CHILE SUBE AL TECHO DE LA ANTÁRTIDA: PRESENCIA, CIENCIA Y SOBERANÍA EN EL MONTE VINSON
Chile prepara una de sus campañas antárticas más ambiciosas. Una dotación de 52 personas de la Fuerza Aérea, el Ejército, la Armada, la Dirección General de Aeronáutica Civil y el Instituto Antártico Chileno se desplegará en las próximas semanas en la Estación Polar Científica Conjunta Glaciar Unión. Entre sus objetivos figura instalar una estación meteorológica en la cumbre del monte Vinson, la montaña más alta del continente blanco.
La misión
Desde el 14 de octubre, la IV Brigada Aérea capacita en Punta Arenas a quienes viajarán al interior profundo de la Antártida. El puesto de mando funcionará en la Base Aérea Chabunco, desde donde se coordinarán las operaciones aéreas y terrestres y toda la logística de la campaña.
La dotación combina personal de las tres ramas de las Fuerzas Armadas, de la DGAC y científicos del INACH. Cada institución cumple un papel definido. La Fuerza Aérea pone los aviones, el Ejército sus exploradores de montaña y la Armada el apoyo logístico para la vida en la estación. Así lo resumió el comandante de grupo Víctor Yantén, quien estará a cargo de Glaciar Unión en esta temporada. Según explicó, primero llegará un equipo de avanzada para habilitar el campamento, y luego el resto de la dotación.
Una estación en la cumbre más alta del continente
El proyecto más llamativo es del INACH: instalar una estación meteorológica en la cima del monte Vinson, que supera los 4.800 metros de altura. Para lograrlo, la expedición contará con especialistas de montaña del Ejército. También tendrá el apoyo de los DHC-6 Twin Otter del Grupo de Aviación N.º 6 de la FACh, que trasladarán al personal hasta el campamento base.
Los Twin Otter, equipados con esquíes para operar sobre nieve, son el caballo de batalla de las campañas antárticas chilenas. Durante el último mes, sus pilotos y tripulaciones se entrenaron cerca de los Campos de Hielo Norte y Sur, en la Patagonia, para preparar vuelos en condiciones meteorológicas y geográficas extremas.
Una estación en ese punto permitiría registrar datos desde uno de los lugares menos monitoreados del planeta. La información servirá para la ciencia del clima y para la seguridad de futuras operaciones aéreas en el interior antártico.
Ciencia con apoyo militar
La campaña tiene más componentes. Como en temporadas anteriores, personal del Servicio Aerofotogramétrico de la FACh se integrará al equipo del INACH. Hará levantamientos con sensores montados en aeronaves no tripuladas y medirá la reflectancia solar del hielo y la nieve. Esos datos ayudan, entre otras cosas, a calibrar instrumentos espaciales.
La preparación ha sido larga. La planificación empezó a comienzos de año, y las capacitaciones recientes abordaron seguridad, supervivencia, salud, habitabilidad y protección del medio ambiente antártico. Un entorno donde cualquier error se paga caro.
Lectura editorial
En la Antártida, la presencia vale tanto como los papeles. El Tratado Antártico congeló las reclamaciones territoriales, incluida la chilena, que se superpone en parte con las de Argentina y el Reino Unido. Pero no congeló la competencia por estar, investigar y operar. Los países que tienen bases, aviones y científicos en el continente son los que pesan cuando se discute su futuro.
Por eso esta campaña importa más allá de la ciencia. Glaciar Unión está en el interior profundo del continente, muy lejos de la Península, donde se concentra la mayoría de las bases. Sostener allí una estación conjunta, llegar con aviones propios y subir instrumentos a la cumbre más alta es una forma concreta de ejercer la vocación antártica que Chile declara en sus documentos oficiales.
El momento tampoco es casual. Hace pocos días, Chile publicó un nuevo mapa oficial que incluye unos 210.000 kilómetros cuadrados al oeste de la Península Antártica. Al mismo tiempo, el Atlántico Sur vive tensiones por la ruta comercial entre Punta Arenas y las Malvinas. En ese contexto, Magallanes se consolida como la puerta de entrada a la Antártida, y Chile como un actor con capacidad real de operar en ella.
Hay además una lección institucional. En un país donde las Fuerzas Armadas suelen aparecer en las noticias por razones polémicas, esta campaña muestra su otra cara: militares y científicos trabajando juntos, con planificación, disciplina y capacidades que pocos Estados de la región tienen. Ese trabajo merece más atención y, sobre todo, financiamiento sostenido.
La política antártica no se construye con discursos, sino con temporadas como esta, una tras otra.
Lo que viene
En las próximas semanas despegará el equipo de avanzada para habilitar Glaciar Unión. Luego llegará el resto de la dotación y comenzará la ventana para intentar la cumbre del Vinson, siempre sujeta a lo que permita el clima antártico.
Si la estación queda instalada, Chile tendrá ojos meteorológicos en el techo del continente. Pocos países pueden decir lo mismo.