50.000 PERSONAS EN EL PARQUE YARKON: ISRAEL CIERRA EL TERCER ANIVERSARIO DEL 7 DE OCTUBRE CON LA VOZ DE UN EX REHÉN: "NOS DEBEMOS LA VERDAD"
Unas 50.000 personas llenaron el miércoles por la noche el parque Yarkon, en Tel Aviv, para recordar a las víctimas de la masacre de Hamás. Lo organizaron sobrevivientes y familias de fallecidos, y lo condujo Eli Sharabi, ex rehén. Abrió con una frase sin adornos: "Esa mañana de Shabat perdimos tanto". Cerró con una petición: investigar cómo ocurrió y no dejar que el tiempo borre la verdad.
Un acto distinto al de los discursos oficiales
Las ceremonias oficiales del Estado se habían realizado el lunes. Esta fue otra cosa: una noche organizada desde abajo, por quienes sobrevivieron y por quienes perdieron a los suyos, con el movimiento Kumu entre sus impulsores.
A las 21:15 hubo un minuto de silencio. Después vinieron los relatos, los nombres y la música, en versiones desnudas, con artistas como Eden Golan e Ivri Lider. En primera fila, con chalecos amarillo fosforescente, estaban los rescatistas y los equipos de primera respuesta que entraron a las comunidades ese día.
Quién condujo la noche
Eli Sharabi fue secuestrado el 7 de octubre y volvió de Gaza. Al volver supo que su esposa, Lianne, y sus hijas, Noiya y Yahel, habían sido asesinadas en su casa del kibutz Be'eri. Su hermano Yossi, también secuestrado, murió en cautiverio. Compartió la conducción con la actriz Shani Cohen.
Fue él quien dijo, al abrir: "Esa mañana de Shabat perdimos tanto". Y fue él quien cerró pidiendo investigar cómo ocurrió: "Nos debemos la verdad".
Las voces de la noche
- Ido Yakir, del equipo de seguridad del kibutz Magen, recitó el Yizkor.
- El rabino Benny Kalmanson recitó el Kaddish. Su hijo, el capitán de reserva Elhanan Meir Kalmanson, cayó en combate en Be'eri el 7 de octubre.
- Adi Marciano, cuya hija Noa fue secuestrada desde Nahal Oz y murió en Gaza, habló de los 46 rehenes que murieron en cautiverio.
- Omer Shifroni, uno de los fundadores de Kumu, perdió a sobrinos y a sus tíos en Be'eri. Pidió una comisión estatal de investigación: "Para reconstruir la confianza, también necesitamos la verdad". El público respondió con un fuerte aplauso.
Los conductores nombraron además a tres caídos: el mayor Ido Shani, subcomandante de la Unidad de Reconocimiento de Nahal, muerto en una emboscada cerca del kibutz Sufa; el capitán Sahar Saudyan, comandante de Cúpula de Hierro; e Israel Chana, guardia de seguridad de Ofakim, quien enfrentó a los terroristas y murió el día de su cumpleaños 30.
La exigencia que atravesó la noche
Más allá del duelo, la noche tuvo un hilo político: la demanda de una comisión estatal de investigación. Shifroni la pidió desde el escenario y Sharabi la planteó con otras palabras. Es el mismo reclamo que familias de víctimas y sobrevivientes han hecho durante tres años y que esta semana se escuchó en marchas por todo el país.
El primer ministro Benjamin Netanyahu participó en las ceremonias oficiales del lunes y no asistió a esta del miércoles. Según el reporte de la jornada, tampoco se vio a ministros del Gobierno en el parque. Sí estuvieron líderes de la oposición, fotografiados juntos: Gadi Eisenkot, Naftali Bennett, Yair Lapid, Yair Golan y Benny Gantz. Golan escribió en redes: "El pueblo se hizo presente. El Gobierno está ausente".
Conviene separar. Esa frase es una afirmación de un dirigente de la oposición, a semanas de una elección. Lo comprobable es lo anterior: quiénes estuvieron y quiénes no.
Lectura editorial
Cincuenta mil personas en un parque de Tel Aviv pidiendo saber qué falló es una imagen que explica a Israel mejor que cualquier análisis. Un país que acaba de pasar la peor mañana de su historia reciente no se encierra, no se acalla y no culpa a otro. Se junta, llora y exige explicaciones a sus propias instituciones.
Eso no se ve en el otro lado. Quienes planearon y ejecutaron la masacre no rinden cuentas ante nadie, y los que hoy la celebran en el exterior tampoco.
Que sea un ex rehén, que perdió a su mujer, a sus hijas y a su hermano, quien lleve la voz de esa noche, dice todo de quién carga con la memoria. Y su petición es simple: la verdad.
Sobre la comisión de investigación, la decisión es de los israelíes, en las urnas del 27 de octubre y en sus instituciones. Desde afuera, lo que corresponde es mirar con respeto.
Conclusión
"Esa mañana de Shabat perdimos tanto." Tres años después, la frase sigue siendo exacta. El acto del Yarkon no cerró nada: abrió otra vez la pregunta de cómo ocurrió y quién responde.
Pasaron tres años. La verdad, dicen Sharabi y los suyos, todavía se les debe.