EL GOBERNADOR QUE POSA CON EL ALCALDE QUE NO CONDENA A HAMÁS SIN AMBIGÜEDAD: ORREGO Y SU "REVIVAL INTERNACIONAL" JUNTO A ZOHRAN MAMDANI
El gobernador de la Región Metropolitana, Claudio Orrego, se fotografió en Nueva York junto al alcalde Zohran Mamdani, en el marco de su nueva apuesta por internacionalizar la gestión del gobierno regional, que incluye la creación de un "Consejo Asesor de Asuntos Internacionales" y la aspiración explícita de construir una suerte de mini cancillería paralela al Ministerio de Relaciones Exteriores. La imagen, publicada por La Tercera, exhibe con naturalidad la cercanía institucional entre Orrego y un alcalde cuyo historial frente al terrorismo de Hamás y la masacre del 7 de octubre ha sido calificado, por el propio Ministerio de Relaciones Exteriores de Israel, como el de un "portavoz de la propaganda de Hamás".
El revival político de Orrego: de acusado a diplomático regional
El despliegue internacional de Orrego llega justo después de haber sido liberado de las acusaciones de falta a la probidad que sectores de derecha —incluido el propio Partido Republicano— presentaron en su contra, desestimadas tanto por el Tribunal Calificador de Elecciones como por el Ministerio Público. Con ese frente judicial cerrado, el gobernador optó por un giro hacia la proyección internacional: lanzó un consejo asesor integrado por figuras como el exsenador Ignacio Walker, la exsubsecretaria Gloria de la Fuente, el exsecretario general de la OEA José Miguel Insulza y el excanciller Alfredo Moreno, y viajó a Nueva York para participar de la Semana del Clima y de la cumbre Urban 20, una instancia de ciudades del G20 donde también coincidió con alcaldes de Roma, Chicago, París y Toronto.
Fue precisamente en ese contexto donde Orrego compartió espacio con Mamdani, en un encuentro que la propia Tercera decidió ilustrar como imagen principal de su cobertura sobre la nueva apuesta internacional del gobernador.
Quién es el alcalde con el que Orrego decidió aparecer
El historial de Zohran Mamdani frente al terrorismo de Hamás es, cuando menos, profundamente cuestionado. En el segundo aniversario del 7 de octubre, Mamdani emitió una declaración que, si bien calificó el ataque de Hamás como un "crimen de guerra horrible", dedicó la mayor parte de su contenido a acusar al gobierno israelí de librar una "guerra genocida" y a calificar a Estados Unidos de "cómplice" de ese supuesto genocidio. El Ministerio de Relaciones Exteriores de Israel respondió sin ambigüedades, acusándolo directamente de actuar "como portavoz de la propaganda de Hamás" y de "excusar el terror" al repetir lo que calificó como mentiras de la organización terrorista.
El patrón no es un hecho aislado. Consultado explícitamente sobre si Hamás debía deponer las armas y abandonar el liderazgo de Gaza, Mamdani declinó en reiteradas ocasiones dar una respuesta categórica, llegando a declarar que "realmente no tiene opiniones" sobre el futuro de la organización terrorista, más allá de exigir que todas las partes respeten el derecho internacional. En otra instancia, trazó una equivalencia moral explícita entre el propio Netanyahu y Hamás, calificando a ambos como "criminales de guerra" bajo lo que llamó una "política universal". Cuando manifestantes corearon "decimos con fuerza, decimos claro, ¡apoyamos a Hamás aquí!" frente a una sinagoga en Queens, Mamdani tardó horas en pronunciarse —recién después de que su antecesor en el cargo ya lo hubiera condenado públicamente—. Y durante meses se negó a desautorizar la consigna "globalizar la intifada", cediendo recién bajo presión sostenida.
Lectura editorial
La fotografía de Claudio Orrego junto a Zohran Mamdani no es un detalle protocolar menor que pueda despacharse como cortesía diplomática de cumbre internacional. Es la confirmación visual de que el gobernador de la región más poblada e influyente de Chile eligió, sin ningún reparo aparente, codearse institucionalmente con un alcalde cuyo manejo del terrorismo de Hamás ha generado el repudio explícito del propio Ministerio de Relaciones Exteriores de Israel, y cuya reticencia sistemática a exigir el desarme de una organización terrorista genocida —responsable de la masacre más letal contra judíos desde el Holocausto— ha sido documentada por medios de todo el espectro político, desde CNN hasta Fox News.
Que esta cercanía ocurra precisamente en el marco de la apuesta de Orrego por construir una "mini cancillería" regional, con pretensiones explícitas de posicionamiento multilateral y atracción de inversión extranjera, agrava el problema: no se trata de un encuentro casual entre funcionarios municipales en un pasillo, sino de una estrategia deliberada de proyección internacional que el propio gobernador ha decidido construir, en parte, apareciendo junto a figuras como Mamdani. Cabe recordar, además, que el propio Benjamin Netanyahu ha anunciado que utilizará su discurso ante la Asamblea General de la ONU esta misma semana para "decir la verdad" sobre el alcalde neoyorquino, confirmando que la comunidad internacional, al más alto nivel, ya identifica a Mamdani como un problema de legitimidad, no como un interlocutor institucional neutral.
Es legítimo que Orrego busque construir redes de cooperación internacional para su región; ese objetivo, en sí mismo, no merece crítica. Lo que sí merece un cuestionamiento directo es la falta aparente de criterio en la selección de esas alianzas: mientras existen decenas de alcaldes de ciudades del G20 con trayectorias intachables en materia de derechos humanos y rechazo inequívoco al terrorismo, Orrego optó por dejarse fotografiar, sin reparo visible, junto a uno de los pocos alcaldes de una gran metrópolis occidental cuyo manejo del 7 de octubre ha generado el repudio explícito de la cancillería israelí.
Conclusión
El "revival" internacional de Claudio Orrego, construido sobre la base de un consejo asesor de figuras respetadas y una gira por Nueva York, queda empañado por una sola imagen: la de su cercanía institucional con Zohran Mamdani, un alcalde cuya ambigüedad sistemática frente al terrorismo de Hamás ha sido documentada y repudiada por el propio Estado de Israel. Si Orrego aspira a que su región proyecte seriedad y criterio en el plano internacional, debería empezar por escoger con mayor cuidado con quién decide aparecer fotografiado. VDI Global seguirá de cerca la construcción de esta nueva agenda internacional del gobierno regional metropolitano.