CON UN CARABINERO MUERTO, KAST LE PIDE AL CONGRESO ACELERAR EL PASO: "LOS CARABINEROS Y LOS CHILENOS NO PUEDEN SEGUIR ESPERANDO"
Horas después de la muerte del cabo segundo Cristopher Aguilera en Lo Espejo, el presidente José Antonio Kast rompió el protocolo del duelo con un mensaje que era también una advertencia a los parlamentarios. Lo escribió en su cuenta de X, la noche del domingo: "no hay tiempo para discusiones políticas ni mezquindades". El ministro de Seguridad, Martín Arrau, fue por la misma línea y pidió "derribar diferencias" para ganar esta pelea.
Lo que dijo el Presidente
El mensaje empezó por el funcionario. Kast lamentó "el cobarde ataque" que terminó con la vida del cabo, dijo que tenía 30 años y que era padre de un pequeño hijo (el Presidente habló de diez meses; Carabineros informó nueve), y expresó sus condolencias a la familia y a la institución.
Después vino el giro político. Sostuvo que en seguridad e inmigración ilegal "hemos avanzado, pero tenemos que ir más rápido", y que "estos hechos y otros que han ocurrido en estos días" demuestran que no hay margen para la discusión de trámite. Cerró con un pedido explícito: "la agenda contra el crimen organizado y el terrorismo ya está presentada, le pido al Congreso que aceleremos el paso. Los Carabineros y los chilenos no pueden seguir esperando".
Arrau: "la sociedad no puede bajar los brazos"
El ministro de Seguridad Pública habló de un nuevo mártir de la institución y dijo que Carabineros "no va a bajar los brazos", pero que tampoco puede hacerlo la sociedad en general. Pidió aunar voluntades y unirse para derrotar la violencia y el crimen organizado, en un tono más de convocatoria que de reproche.
Qué hay detrás de "acelerar"
Kast no detalló qué proyectos tenía en mente, pero el mapa legislativo es conocido. La reforma constitucional de seguridad sigue en el Senado, donde el Gobierno necesita votos de oposición para alcanzar los 49 en sala. Está también la iniciativa que busca blindar las decisiones de Gendarmería sobre el traslado de reos de alta peligrosidad. Y está el proyecto de expulsiones, que la Cámara rechazó hace pocos días por un solo voto (88 a favor, 28 en contra y 19 abstenciones), con seis diputados del PDG abstenidos y dos parlamentarios que anunciaron su apoyo en la sala y no votaron.
Esa votación es el fondo de escena del mensaje presidencial. Kast habló de "otros hechos que han ocurrido en estos días" y no los nombró, pero nadie en el Congreso necesita que se los expliquen.
El costo político que el Gobierno también carga
Sería injusto leer este llamado solo como una queja hacia el Legislativo. El Gobierno llega a este episodio con la aprobación más baja de su gestión, según Cadem, y con una oposición que ya avisó que las reformas de seguridad no las va a facilitar sin condiciones. El Presidente lo sabe, y por eso el mensaje suena a apuro: cada semana sin resultados le cuesta capital político y le da argumentos a quienes dicen que el discurso de mano dura no se traduce en leyes.
Lectura editorial
El llamado de Kast es correcto y, a la vez, insuficiente. Correcto, porque un país que entierra a un carabinero cada tanto tiempo no puede seguir discutiendo con los plazos de siempre. Insuficiente, porque "acelerar el paso" es una consigna, y las consignas no votan.
Lo que corresponde es concreto. El Ejecutivo debería llegar al Congreso con una hoja de ruta corta, con fechas y con los votos contados: qué proyecto se vota primero, quién lo patrocina, qué bancadas están comprometidas y cuáles no. Convocar a la oposición con nombres y plazos, en lugar de apelar a la buena voluntad, sería la forma más seria de tomarse su propio llamado.
Y del otro lado, los parlamentarios que la semana pasada se abstuvieron o simplemente no votaron tienen una explicación pendiente. Quienes decidan no acompañar estas reformas están en su derecho, pero lo mínimo es hacerlo con el voto a la vista, no con una abstención que se parece mucho a esconderse. La familia de Cristopher Aguilera merece saber quién estuvo de qué lado.
Lo que viene
El Presidente ya lo dijo: la agenda está presentada. Queda ver si esta vez el duelo alcanza para mover una mesa que hasta ahora se ha movido a otro ritmo.