MACRON, ENTRE LA «IRA Y LA VERGÜENZA»: ENFRENTA LA TORMENTA POLÍTICA TRAS EL SÁBADO NEGRO, CRITICADO POR LA IZQUIERDA, LA ULTRADERECHA Y UN EXALIADO, Y PARTE A UNA GIRA POR EL GOLFO
MACRON, ENTRE LA «IRA Y LA VERGÜENZA»: ENFRENTA LA TORMENTA POLÍTICA TRAS EL SÁBADO NEGRO, CRITICADO POR LA IZQUIERDA, LA ULTRADERECHA Y UN EXALIADO, Y PARTE A UNA GIRA POR EL GOLFO
El titular refleja la posición editorial de VDI Global.
El presidente francés habló el domingo por la noche en un discurso televisado de unos diez minutos en el que dijo sentir «ira y vergüenza» por la violencia del sábado. Al día siguiente salió de gira por el Golfo para «garantizar nuestros suministros». Mientras tanto, el ministro del Interior ofreció renunciar, el primer ministro impuso toques de queda parciales y las críticas llegaron desde todos los frentes. Los chalecos amarillos ya convocaron nuevas protestas.
El discurso
El domingo 18 de octubre, Emmanuel Macron se dirigió al país tras las manifestaciones del sábado 17, que derivaron en agresiones, saqueos y daños a bienes públicos. Algunos comentaristas comparan la violencia con la crisis de los chalecos amarillos de 2018.
Macron atribuyó los hechos a «elementos facciosos» de extrema izquierda, a los que se unieron delincuentes. Los distinguió de cientos de miles de manifestantes con «reivindicaciones legítimas». Dijo sentir «ira y vergüenza».
La gira
El lunes 19, el presidente salió de gira por el Golfo, con una escala en Kuwait. El objetivo declarado: «garantizar nuestros suministros». Entre las preocupaciones de los manifestantes está el precio de los combustibles.
Las críticas
La respuesta política no se hizo esperar.
- Édouard Philippe, exprimer ministro, dijo que habría preferido medidas para restablecer el orden y castigar a los saqueadores, junto con un plan para retomar el diálogo con los estudiantes de secundaria y los sindicatos. Elogió la «voluntad loable de restablecer el diálogo».
- Manuel Bompard (La Francia Insumisa): «Es una irresponsabilidad tomar la palabra para no decir nada».
- Mathilde Panot (La Francia Insumisa) llamó a Macron «el artesano del caos».
- Jordan Bardella (Agrupación Nacional) calificó el discurso de «lamentable» y dijo que el gobierno no tiene nada más que ofrecer.
- Loïc Kervran, exdiputado macronista, habló de una «lenta agonía» del mandato y criticó la disolución del Parlamento de 2024.
La nota que reúne estas reacciones no reporta que la oposición haya pedido formalmente la disolución, la renuncia o una moción de censura.
El gobierno
El ministro del Interior, Laurent Nuñez, ofreció renunciar. Macron la rechazó, alegando la necesidad de mantener el mando continuo de las fuerzas de seguridad. Le pidió desplegar nuevas tácticas contra los alborotadores «lo antes posible» y habló de «fallos en la previsión y en la inteligencia».
El primer ministro, Sébastien Lecornu, pidió a los prefectos toques de queda parciales y localizados para proteger los comercios. Dijo que el caos estaba «muy localizado en centros urbanos». No descartó el estado de emergencia ni el artículo 16 de la Constitución «si resulta útil», aunque dijo que los toques de queda «parecen más adecuados».
Dónde rige el toque de queda
Según la información publicada el lunes: en París, de once de la noche a seis de la mañana en la plaza de la República y el sector de Les Halles, con manifestaciones prohibidas desde las ocho. En Lyon, Lille y Niza empezaron entre las ocho y las nueve de la noche en ciertas zonas; en Lille y Niza solo para menores no acompañados. En Lille, Douai, Wattignies y Denain se anunciaron para el lunes y el martes. Marsella prohibió manifestaciones de mediodía a las ocho de la noche.
No hay reporte de lo ocurrido la noche del lunes al martes.
Las cifras
- Más de 2.500 detenidos en el fin de semana, según las autoridades.
- 2.331 personas bajo custodia a las ocho de la mañana del lunes; 70% adultos, y los fiscales pidieron prisión preventiva en más del 80% de los casos.
- Casi mil policías y gendarmes heridos.
- Más de dos mil comercios afectados, con daños de cientos de millones de euros, según el presidente de la cámara de comercio.
- La Bolsa de París cayó cerca de 1,38% el lunes por la tarde.
- Los trabajadores de comercios afectados podrán acceder desde el martes al desempleo parcial, con cobertura estatal del 100%.
Una muerte
La Tercera informa de la primera muerte vinculada a las protestas del sábado. La policía dijo que el hombre murió de un paro cardiorrespiratorio esa tarde. La fiscalía abrió una investigación en la calle Château d’Eau, en el distrito diez de París.
Esta cifra choca con otras versiones: el primer ministro dijo el lunes que nadie había muerto el sábado y lo calificó de «milagro», y la cobertura en vivo que consulté no menciona muertes. Hay que verificar.
Lo que viene
Los organizadores de los chalecos amarillos convocaron un «acto II» para el 24 de octubre, con 76 acciones previstas, 65 de ellas manifestaciones, bajo la consigna de que Macron se vaya. Un «acto III» está previsto para el 30 de octubre. Los sindicatos convocaron marchas el 5 de noviembre por los salarios, con una convergencia mayor de protestas ese día.
Lectura editorial
Hay una imagen difícil de defender: un presidente que dice sentir vergüenza y al día siguiente se va de gira. Hay explicaciones razonables, el suministro energético es un asunto de Estado, pero la política se juega en las imágenes. Quienes lo critican por «no decir nada» tienen el material.
También es notable la variedad de los críticos. La izquierda lo acusa de caos, la ultraderecha de vacío y un exaliado de no haber propuesto medidas para restablecer el orden y el diálogo. Cuando el centro, la izquierda y la derecha critican lo mismo desde ángulos distintos, el problema no es el discurso, sino la ausencia de un rumbo claro.
El comentario de Kervran pesa más que los otros porque viene de adentro. Habla de «lenta agonía» y de la disolución de 2024 como origen del problema. Es una crítica que apunta a la raíz política del mandato, no a una medida concreta.
El gobierno tiene dos herramientas, los toques de queda y la amenaza del estado de emergencia, y ninguna ataca las causas: el costo de la vida, los combustibles, el ajuste presupuestario. Con tres fechas de protesta en las próximas dos semanas, cada fin de semana será una prueba.
Conclusión
Macron habló de ira y vergüenza, partió al Golfo y dejó a su gobierno administrando toques de queda. La oposición lo ataca desde todos los lados. El 24 de octubre habrá una nueva jornada de protestas, y con ella se verá si el país volvió a la calma o si el sábado negro fue solo el primer acto.
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