"MI HIJO ASUMIÓ SU RESPONSABILIDAD EL 7 DE OCTUBRE. LOS LÍDERES TAMBIÉN DEBEN HACERLO": LA MADRE DE UN OFICIAL CAÍDO EN BE'ERI EXIGE UNA COMISIÓN DE INVESTIGACIÓN
Tres años después de la masacre, Michal Negri, madre del mayor (res.) Roee Negri, de 28 años, muerto en los combates en el kibutz Be'eri, pide que el Estado investigue qué falló aquel día. Lo dijo en una entrevista con The Jerusalem Post, el mismo 7 de octubre de 2026, y lo dijo desde la política: ocupa el séptimo lugar en la lista de B'Yachad, el partido de Naftali Bennett, de cara a las elecciones del 27 de octubre.
Una madre que no habla desde la ideología
Negri fue directora general de la Municipalidad de Ra'anana. No viene de las trincheras partidarias. Entró a la política después de perder a su hijo.
Su argumento es simple y por eso pesa: Roee cumplió con su deber en Be'eri, el kibutz más golpeado por el ataque, y murió peleando. Ella plantea que quienes dirigían el país aquel día deben, como mínimo, responder por lo que ocurrió. "Les deben a las personas que fueron arrancadas de sus casas, a las personas que fueron asesinadas, a las personas que fueron violadas", dijo al diario.
No habla de venganza ni de bandos. Habla de deuda.
Lo que se sabe del contexto
El 7 de octubre de 2023 murieron cerca de 1.200 personas y 251 fueron secuestradas hacia Gaza. Tres años después la guerra no tiene un cierre definitivo, y Israel llega a una elección general con la pregunta de la responsabilidad sin contestar de manera formal.
Negri pide una comisión estatal de investigación. Es el mecanismo más alto de control que existe en el sistema israelí, con facultades que una comisión parlamentaria no tiene. También es una de las demandas más repetidas por familias de víctimas desde que terminó el primer año de guerra.
Según los datos que cita el propio Post, B'Yachad ronda hoy entre 13 y 15 escaños en las encuestas. Es un dato de sondeos, no un resultado, y a tres semanas de la votación puede moverse.
Por qué esto importa fuera de Israel
Desde Chile y desde buena parte de Occidente, se suele mirar a Israel con un lente de dos colores: o todo se justifica, o todo se condena. La entrevista de Negri muestra algo que esa mirada no registra: una sociedad que, en medio de una guerra existencial, discute en público quién debe rendir cuentas por una falla de seguridad.
Eso no es debilidad. Es lo que distingue a una democracia de un régimen. Hamás no tiene una madre en la lista de ningún partido que exija que sus jefes expliquen qué hicieron el 7 de octubre. Ni siquiera tiene elecciones.
Exigir cuentas dentro de casa y defender a la vez el derecho a existir y a defenderse no se contradicen. Se complementan. Un Estado que se examina a sí mismo es un Estado que quiere sobrevivir y mejorar.
Lectura editorial
Hay tres cosas que conviene separar. Primero, la responsabilidad por la falla de inteligencia y de defensa del 7 de octubre es una discusión interna de Israel, y le corresponde resolverla a los israelíes por la vía institucional. Segundo, esa discusión no altera quién perpetró la masacre: lo hicieron terroristas que entraron a casas, mataron, violaron y secuestraron civiles. Tercero, la política israelí de campaña, con sus listas y sus encuestas, es parte de la normalidad democrática de un país que sigue en guerra.
Que una madre de un oficial caído haya decidido competir por una banca para exigir verdad dice mucho de lo que Israel es. No es una nota de color de la campaña. Es uno de los rostros más serios que ha dejado el duelo nacional.
Conclusión
Michal Negri no pide ser escuchada por lo que perdió. Pide que quienes tenían el deber de proteger expliquen qué pasó. Tres años después, esa pregunta sigue sin respuesta oficial, y el 27 de octubre los israelíes tendrán la oportunidad de decidir quién la contesta.
Su hijo, dice ella, asumió su responsabilidad aquel día. Lo mínimo es que los demás hagan lo mismo.