TRES AÑOS DESPUÉS, ISRAEL SALE A LA CALLE CON UNA SOLA EXIGENCIA: "LA VERDAD AÚN NO HA SIDO INVESTIGADA"
En el tercer aniversario de la masacre de Hamás, familias de víctimas, sobrevivientes y familiares de rehenes recorrieron Israel con marchas, ceremonias e instalaciones simbólicas. Piden una comisión estatal de investigación. "Pasaron tres años y la verdad aún no ha sido investigada por completo", dijo el Consejo de Octubre, la organización que agrupa a deudos, sobrevivientes del cautiverio y de la masacre, y familias de secuestrados. Lo reporta The Jerusalem Post este 7 de octubre de 2026.
Un país que marcha para recordar y para preguntar
La jornada no fue un acto único, sino varios a la vez. Hubo manifestaciones frente a la Knesset, en Jerusalén, y frente a las residencias de autoridades del Gobierno. En la Plaza Dizengoff, en Tel Aviv, el agua de la fuente fue teñida de rojo. En la playa Trumpeldor, hundidos en la arena, aparecieron cientos de cuerpos pintados que representan a las víctimas.
Otra acción reprodujo un recorrido concreto: una caravana que siguió la ruta del primer ministro Benjamin Netanyahu el 7 de octubre de 2023, desde Cesarea hacia Tel Aviv, con paso por el cruce de Kabri. También hubo instalaciones artísticas en distintos puntos del país.
La exigencia
El Consejo de Octubre pide lo mismo que otras organizaciones de familias: una comisión estatal de investigación, el mecanismo de mayor rango del sistema israelí para examinar fallas de seguridad y de gobierno. Con esa frase, que la verdad no se ha investigado por completo, resumen tres años de espera.
El mismo día, en una entrevista con el mismo diario, Michal Negri, madre de un oficial caído en Be'eri, hizo un reclamo en la misma línea. No son voces aisladas.
Lo que no hay que confundir
Hay que distinguir dos cosas. Una es la discusión interna sobre qué falló en la seguridad de Israel aquel día y quién responde por ello. La otra es quién cometió la masacre: Hamás, con asesinatos, violaciones, quemas y secuestros de civiles.
La primera es un asunto de la democracia israelí. La segunda es un hecho que ninguna investigación interna puede mover.
Lectura editorial
Mientras en Chile hay quienes usan el 7 de octubre para relativizar o para ajustar cuentas ideológicas, las familias israelíes hacen algo más difícil: exigen explicaciones a su propio Estado sin soltar la memoria de lo ocurrido. No piden venganza. Piden saber.
Una sociedad que tiene a sus muertos en la playa de Tel Aviv, en una fuente teñida de rojo, y a sus sobrevivientes ante la Knesset, no está pidiendo permiso para recordar. Y quien necesite que se lo expliquen podría empezar por mirar las imágenes.
Dentro de tres semanas hay elecciones. La respuesta a esta exigencia depende de quien las gane.