UNA NUEVA GUERRA CON IRÁN ES «CUESTIÓN DE TIEMPO», ADVIERTEN EXPERTOS ISRAELÍES, CON ORMUZ BLOQUEADO, EL PETRÓLEO A US$104 Y LAS ELECCIONES DE ESTADOS UNIDOS COMO ÚNICO FRENO VISIBLE
Tres especialistas israelíes coinciden en que, sin un acuerdo diplomático, una reanudación de la guerra con Irán es muy probable. El estrecho de Ormuz sigue perturbado, el petróleo subió 46% desde febrero y un tercer portaaviones estadounidense llegaría pronto a la región. Lo único que podría frenar un golpe antes del 3 de noviembre es el costo político interno en Estados Unidos. Donald Trump acaba de respaldar a Benjamín Netanyahu, y el propio Netanyahu dijo que no sería «conveniente» reanudar la guerra semanas antes de votar.
El contexto
La guerra comenzó con ataques el 28 de febrero, incluyó unos dos meses de combates y se pausó en abril. Desde entonces hay una tregua sin solución diplomática.
El domingo, Trump respaldó a Netanyahu como primer ministro y dijo que su liderazgo es crítico para cualquier nueva campaña contra Irán. Se espera un tercer portaaviones estadounidense en la región, señal de preparación para posibles hostilidades. Israel vota el 27 de octubre; Estados Unidos, el 3 de noviembre.
Trump dijo a periodistas en Atlanta: «Esperen a ver lo que le hacemos a Irán». Netanyahu afirmó que si Irán intenta atacar, «cometerá el error de su vida», y que no es «conveniente» que la guerra se reanude a semanas de una elección.
El costo económico
Irán perturba el tráfico por el estrecho de Ormuz, por donde pasa cerca de 20% del petróleo mundial. Estados Unidos mantiene la presión económica sobre Teherán.
Desde el 28 de febrero, el petróleo subió 46%, hasta 104 dólares por barril. La gasolina en Estados Unidos subió 46%, hasta 4,36 dólares por galón.
Lo que dicen los expertos
Danny Citrinowicz (investigador sénior del Instituto de Estudios de Seguridad Nacional y exjefe de la rama de Irán en la división de investigación de la inteligencia militar israelí) dice que, sin acuerdo, la probabilidad de escalada es «muy alta».
- Trump no puede declarar la victoria, pero tampoco puede irse sin actuar. Irán no tolera el bloqueo naval, de modo que seguirá atacando petroleros.
- Una campaña de tres días permitiría a Trump decir que destruyó el programa nuclear iraní, pero podría derivar en un conflicto más amplio.
- Trump podría creer, erróneamente, que Irán está lo bastante débil para colapsar con un empujón más.
- Irán no quiere ser sorprendido otra vez, pero prefiere una escalada gradual a una inmediata y amplia.
Avner Vilan (exfuncionario sénior de seguridad israelí y experto en Irán) sostiene que, según se informó, Trump descartó atacar antes de las elecciones de medio mandato, y ve buenas razones para ello.
- El riesgo es real: un incidente significativo podría desatar una crisis.
- Los intereses de Israel y Estados Unidos no coinciden del todo. Israel ve un Irán nuclear como la amenaza principal; Trump quiere terminar la guerra, reabrir Ormuz y bajar los precios de la energía, y otra campaña podría alejarlo de eso.
- Otra ronda de ataques difícilmente forzaría un acuerdo nuclear ni derribaría al régimen, y no está claro que un cambio de régimen pudiera ocurrir antes de que asuma un nuevo presidente estadounidense en enero de 2029.
- Irán enfrenta un dilema: la presión económica es inmensa, pero una guerra total podría amenazar su supervivencia.
- Los avances de los hutíes en el Mar Rojo muestran los límites de la superioridad militar de Estados Unidos. Una escalada hutí podría arrastrarlo más hondo, aunque también podría reducir su apetito por un nuevo frente iraní.
Gil Murciano (director ejecutivo de Mitvim, instituto israelí de política exterior regional) dice que la oposición pública estadounidense hace menos probable una escalada impulsada por Washington antes de las elecciones de medio mandato. Una encuesta de Pew halló que 64% de los estadounidenses desaprueba el manejo de Trump de la acción militar contra Irán.
- El principal detonante de nuevos ataques sería que Irán reconstruya su producción de misiles tierra-tierra y su capacidad de drones, o que fortalezca su capacidad de perturbar el tráfico en Ormuz.
- Un posible avance iraní hacia un arma nuclear es otra preocupación clave.
- Si Trump pierde en las elecciones de medio mandato y su agenda interna se estanca, podría centrarse en su legado en política exterior.
Lo que informó la prensa estadounidense
Según reportes de medios de ese país, funcionarios de Trump discutieron una campaña corta e intensa de unos tres días, centrada en los misiles y drones de Irán, con posibles ataques a infraestructura energética y a cuarteles de los Guardianes de la Revolución. Otro medio informó que la Casa Blanca pidió al Pentágono opciones de ataque que pudieran ejecutarse antes de las elecciones de medio mandato.
También se informó que la Casa Blanca cree que hay avances en las conversaciones indirectas con Irán. Funcionarios iraníes, según otra nota del mismo medio, dicen que Teherán prolonga las negociaciones para influir en las elecciones estadounidenses.
Una encuesta del mes pasado del mismo instituto de seguridad nacional halló a los israelíes divididos sobre un ataque preventivo, con una leve mayoría en contra.
Lectura editorial
Los tres expertos, desde ángulos distintos, dicen lo mismo: no hay salida a la vista, y quienes podrían decidir tienen razones para esperar y razones para actuar.
Las razones para esperar son políticas. A Trump le quedan trece días hasta las elecciones de medio mandato, con 64% de desaprobación al manejo de Irán. A Netanyahu le quedan siete hasta las suyas, y él mismo dijo que no conviene reanudar la guerra. Un golpe ahora cambiaría ambas campañas.
Las razones para actuar son estructurales. El bloqueo naval y los ataques a petroleros no son sostenibles para ninguna de las dos partes. Irán necesita vender petróleo; Estados Unidos necesita bajarlo. Y el costo se paga en la gasolina de los votantes.
Hay una contradicción que ningún experto resuelve. Un informe dice que Trump descartó atacar antes del 3 de noviembre; otro, que la Casa Blanca pidió opciones de ataque para antes de esa fecha. Pueden ser ciertos a la vez: preparar no es decidir. Pero conviene no leer ninguna de las dos señales como un hecho.
También sobresale la frase de Vilan sobre el desfase de intereses. Israel quiere impedir un Irán nuclear; Washington quiere abaratar la energía y cerrar la guerra. Si esas metas chocan, la presión sobre Netanyahu no vendrá solo de Irán.
Por último, el calendario es el dato más claro. Las dos elecciones, israelí y estadounidense, caen antes del 3 de noviembre. Pasadas, el margen político para evitar el golpe se reduce.
Conclusión
Expertos israelíes advierten que una nueva guerra con Irán es cuestión de tiempo. El petróleo sube, los portaaviones se acercan y los dos gobiernos votan en las próximas dos semanas. Si no hay acuerdo, el calendario dirá cuándo; si lo hay, será una de las pocas veces en que la política frenó a la guerra.
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