FLÁVIO BOLSONARO PROMETIÓ EN AGOSTO ACEPTAR EL RESULTADO Y AHORA PIDE ANULAR LA ELECCIÓN TRAS PERDER POR MÁS DE CUATRO MILLONES DE VOTOS: «ES IMPOSIBLE RECONOCERLO»
Tras perder el balotaje del domingo ante Lula da Silva, el senador Flávio Bolsonaro dijo que le es «imposible reconocer el resultado de las elecciones» y que su equipo solicitará su anulación. Su argumento central es que el juez del Supremo Tribunal Federal Cristiano Zanin extendió el horario de votación en plena jornada. En agosto, en una entrevista televisiva, había dicho: «Yo voy a aceptar». Hasta ahora no hay pruebas públicas de fraude.
Lo que dijo
Según la información que recoge BioBioChile, atribuida a CNN Brasil, Flávio Bolsonaro habló tras conocerse los resultados de la segunda vuelta. Afirmó: «Es imposible reconocer el resultado de las elecciones» y «solicitaremos la anulación de estas elecciones».
Cuestionó directamente a Zanin, a quien acusó de intervenir: dijo que el magistrado «prorrogó las elecciones dos horas» y que «esto nunca había ocurrido en la historia de Brasil». Calificó la medida como una «flagrante desigualdad entre los brasileños de diferentes ciudades y estados». Añadió: «No voy a aceptar que las reglas del juego hayan cambiado sobre la marcha», y acusó a «los amigos de Lula» en el Supremo. Dijo que su comando ya contactó a su equipo jurídico para preparar acciones.
Según el candidato, Zanin, quien no integra el Tribunal Superior Electoral, habría anulado decisiones de los tribunales especializados y cambiado las reglas durante el día de votación. La nota no especifica ante qué tribunal ni con qué procedimiento se presentará el pedido, ni los plazos.
Qué ocurrió con el horario
El cierre de las urnas estaba previsto para las 17:00, hora de Brasilia. Según las notas, Lula pidió ampliar el horario por problemas de transporte público en ciudades como São Paulo y Salvador. Zanin ordenó extender la votación hasta las 19:00. Después aclaró, según BioBio, que la medida solo se aplicaría donde las urnas seguían abiertas, sin reabrir locales ya cerrados.
Otra nota, de elDiario.es, afirma que la orden llegó a la mayoría de las mesas cuando ya habían cerrado, y que el presidente del TSE, Kássio Nunes Marques, descrito en ese texto como aliado de Bolsonaro, no actuó sobre el problema. Esa nota informa también que Nunes Marques trasladó a unos 590.000 electores a locales distintos sin aviso, en su mayoría en regiones favorables a Lula. Es una afirmación de una sola fuente que no se ha verificado. La Policía Federal abrió, por separado, una investigación por presuntos delitos vinculados al transporte de electores en el estado de Sergipe.
Hay un dato que complica el reclamo. La nota de BioBio señala que la propia campaña de Bolsonaro había pedido ampliar el horario en municipios afectados por lluvias y bloqueos de carreteras. Es decir, el candidato no se opuso en principio a extender la votación, sino a que se hiciera a pedido de su rival.
La promesa de agosto
El 2 de agosto, en el programa Canal Livre, de Band, Flávio Bolsonaro dijo que aceptaría el resultado de esta elección. Sus palabras, según el reporte de O Povo: «Yo voy a aceptar. Voy a competir con estas reglas» y «estoy seguro de que el TSE, a diferencia de 2022, será un TSE imparcial». Criticó entonces la actuación del tribunal en la elección anterior y dijo esperar que esta vez la hiciera «más segura y transparente». Su aceptación estaba atada a las reglas vigentes y a su expectativa de imparcialidad.
También reconoció en esa entrevista que pudo haberse equivocado al afirmar que Smartmatic fabricaba las urnas físicas, que según el reporte las fabrica Positivo. Y criticó al Supremo y al juez Alexandre de Moraes por las medidas cautelares impuestas a Jair Bolsonaro.
La posición de agosto era condicional, no un compromiso incondicional. Pero la frase «yo voy a aceptar» contrasta con «es imposible reconocer» dicha tres meses después. Que el motivo del cambio sea la extensión de dos horas en un día de votación, con un margen de más de cuatro millones de votos, es lo que debe examinarse.
La diferencia de votos
El resultado, según las fuentes, fue de cerca de 51,8% para Lula frente a 48,2% para Flávio Bolsonaro, una diferencia de 4.430.191 votos según una de las notas. Las cifras definitivas varían en centésimas entre medios y deben confirmarse con el TSE.
Para que una extensión de horario altere un resultado así, los votos afectados tendrían que ser decisivos en una proporción muy elevada. Las notas no entregan datos sobre cuántas mesas o electores estuvieron involucrados, y el candidato tampoco los ha presentado. Sin ese dato, la tesis de que la ampliación cambió el resultado es una afirmación no demostrada.
El precedente de 2022
No es la primera vez que un Bolsonaro impugna un balotaje. En noviembre de 2022, Jair Bolsonaro y su partido, el PL, presentaron un recurso formal contra los resultados de la segunda vuelta, alegando que algunas urnas habrían funcionado mal y que debían anularse los votos emitidos en ellas. Citaron un análisis de una empresa contratada por el PL, según el cual su exclusión le daría la victoria. El TSE respondió que las mismas urnas se habían usado en la primera vuelta y que, para tramitar la queja, había que ampliarla a esos resultados, y dio 24 horas a los peticionarios para corregirla.
Ese antecedente muestra el camino que suele seguir un reclamo de este tipo: debe presentarse ante el TSE, con pruebas y en plazos breves. El precedente de 2022 no prosperó. Lo que se conoce hasta ahora de este nuevo pedido no incluye tribunal, escrito ni evidencia.
Las reacciones
Lula, en su discurso de victoria, calificó el resultado como una derrota del negacionismo y la falsedad, y acusó a Flávio de mentir. Eduardo Bolsonaro, desde Estados Unidos, dijo que la situación «huele a golpe». Las notas consultadas no incluyen una respuesta del TSE ni del Supremo al pedido de anulación, ni un pronunciamiento de Jair Bolsonaro o del Partido Liberal.
En Chile, el Presidente José Antonio Kast reconoció el resultado y felicitó a Lula en una llamada telefónica, sin hacer referencia al reclamo del derrotado. Los titulares enlazados por BioBio mencionan también felicitaciones de la expresidenta Michelle Bachelet y de la oposición chilena, aunque no se pudo verificar su contenido.
Lo que se sabe y lo que no
Se sabe que Flávio Bolsonaro dice que no reconoce el resultado y que pedirá la anulación, que su fundamento es la extensión del horario ordenada por Zanin y que en agosto había dicho que aceptaría el resultado. Se sabe que Lula ganó por más de cuatro millones de votos.
No se sabe en qué tribunal presentará el pedido ni cuándo. No hay pruebas públicas de fraude ni de desigualdad. No se conoce el número de electores afectados por la extensión. No hay respuesta del TSE. Y la afirmación sobre el traslado de 590.000 electores proviene de una sola fuente.
Lectura editorial
VDI Global sostiene tres cosas.
Primero, el resultado de una elección se acepta mientras no se demuestre lo contrario. Un candidato que pierde por más de cuatro millones de votos puede reclamar ante la justicia electoral, con pruebas y en los plazos que fija la ley. Lo que no puede es declarar que «es imposible reconocer» el resultado sin haber presentado evidencia. Eso desgasta la confianza en el sistema, venga de la izquierda o de la derecha.
Segundo, el reclamo por la extensión del horario merece una respuesta institucional, no una descalificación. Que un juez del Supremo haya ordenado una medida electoral en la jornada, y que su alcance haya sido corregido horas después, son hechos que el TSE debe explicar con transparencia: cuántas mesas afectó, quién la solicitó y por qué. Esa explicación protege la legitimidad del resultado, pero no cambia, por sí sola, quién ganó.
Tercero, la contradicción pesa. Flávio Bolsonaro dijo en agosto que aceptaría el resultado y su propia campaña pidió ampliar el horario en otros municipios. Quien pide ampliar la votación cuando le conviene y la denuncia cuando le perjudica debilita su argumento. Y a quienes en Chile y en la región comparten su campo político les corresponde decirlo, como hizo Kast al reconocer el triunfo de Lula.
Qué vigilar
- Si el equipo jurídico de Flávio presenta formalmente el pedido, ante qué tribunal y con qué pruebas.
- La respuesta del TSE y del Supremo.
- El resultado de la investigación de la Policía Federal en Sergipe.
- Si Jair Bolsonaro y el Partido Liberal respaldan el reclamo o lo toman de manera distinta.
- Si hay movilizaciones de partidarios del derrotado en las calles.
- Qué hacen los aliados internacionales de Flávio, en especial Javier Milei y Estados Unidos.
- Cómo afecta el conflicto a la negociación de Lula con el Congreso, donde el PL es la primera fuerza.
Conclusión
Flávio Bolsonaro perdió la elección por una diferencia que ninguna encuesta anticipó, y su respuesta fue negar el resultado. El reclamo tiene un punto de partida, una decisión judicial discutible tomada en plena jornada, pero también tiene una contradicción propia y un margen que lo supera. Lo que corresponde ahora es que la justicia electoral resuelva con transparencia y que quien perdió decida si defiende la institución que prometió respetar.
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