LIBERMAN ACUSA A TRUMP DE QUERER GOBERNAR ISRAEL A TRAVÉS DE UN NETANYAHU «TÍTERE», UN DÍA DESPUÉS DEL RESPALDO «COMPLETO Y TOTAL» DE WASHINGTON Y A OCHO DÍAS DE LAS ELECCIONES
El líder de Yisrael Beytenu, Avigdor Liberman, acusó este lunes al presidente estadounidense Donald Trump de querer dirigir Israel «a través de Bibi el títere», un día después de que Trump diera a Benjamin Netanyahu su «respaldo completo y total» para las elecciones del 27 de octubre. Liberman rechazó además un gobierno de minoría y dijo que pasar tres o cuatro escaños de un bloque a otro puede decidir la votación. La frase llega en el momento más sensible de la campaña: las encuestas muestran una carrera empatada, y la intervención de Washington reordena el debate.
Qué dijo Liberman
En una entrevista radial este lunes, Liberman respondió al mensaje de apoyo que Trump publicó el domingo. «Entiendo que al presidente Trump le resulta muy conveniente dirigir Israel a través de “Bibi el títere”», dijo. Agregó que, según su lectura, Trump sostiene que Netanyahu hará todo lo que él le diga.
Después marcó su posición sobre la soberanía. Israel, afirmó, es un país independiente y soberano, y sus dirigentes trabajarán con Trump y con otros en sus propios términos.
Liberman también habló del día después de la elección. Rechazó un gobierno de minoría: «Es lo más inestable que hay, y un gobierno así no durará mucho». Dijo que ese camino llevaría a nuevas elecciones, que podrían devolver a Netanyahu y a sus aliados con «setenta escaños». Pidió en cambio un «gobierno sionista» formado solo por partidos sionistas, y dijo que no entrará a un gobierno que dependa de fuerzas que, a su juicio, no condenan a Hamás.
Sobre el rival de Netanyahu, Gadi Eisenkot, repitió una etiqueta que ya había usado: «Gantz 2». Y calificó de «racista» a la coalición de gobierno. Son declaraciones de un dirigente político en campaña, y así deben leerse.
El respaldo de Trump
El domingo 18 de octubre, en su red Truth Social, Trump dio a Netanyahu su «respaldo completo y total». Escribió que «Bibi Netanyahu nunca los defraudará» y lo describió como «fuerte, valiente y brillante».
El argumento central fue Irán. Trump dijo que Irán habría terminado atacando a Estados Unidos y a Israel, y que quedó muy dañado en lo militar y en lo financiero. Según el texto de su mensaje, «pronto terminaremos el trabajo», pero solo si Netanyahu está al mando. Y advirtió que, si Israel elige a otro dirigente, Estados Unidos tendría que hacer ese trabajo por su cuenta, algo que dijo no estar inclinado a hacer.
En una entrevista telefónica con un medio estadounidense, Trump explicó el momento. «Siempre iba a hacerlo. Simplemente no quería hacerlo demasiado pronto», dijo. Consultado sobre si podría trabajar con otro líder israelí, respondió: «Quizás sí, quizás no. ¿Quién quiere correr el riesgo?».
Según ese mismo reporte, es la primera vez que un presidente estadounidense respalda de forma explícita y pública a un candidato en unas elecciones israelíes.
Cómo respondió Netanyahu
Netanyahu publicó un video en el que agradeció a Trump y lo llamó el mejor amigo que Israel ha tenido en la Casa Blanca. Argumentó que terminar con la amenaza iraní bajaría el precio de la gasolina en Estados Unidos, y que solo Trump puede lograrlo. En otro mensaje escribió: «Juntos completaremos la misión».
Horas antes del respaldo, en una entrevista con una cadena estadounidense, Netanyahu dijo que una victoria de Eisenkot permitiría a Irán obtener armas nucleares. El lema de su bloque es «O derecha, o nuclear». Es una afirmación de su campaña, no una conclusión verificada.
Qué respondieron los demás
Eisenkot eligió un tono distinto. Dijo que Trump es un gran amigo de Israel, pero que las elecciones son un asunto interno israelí y que solo los ciudadanos israelíes deben decidirlas. Agregó que su campaña mantuvo varias reuniones con el Gobierno de Trump y pidió que no hubiera injerencia.
El ministro Bezalel Smotrich, del Partido Sionista Religioso, dijo que la elección es un asunto doméstico, pero que «haríamos bien en escuchar al presidente de la mayor potencia del mundo».
Desde Teherán, el canciller Abbas Araghchi respondió en la red X: «La última vez que quisiste “terminar el trabajo”, Irán salió aún más fuerte».
Y en Estados Unidos, un grupo demócrata proisraelí, Democratic Majority for Israel, pidió a Trump que retire el respaldo y lo calificó de «irresponsable e imprudente».
Lo que cambió en pocos días
El giro es llamativo. El viernes 16, consultado sobre si apoyaría a Netanyahu, Trump había dicho que no confía en nadie y evitó darle un respaldo. Dos días después, publicó el apoyo más explícito posible.
Hay un antecedente en el mes. En una entrevista previa con otro medio, Trump también había evitado respaldarlo. Que ahora diga que «no quería hacerlo demasiado pronto» sugiere que la decisión estaba tomada, y que lo que se eligió fue el momento: a nueve días del voto, con la carrera cerrada.
El factor Irán
La guerra con Irán es el telón de fondo. Estados Unidos e Israel lanzaron una nueva ronda de ataques el 28 de febrero, y una guerra de dos meses se pausó en abril. Desde entonces, el estrecho de Ormuz es el principal punto de fricción.
Según un reporte de un medio estadounidense, Netanyahu y Trump discutieron una operación importante contra Irán antes de las elecciones israelíes. Trump, al principio, se mostró abierto, pero decidió esperar hasta después del voto. La frase «pronto terminaremos el trabajo», condicionada a la permanencia de Netanyahu, apunta en esa dirección. Otros reportes indican que Washington no atacará antes de las elecciones de medio mandato del 3 de noviembre.
Para Trump, la guerra tiene un costo interno. Una encuesta del centro Pew encontró que cerca de dos tercios de los votantes estadounidenses desaprueban su manejo de la guerra con Irán. El precio del crudo también pesa: el Brent cerró el viernes en torno a 110 dólares, su máximo en cinco meses.
Qué dicen las encuestas
La carrera está empatada, y el respaldo de Trump llega sobre ese terreno.
El instituto Tatika, con 500 entrevistados y 4,4 puntos de margen de error, dio a la oposición judía 54 escaños y al bloque de Netanyahu 49. El instituto Lazar los dejó en 51 y 51. El sondeo de Madad dio 51 a favor de Netanyahu y 50 a favor del bloque de Eisenkot. Y Direct Polls, con 525 entrevistados y 4,2 puntos de margen, dio a la coalición 57 y a la oposición 49.
Ninguno de los bloques llega a los 61 escaños necesarios. Y ahí es donde importa la frase de Liberman sobre los tres o cuatro escaños: si el margen es tan estrecho, un pequeño desplazamiento cambia quién puede formar gobierno.
Yisrael Beytenu, el partido de Liberman, aparece con entre 6 y 9 escaños según el instituto. Es decir, es una pieza que puede inclinar la balanza, y su rechazo a un gobierno de minoría y a una coalición con ciertos socios pesa en cualquier suma.
El argumento de Liberman
La acusación de Liberman tiene una parte política y otra aritmética.
La política: sostiene que Israel no debe manejarse desde Washington. Es un argumento que puede resonar en votantes que valoran la soberanía, incluso entre quienes apoyan a Netanyahu. Hay que decir, sin embargo, que es una acusación en campaña, hecha por un rival, y que el Gobierno de Trump no ha respondido a esa frase en lo informado hasta ahora.
La aritmética: Liberman cierra la puerta a un gobierno de minoría, con lo que reduce las salidas posibles tras el voto. Quiere una coalición de partidos sionistas y descarta depender de los que considera ambiguos frente a Hamás. Eso condiciona cualquier combinación entre los bloques de Netanyahu y de Eisenkot.
Lectura editorial
Hay tres cosas que conviene separar.
Primero, el respaldo en sí. Que un presidente estadounidense apoye públicamente a un candidato extranjero a pocos días de la elección es una intervención poco habitual, y los propios actores israelíes, desde Eisenkot hasta Smotrich, coinciden en que la decisión final es de los votantes israelíes. Esa coincidencia, entre rivales, merece subrayarse.
Segundo, la palabra «títere». Es la acusación de un adversario, y no una verificación. Lo que sí está documentado es que Trump condicionó su promesa sobre Irán a la permanencia de Netanyahu: «pronto terminaremos el trabajo», pero solo si él está al mando. Es una frase que vincula la política interna israelí con una decisión militar, y cada lector puede sacar sus conclusiones sobre qué significa para la independencia de decisión de cada gobierno.
Tercero, el cálculo electoral. Para Netanyahu, el apoyo puede movilizar a su base, que valora la alianza con Washington y la amenaza iraní. Para sus críticos, puede ser un argumento de campaña. Con tres o cuatro escaños en juego, ambos efectos cuentan. La respuesta de Eisenkot, medida y sin confrontación directa con Trump, apunta a no regalarle a Netanyahu un enfrentamiento con Washington.
Lo que queda abierto es qué pasará con Irán después del voto, y quién estará al frente en Israel para decidirlo.
Conclusión
A ocho días de las elecciones, Liberman acusó a Trump de querer manejar Israel a través de un Netanyahu «títere», un día después de que Trump le diera su respaldo «completo y total». Eisenkot respondió que la elección es un asunto interno, Netanyahu agradeció el apoyo y Teherán lanzó su propia respuesta.
La carrera sigue empatada, con dos bloques sin mayoría y un puñado de escaños que decide todo. La intervención de Washington suma un factor externo a una elección que ya era la más disputada en años.