KAST PROMULGA LA LEY DE RECONSTRUCCIÓN SIN CEREMONIA Y EN PLENA EMERGENCIA: LO URGENTE NO ESPERÓ
El Presidente José Antonio Kast firmó este viernes la Ley de Reconstrucción Nacional, la norma central de su agenda económica. La ceremonia prevista se canceló por el aluvión en Las Condes, pero la firma no se postergó. Ahora viene la parte difícil: que se aplique.
Sin acto, pero con firma
La ceremonia estaba prevista para el jueves. Esa tarde, un aluvión en San Carlos de Apoquindo dejó seis lesionados y cientos de viviendas con barro, y el Gobierno suspendió el acto. El viernes, el Presidente promulgó la ley igual. El subsecretario del Interior, Máximo Pavez, lo calificó de “una muy buena noticia que nos llena de esperanza”, y Kast escribió que “Chile sigue avanzando en lo urgente, también en medio de la emergencia”.
El decreto promulgatorio debe pasar por la toma de razón de la Contraloría y luego publicarse en el Diario Oficial. La regla general es que rija desde el primer día del mes siguiente a la publicación.
Qué contiene
La ley agrupa medidas de reconstrucción física, económica, de confianza y fiscal. Entre las principales:
- Financiamiento para más de 4.000 viviendas de familias afectadas por incendios en Valparaíso, Ñuble y Biobío.
- Reducción gradual del impuesto corporativo, de 27% a 23%, y restablecimiento de la integración total del sistema tributario.
- Crédito por empleo formal, para proteger puestos de trabajo.
- Invariabilidad tributaria de largo plazo para inversiones superiores a US$50 millones.
- Exención temporal de IVA para viviendas nuevas.
- Exención de contribuciones para mayores de 65 años sobre su primera vivienda, desde el 1 de enero del año siguiente a la publicación.
- Un Fondo de Emergencia Transitorio por Incendios, vigente hasta el 31 de diciembre de 2028, con mecanismos de información y rendición de cuentas.
- Facilidades de pago en la Tesorería por 180 días desde la publicación.
Algunos beneficios, como los de las viviendas DFL2, empiezan el 1 de enero de 2027.
Un trámite que no fue fácil
En mayo, cuando el proyecto llegó a la Comisión de Hacienda de la Cámara, la oposición había presentado más de 1.300 indicaciones, y la sesión terminó a las cinco de la mañana. El Senado, con 25 escaños para la centroderecha, 23 para la centroizquierda y 2 independientes, era un terreno ajustado. El proyecto también tuvo debates ásperos por los permisos ambientales y advertencias de expertos sobre el costo fiscal y la regresividad de algunas medidas.
Lectura editorial
Que el Presidente haya firmado el día después del aluvión es una señal correcta. Gobernar no es esperar a que haya tranquilidad para decidir; es decidir cuando no la hay. Y esta ley importa: certeza para invertir, un impuesto corporativo más competitivo y apoyo concreto a familias que perdieron su casa.
Pero una ley no reconstruye nada por sí sola. Falta Contraloría, Diario Oficial, reglamentos y, sobre todo, que las más de 4.000 viviendas lleguen a sus dueños antes del próximo invierno. En los incendios de Valparaíso, Ñuble y Biobío hay familias esperando hace tiempo.
Quedan dos preguntas. La primera: ¿cuál es el costo fiscal real y cómo se financia? Los críticos lo han planteado, y el Gobierno debe responderlo con cifras. La segunda: el aluvión de Las Condes tuvo como factor, según las autoridades, un incendio previo en la ladera. Si el fondo de emergencia por incendios quiere ser algo más que reparación, tiene que mirar también la prevención.
La oposición eligió retrasar. El Gobierno eligió avanzar. La diferencia se medirá en casas entregadas.