EL ESTRECHO DE MAGALLANES VUELVE AL MAPA: EL TRÁNSITO SUBE MÁS DE 70% Y EL EMBAJADOR JUDD YA PONE CONDICIONES AL APOYO DE ESTADOS UNIDOS
El paso de buques por el Estrecho de Magallanes se disparó en agosto y septiembre, en medio de las restricciones del Canal de Panamá. Y mientras el mundo vuelve a mirar el extremo sur de Chile, el embajador de Estados Unidos, Brandon Judd, dijo que Chile debe “trabajar con nosotros” si quiere apoyo para proteger sus derechos en la zona. El canciller respondió que el estrecho “fue, es y será siempre chileno”.
Qué muestran las cifras
Según datos de la Armada de Chile, el tránsito por el estrecho aumentó más de 70% en agosto y septiembre de 2026, frente a los mismos meses de 2025. El alza comenzó en julio y coincide con las restricciones del Canal de Panamá, asociadas a la falta de lluvias y a la baja del nivel de agua vinculada al fenómeno de El Niño. Datos de la Capitanía Marítima de Punta Arenas, de enero a septiembre, indican que el aumento se concentró en naves de 60.000 a 65.000 toneladas de registro bruto.
La nota agrega, como contexto, perturbaciones geopolíticas en Medio Oriente que llevan a algunos operadores a cambiar rutas. Esa relación de causa y efecto no está demostrada.
Cuánto vale cada paso
No hay una cifra oficial del impacto económico total. Lo que existe son tarifas publicadas de pilotaje, fijadas según el arqueo bruto en el Decreto Supremo N°427 de 1979. Para una navegación continua entre Bahía Ancud y Bahía Posesión, la tarifa base de naves de entre 28.000 y 30.000 de arqueo bruto es de US$20.934,75, y sube 5% por cada 2.000 de arqueo bruto o fracción sobre los 30.000. Cada paso genera además actividad en agencias, abastecimiento, lanchas y servicios marítimos, que no está cuantificada.
El estrecho es una alternativa natural al Canal de Panamá: implica más distancia y más combustible, pero sin peaje. El analista de la PUCV Guillermo Holzmann lo describió como un “corredor bioceánico” de valor geopolítico, geoestratégico y geoeconómico, clave para sostener la cadena de suministro si otras rutas están inhabilitadas o saturadas, y con importancia militar por permitir el paso de buques de gran tamaño. Son apreciaciones suyas, no hechos verificados.
Magallanes y su economía
Según ProChile, la región exportó US$1.409 millones en 2025, un 27,5% más que en 2024. De ese total, US$783 millones fueron pesca y acuicultura y US$509 millones manufacturas. Los destinos principales fueron Brasil, con 34%, Estados Unidos, con 21%, y China, con 19%. En agosto, el analista Eric Latorre, de la Universidad Autónoma, dijo que el estrecho sirve como plataforma de proyección hacia el territorio antártico.
Lo que dijo el embajador Judd
El embajador de Estados Unidos, Brandon Judd, afirmó que Washington sería “muy firme con la soberanía” de Chile y que la cooperación “va mucho más allá de una simple relación comercial”. Planteó que exige considerar intereses estadounidenses y que Chile debe “trabajar con nosotros” en temas importantes para Estados Unidos si quiere apoyo para proteger sus derechos en el estrecho.
El canciller Francisco Pérez Mackenna respondió que el estrecho “fue, es y será siempre chileno” y que “nosotros podemos defender nuestra soberanía por nosotros mismos”, como Chile lo ha hecho durante 200 años.
Lectura editorial
Las cifras son una buena noticia para Magallanes: más tránsito significa más actividad para una región que exporta más de mil millones de dólares al año. Pero la conversación que se abrió con el embajador Judd es otra, y es incómoda.
Un embajador que dice que Chile debe “trabajar con nosotros” para recibir apoyo en la defensa de sus derechos en el estrecho está planteando una condición. Y la soberanía no se condiciona. Chile no pidió una garantía, y menos a cambio de acompañar los intereses de otro país. Un diplomático acreditado está para representar a su país y tratar los asuntos oficiales por los conductos de la Cancillería, no para marcarle a Chile qué prioridades le convienen. Lo ha dicho antes en otros temas, y vuelve a hacerlo.
El canciller respondió con claridad, y bien: Chile defiende su soberanía por sí mismo. Esa es la línea correcta, y debería repetirse cada vez que se vuelva a plantear.
Conclusión
Magallanes está más activo, y eso es bueno. Pero ese protagonismo no puede convertirse en una invitación para que otros fijen condiciones sobre lo que es de Chile. El estrecho fue, es y será chileno, y las decisiones sobre su futuro se toman en Santiago.