UNA ACUSACIÓN GRAVE A 19 DÍAS DE LAS ELECCIONES: EL EX SECRETARIO MILITAR DE NETANYAHU DICE QUE PRIORIZÓ SU COALICIÓN SOBRE LOS REHENES, Y EL PRIMER MINISTRO LO NIEGA
Avi Gil, general de división y secretario militar de Benjamin Netanyahu el 7 de octubre de 2023, sostiene en dos entrevistas que el primer ministro eligió a veces preservar su gobierno antes que aprobar acuerdos que podían traer rehenes de vuelta. Netanyahu rechaza el relato y dice que Gil sabía de las señales y no lo despertó a tiempo. Todo lo que sigue son dichos de Gil, no hechos probados.
Quién es Gil y qué dijo
Gil sirvió 35 años de uniforme y comandó la unidad de élite Duvdevan. Llegó al cargo durante el gobierno de Naftali Bennett, continuó con Yair Lapid y siguió con Netanyahu hasta mayo de 2024. Habló en una entrevista televisiva el jueves por la noche y, el viernes, se publicó otra, completa, en un diario.
Su acusación central: hubo ocasiones en que Netanyahu prefirió no arriesgar su coalición antes que aprobar acuerdos que podían liberar secuestrados. Gil reconoce que las consideraciones políticas forman parte de gobernar, pero dice que lo correcto era priorizar el regreso de los rehenes. De los 251 secuestrados el 7 de octubre, 46 fueron llevados con vida y murieron en cautiverio. Consultado si algunos pudieron volver con vida, respondió: “Podríamos haberlo hecho”.
Sostiene además que ministros de la ultraderecha del gobierno se oponían a acuerdos y altos el fuego, y que Netanyahu a veces cambiaba de postura cuando ellos decían que no habría trato. Relata que en 2024 había un documento listo para presentar a los ministros, y que Netanyahu le pidió no presentarlo después de que Bezalel Smotrich advirtiera que un acuerdo terminaría con el gobierno. Preguntado por un reporte de prensa de 2025 sobre esa misma reunión, Gil no lo confirmó ni lo negó.
La denuncia sobre la hora de una llamada
Gil acusa al jefe de gabinete de Netanyahu, Tzachi Braverman, de haber alterado registros de la mañana del 7 de octubre. Según su versión, en enero de 2024 una taquígrafa de la oficina del primer ministro le contó que Braverman le ordenó cambiar la hora de una llamada segura de Gil con Netanyahu, de las 6:40 a las 6:29. Gil asegura que la llamada fue grabada y consta entre las 6:40 y las 6:44.
Dice que lo informó por escrito a la fiscal general y que lo calificó de falsificación. No sabe si hubo otros cambios, y tampoco qué hizo Netanyahu cuando se enteró. Braverman enfrenta una acusación formal en otro caso, por obstrucción a la justicia, fraude y abuso de confianza, y aún no hay condena. Rige la presunción de inocencia.
Las advertencias antes del 7 de octubre
Gil afirma que los jefes de seguridad advirtieron repetidamente del riesgo de guerra en los meses previos, aunque no hubo un aviso específico de un ataque como el de Gaza. Cuenta que en julio de 2023 organizó una llamada entre Netanyahu y el jefe del Shin Bet, Ronen Bar, en la que Bar advirtió de una guerra. Confirma su firma en un documento en que Bar pedía eliminar a líderes de Hamás, y dice que esas recomendaciones, incluida la de Yahya Sinwar, no fueron aprobadas.
También dice que todo lo que el aparato de seguridad sabía le llegó a Netanyahu, y que el fracaso de la cúpula de defensa fue “colosal”.
La mañana del 7 de octubre, según Gil
Gil sitúa su línea de tiempo así: a las 3:55 su oficial de inteligencia recibió un informe que describía señales rutinarias y decidió no despertarlo. A las 6:12 lo despertó una llamada del jefe de gabinete de Bar. A las 6:29 comenzaron las alertas por cohetes y él llamó a Netanyahu por WhatsApp. A las 6:40 hablaron por línea segura y dijo: “estamos en guerra”. Netanyahu llegó al cuartel entre las 8:30 y las 8:45.
Gil rechaza que los jefes de defensa hayan ocultado información a propósito, como ha dicho Netanyahu, y lo llama “una mentira”. Reconoce, eso sí, que hubo una falla y que la interpretación de los hechos fue equivocada.
La respuesta de Netanyahu y la política
Netanyahu dijo que Gil sabía “como otros” del ataque inminente y “eligió no despertar al primer ministro a tiempo”. Llamó a la entrevista un intento de ocultar la verdad sobre un fracaso. Su equipo también difundió contenido que rebate el relato.
Desde la oposición, el partido de Gadi Eisenkot pidió a la fiscal general investigar si Netanyahu engañó al contralor del Estado, y prometió una comisión estatal de investigación tras la elección. Avigdor Liberman pidió una investigación inmediata por traición y conspiración, y exhortó al jefe del Estado Mayor a evitar que el ejército se use con fines políticos antes de las elecciones del 27 de octubre.
Lectura editorial
Hay dos cosas que pueden ser ciertas a la vez. Una: las preguntas por el 7 de octubre merecen respuestas completas, con fechas, horas y responsables, y la ciudadanía israelí tiene derecho a exigirlas. Otra: estas declaraciones llegan 19 días antes de una elección, vienen de una sola persona, y varios de los puntos más graves, como la hora alterada de una llamada, los contó a Gil una tercera persona y siguen sin verificación independiente.
Lo que sí se ve es un país que discute en público su peor día: entrevistas abiertas, un primer ministro que responde, una oposición que pide investigaciones, una fiscal general que recibe denuncias y una votación a la vista. Eso es lo que hace un Estado de derecho cuando las cosas salieron mal. Que la verdad tarde no es lo mismo que que se esconda.
Conclusión
Las acusaciones de Gil abren un debate legítimo, pero no son una sentencia. Corresponde a las instituciones, y en último término a los votantes, ponderar lo que se prueba y lo que no.
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