: la seguridad del espacio
La encuesta también expone una preocupación real y extendida sobre la sostenibilidad de esta restauración en el tiempo: 83% de los consultados cree que el monumento podría volver a ser vandalizado, frente a apenas 17% que descarta esa posibilidad. Esa desconfianza se dispara hasta 90% en el segmento socioeconómico C3, evidenciando que la preocupación por la seguridad del espacio trasciende ampliamente cualquier diferencia ideológica sobre el nombre de la plaza.
En la misma línea, una leve mayoría de 52% considera que el regreso de la estatua no marca el cierre de la etapa iniciada con el estallido social, proporción que sube a 56% y 57% respectivamente entre los grupos ABC1 y C2, y entre los jóvenes de 18 a 34 años. La propia encuesta interpreta este resultado como reflejo de una "cierta precariedad" persistente en la percepción del orden social, más allá del propio episodio de la estatua.
Lectura editorial
Estos datos confirman, con el peso de una medición representativa y no de una declaración aislada, que la insistencia del diputado Jaime Bassa en imponer el nombre "Plaza Dignidad" representa a una fracción minoritaria y decreciente de la opinión pública chilena: apenas 12%, frente a un 87% que sigue identificando el espacio por su denominación histórica. Es revelador, además, que la propia encuesta muestre que ese porcentaje de "Plaza Italia" y "Baquedano" aumenta considerablemente entre los más jóvenes, alcanzando 63%, lo que desmiente cualquier intento de presentar el nombre alternativo como una tendencia generacional en ascenso: ocurre exactamente lo contrario.
Valoramos que la ciudadanía haya respaldado con claridad, en un 75%, el regreso del monumento a su lugar original, confirmando que la restauración patrimonial impulsada por las autoridades competentes reflejó efectivamente un sentir mayoritario, y no una imposición sin respaldo social, como algunos sectores del Frente Amplio intentaron sugerir en su momento. Al mismo tiempo, tomamos con la debida seriedad la preocupación del 83% que teme una nueva vandalización: es una advertencia legítima que exige del Estado un compromiso sostenido de resguardo del espacio público, no solo un acto simbólico de reinauguración con honores militares.
El dato sobre la persistencia de la "precariedad" social percibida, con todo, no debe leerse como una validación del relato de Bassa, sino como la confirmación de que Chile aún no ha logrado cerrar completamente las heridas institucionales que dejó el estallido social, independientemente de cómo cada ciudadano decida llamar a esa plaza.
Conclusión
La encuesta Black & White deja en evidencia, con cifras concretas y verificables, que la insistencia de Jaime Bassa en imponer el nombre "Plaza Dignidad" carece del respaldo ciudadano mayoritario que él mismo pretendió atribuirle. Con un 87% de los chilenos identificando el espacio por su denominación histórica, y un 75% respaldando el regreso del monumento, la ciudadanía ya emitió su propio veredicto, más allá de cualquier declaración política aislada. VDI Global seguirá de cerca el debate sobre la seguridad efectiva de este espacio patrimonial.