IRÁN, ASFIXIADO POR EL BLOQUEO DE EE.UU.: ISRAEL TEME QUE UN ERROR DE CÁLCULO DE TEHERÁN TERMINE EN MISILES SOBRE SU TERRITORIO
Altos mandos de defensa israelíes le dijeron al Gabinete de Seguridad que la presión económica y militar de Estados Unidos sobre Irán está dando resultados, y que ese mismo éxito crea un riesgo: que el régimen, acorralado, decida responder con misiles contra Israel. Lo reporta The Jerusalem Post en su edición del 7 de octubre de 2026, a partir de reuniones a puerta cerrada y de fuentes que, en su mayoría, no tienen nombre.
Qué le advirtieron al Gabinete
El martes 6 de octubre sesionó el Gabinete de Seguridad. Según el Post, los jefes militares expusieron una evaluación con dos caras. Por un lado, el cerco está funcionando. Por otro, nadie sabe cómo reaccionará un régimen que ve cerrarse todas las salidas.
El jefe de la Dirección de Inteligencia Militar, el general de división Shlomi Binder, fue citado diciendo que el bloqueo marítimo en el Estrecho de Ormuz "está teniendo un efecto significativo". Funcionarios del Ejército, sin identificar, describieron la situación iraní de forma más cruda: "Se está deteriorando. Cada día empeora".
La preocupación central, según el medio, es el error de cálculo. Un gobierno bajo asfixia puede leer mal las señales y apostar por una escalada.
El cerco, paso a paso
Lo que el Post consigna sobre la presión estadounidense:
- Un bloqueo marítimo en el Estrecho de Ormuz.
- Un bloqueo aéreo que comenzó unas dos semanas antes de este 7 de octubre.
- El 23 de septiembre, sanciones contra 27 aerolíneas iraníes.
- Medidas financieras que sacan del sistema basado en dólares a los proveedores de combustible y a los servicios de asistencia en tierra.
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, declaró que todas las aerolíneas iraníes están en tierra. Es decir, un país entero sin vuelos comerciales propios, con sus rutas de combustible cortadas y sin acceso a la banca en dólares.
El reporte recuerda también que el 7 de abril el presidente Donald Trump anunció un alto el fuego de dos semanas. El Post no detalla en este texto qué ocurrió con esa tregua después, y conviene no rellenar ese vacío con suposiciones.
Lo que no sabemos
Sería irresponsable presentar esto como un hecho cerrado. La nota se apoya en funcionarios "altos" que no se identifican, y la frase más dramática, que la situación empeora cada día, pertenece a ese grupo anónimo. Binder y Bessent sí aparecen con nombre. No hay, hasta ahora, una confirmación oficial israelí sobre una amenaza concreta e inminente, ni un anuncio de nuevas medidas de defensa.
Tampoco hay evidencia pública de que Teherán esté preparando un ataque. Lo que existe es una evaluación de riesgo. Y las evaluaciones de riesgo no son predicciones.
Por qué importa fuera de Medio Oriente
Ormuz es una de las arterias por donde circula el petróleo del mundo. Cualquier escalada en esa zona le llega a un surtidor chileno, aunque en la superficie parezca una pelea lejana. Con el diésel ya en el centro del debate público en Chile, la conexión es directa y se mide en precios.
Para Israel, la lectura es otra. Tiene doce años de experiencia con un régimen que ha financiado, armado y entrenado a quienes lo atacan desde Gaza, Líbano y Yemen. Que sus militares se preparen para el peor escenario no es alarmismo: es su trabajo.
Lectura editorial
Un régimen presionado puede ser más peligroso que uno cómodo. Eso lo sabe cualquier analista, y lo sabe el Ejército israelí. La pregunta de fondo no es si la presión es legítima, sino si quienes la ejercen tienen un plan para el día en que Teherán responda.
Israel hace lo que le corresponde: preparar defensas, informar a su gabinete y no esperar a que el golpe llegue para reaccionar. Quien pretenda que ese cuidado es agresión debería recordar quién lleva años apuntando misiles hacia quién.
Falta, eso sí, una prueba concreta de que el riesgo es inminente. Hasta que aparezca, lo que corresponde es seguir los hechos y no los titulares.
Conclusión
El cerco a Irán es real y sus efectos económicos se ven. Lo que aún no se ve es cómo responderá el régimen. Mientras esa respuesta no llegue, Israel se prepara. Y los demás, incluido Chile, haríamos bien en mirar de reojo el precio del combustible.