EL DANSTAR NO SE TOCA: FREI ADVIERTE A ARGENTINA Y PONE A PRUEBA LA ALIANZA KAST-MILEI
El expresidente Eduardo Frei Ruiz-Tagle advirtió que si Argentina intercepta al buque chileno Danstar en su ruta comercial entre Punta Arenas y las islas Malvinas, abriría una controversia que dañaría innecesariamente la relación bilateral. Según fuentes diplomáticas chilenas, Buenos Aires evalúa detener, escoltar y multar al carguero, aunque el gobierno de Javier Milei no lo ha confirmado. El primer zarpe está previsto para la primera semana de diciembre.
Lo que dijo Frei
En una entrevista con la revista de relaciones internacionales Razón Pública, Frei rechazó sin matices cualquier intento de bloquear ese comercio. Explicó que restringir el envío de alimentos, medicamentos, materiales o repuestos afectaría el comercio exterior legítimo de Chile y los intereses económicos de la Región de Magallanes.
El expresidente recordó que Chile ha respaldado sin interrupciones, desde 1990, la reclamación argentina de soberanía sobre las islas. Lo ha hecho en el Comité de Descolonización y en la Asamblea General de Naciones Unidas, incluso patrocinando resoluciones. Pero precisó que ese apoyo no supone aceptar un bloqueo económico ni renunciar al comercio con los habitantes del archipiélago.
Su punto central fue jurídico. Una norma interna argentina, dijo, no puede imponerse de forma unilateral por sobre las reglas internacionales de navegación. Y una interceptación arbitraria de una nave chilena tendría costos diplomáticos que nadie necesita.

Frei también destacó lo construido con Argentina. Mencionó la cooperación energética, minera, fronteriza, agrícola y en seguridad. Recordó que durante su gobierno, junto a Carlos Menem, Chile se asoció al Mercosur en 1996, se concretó la interconexión gasífera y se firmó el Tratado de Integración Minera.
El Danstar y su carga
El Danstar es un carguero de bandera chilena operado por la naviera Easter Island. Tiene 72 metros de eslora y unas 1.389 toneladas. Hará un recorrido de cerca de 900 kilómetros entre Punta Arenas y Puerto Stanley, que Argentina llama Puerto Argentino, cruzando el Estrecho de Magallanes. El viaje tomará unos dos días y medio.
Llevará frutas, lácteos, madera, cemento, gas licuado y maquinaria pesada. La ruta no operaba desde 2011, y su reactivación es una apuesta comercial para Magallanes.
En Argentina, la preocupación apunta a otra cosa. Sectores políticos temen que el servicio termine abasteciendo a Sea Lion, el proyecto de explotación petrolera al norte de las islas que Buenos Aires considera ilegal. Un centro de excombatientes de Malvinas de La Plata envió una carta documento al canciller Pablo Quirno pidiendo aplicar las sanciones que la ley argentina contempla para actividades hidrocarburíferas no autorizadas.
La amenaza que nadie confirma
Según fuentes diplomáticas citadas por la prensa chilena, Buenos Aires evalúa detener, escoltar y multar al Danstar después de que salga del Estrecho hacia el Atlántico. El gobierno argentino no lo ha confirmado. Tampoco hay información pública de que la Prefectura Naval o la Armada argentinas preparen una operación así.
Las mismas fuentes cuestionan que Argentina pueda apoyarse en la declaración conjunta que firmaron Milei y Kast en Santiago en septiembre. Una fuente de la Cancillería chilena sostuvo que ese documento no constituye fundamento jurídico para impedir la navegación comercial.
Ya a comienzos de octubre, informes de inteligencia chilena habían calificado el escenario como un posible evento crítico. Días después, el gobierno defendió públicamente el viaje. En Valparaíso no se descarta que la Armada escolte al Danstar con una unidad militar, aunque no hay decisión tomada.
Mientras tanto, el gobernador de Magallanes, Mauricio Flies, pidió a la Cancillería una intervención preventiva para evitar un incidente. El subsecretario de Relaciones Exteriores, Patricio Torres, buscó bajar la temperatura. Calificó la relación con Argentina de fluida y evitó especular sobre lo que pasará en diciembre.
Hay un detalle que los diplomáticos chilenos no pasan por alto: Argentina presiona contra un buque chileno, pero no ha impedido el comercio regular entre las islas y Uruguay.
El contexto que lo complica todo
La disputa no ocurre en el vacío. Llega después de la polémica nacida en Argentina por la soberanía en el Estrecho de Magallanes, que llevó a excomandantes en jefe de la Armada de Chile a pedir resguardar los intereses geopolíticos del país. Coincide además con un acercamiento de Chile al Reino Unido. El 23 de octubre, el primer ministro británico conversó con Kast sobre la autodeterminación de los isleños y la cooperación militar, y Londres ofreció a Chile construir fragatas.
Para Buenos Aires, todo eso suma. Para Santiago, nada de eso cambia un hecho básico: el Danstar es un buque privado que hace comercio legítimo por aguas internacionales.
Lectura editorial
Frei tiene razón, y conviene decirlo aunque no sea del sector de VDI Global. La libre navegación no es una concesión ni un gesto de buena vecindad. Es un principio del derecho internacional, y Chile, un país que vive del comercio marítimo, no puede permitir que se condicione.
El apoyo histórico de Chile a la reclamación argentina sobre las Malvinas es una posición de Estado mantenida por gobiernos de todos los colores. Respaldar un reclamo diplomático en Naciones Unidas es una cosa. Aceptar que ese reclamo se traduzca en bloqueos, multas o abordajes contra buques chilenos es otra muy distinta. Si Buenos Aires no entiende esa diferencia, Santiago tendrá que explicársela con claridad.
Hay quienes en Chile sostienen que ha llegado el momento de revisar ese apoyo automático. Argumentan que los isleños tienen derecho a decidir y que Argentina no ha correspondido con la misma lealtad en otros temas. Otros responden que una política de Estado no se cambia por un incidente y que romper con décadas de posición común con Argentina tendría costos mayores. Es un debate legítimo que vale la pena dar con calma, no bajo presión.
Lo que este episodio sí pone a prueba es la alianza entre Kast y Milei. Ambos gobiernos comparten una visión económica y una agenda contra el crimen organizado, y eso es valioso para la región. Pero la afinidad ideológica no reemplaza el interés nacional. Si un gobierno amigo amenaza con detener un buque chileno, la respuesta de La Moneda debe ser la misma que daría frente a cualquier otro: firme, clara y apegada al derecho internacional.
La mejor salida sigue siendo la diplomática. Lo deseable es que el Danstar zarpe en diciembre, haga su recorrido y regrese sin incidentes. Para eso, la Cancillería tiene un mes para dejarle claro a Buenos Aires que cualquier acción contra la nave tendría consecuencias. Una escolta militar debería ser el último recurso, no la primera señal.
Lo que viene
El zarpe está previsto para la primera semana de diciembre. Hasta entonces, habrá gestiones entre Santiago, Buenos Aires y Londres. El gobierno argentino tendrá que decidir si confirma o descarta lo que hoy son solo trascendidos. Y Chile tendrá que decidir si espera o se anticipa.
En el Atlántico Sur, la diplomacia se mide en nudos. Faltan cinco semanas.
