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UN CANAL ISRAELÍ INFORMA DE UN CHOQUE SIN PRECEDENTES ENTRE EL JEFE DEL EJÉRCITO Y NETANYAHU POR UNA ORDEN LIGADA A IRÁN A UN DÍA DE LAS ELECCIONES: EL PRIMER MINISTRO LO LLAMA «TONTERÍA»

UN CANAL ISRAELÍ INFORMA DE UN CHOQUE SIN PRECEDENTES ENTRE EL JEFE DEL EJÉRCITO Y NETANYAHU POR UNA ORDEN LIGADA A IRÁN A UN DÍA DE LAS ELECCIONES: EL PRIMER MINISTRO LO LLAMA «TONTERÍA»

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Por Redacción VDI Global

Según un canal de televisión israelí, el jefe del Estado Mayor, Eyal Zamir, se resistió a una orden del primer ministro Benjamin Netanyahu de emprender una acción militar vinculada a Irán, y pidió más deliberación y documentación firmada sobre su autorización legal. Netanyahu lo niega: «no hubo ninguna pelea». Israel vota el martes 27 de octubre. El informe se basa en fuentes anónimas y no precisa cuál era la acción.

Lo que informa el canal

La información, emitida el domingo 25 de octubre dentro de los límites de la censura militar, sostiene que Zamir se opuso a una orden de Netanyahu de ejecutar una acción militar no especificada, relacionada con Irán. Según el relato, el jefe del Ejército pidió más deliberaciones y exigió que el primer ministro firmara documentos sobre la base legal de la acción.

El conflicto habría llegado a un punto crítico en las 24 horas previas a la emisión. Los jefes de defensa, dice el canal, temen que la acción provoque un enfrentamiento rápido con Irán poco antes de las elecciones. El ambiente en una reunión el domingo, en la base de Palmajim, habría sido «muy tenso».

Las fuentes son anónimas: una fuente militar, varias personas sin identificar y un alto funcionario de seguridad que dijo que la historia recordará el papel de Zamir «en los últimos días». Esas fuentes habrían expresado preocupación en la cúpula militar por un supuesto intento de la dirigencia política de usar el tema iraní en beneficio político.

Hay que decirlo con claridad. El informe no explica cuál sería la acción, cuándo debía ejecutarse ni si Netanyahu emitió una orden formal. Tampoco confirma que Zamir se haya negado de manera formal ni que existan los documentos que habría pedido. Lo que hay es un relato de fuentes, sin una sola declaración oficial que lo respalde.

La respuesta de Netanyahu

El primer ministro calificó el informe de «tontería» en una entrevista con otro canal y dijo que «no hubo ninguna pelea» con el jefe del Estado Mayor. En la misma entrevista afirmó haber ordenado recientemente al Ejército y al Mossad «derrocar» al régimen iraní. El medio que recoge la información señala que esa frase no parece relacionada con la orden descrita en el informe.

Es una declaración de peso, pero no responde a la pregunta central. Negar una pelea no aclara si hubo una orden, ni si el jefe del Ejército pidió respaldo legal. Y afirmar que se ordenó derrocar a un régimen es una frase política, no una descripción operativa.

Lo que dijo el jefe del Ejército, según otro canal

El jueves, otro canal israelí informó que Zamir dijo no ver necesidad operativa de atacar Irán antes de las elecciones. La frase atribuida es: «No vemos indicios de una necesidad de atacar Irán antes de la elección». Es una atribución de segunda mano, sin grabación ni comunicado, que se suma a la del domingo y apunta en la misma dirección.

El informe estadounidense

Un tercer relato llegó desde Estados Unidos. Una cadena de televisión informó, citando a dos funcionarios estadounidenses, a una fuente de seguridad israelí y a otra persona al tanto, que Netanyahu intentó convencer al presidente Donald Trump de realizar un ataque conjunto contra Irán antes de la elección. Según ese relato, Trump no dio luz verde y la administración pidió que cualquier acción esperara hasta que Washington estuviera lista. Una fuente habría dado a entender que se aceptarían operaciones conjuntas «pronto».

El informe agrega un dato que conecta con el anterior: una fuente israelí dijo que una advertencia de Zamir, según la cual un ataque podría aplazar las elecciones, influyó en la decisión de Trump. Israel habría aceptado la petición estadounidense por preocupaciones de defensa antimisiles y por la necesidad de apoyo de Estados Unidos si Irán y los hutíes responden.

La oficina del primer ministro calificó el informe de «noticia falsa» y no dio detalles. Ninguna de esas afirmaciones está verificada por fuentes oficiales, ni israelíes ni estadounidenses. Son versiones anónimas, y las dos informaciones, la del choque interno y la de la conversación con Washington, no se confirman entre sí de manera directa.

Las advertencias de Netanyahu

El domingo, Netanyahu advirtió que Irán o sus aliados podrían atacar en los próximos días y dijo a Teherán: «No nos pongan a prueba». Afirmó tener «indicios de inteligencia» y no dio detalles. Otro medio, citado en la información, sostuvo que la Casa Blanca se alarmó por una publicación del primer ministro con una imagen generada por inteligencia artificial de una explosión nuclear sobre Tel Aviv. Trump dijo que no habría un ataque contra Irán el domingo.

Es un cuadro de mensajes cruzados: un primer ministro que alerta de un ataque inminente sin mostrar pruebas, un presidente estadounidense que descarta una acción inmediata y un Ejército cuya cúpula, según sus propias fuentes, no ve urgencia operativa. Cada pieza puede leerse de más de una manera.

La reacción de la oposición

La oposición reaccionó con dureza, a 24 horas del voto. Gadi Eisenkot respaldó a Zamir y escribió: «Netanyahu, te estoy mirando». Yair Lapid dijo que el primer ministro se ha salido de los rieles y pidió mandarlo a casa. Avigdor Liberman calificó la conducta atribuida a Netanyahu como «equivalente a traición». Yair Golan pidió que no se permita ningún paso militar sin una justificación clara de seguridad.

Son declaraciones de candidatos en la última semana de campaña y deben leerse como tales. Pero apuntan a un mismo argumento: que una decisión de guerra no puede tomarse con el calendario electoral a la vista. Eisenkot dijo en su último acto de campaña que Netanyahu no se detendrá ante nada para mantenerse en el poder; es una acusación política y no un hecho probado.

Por qué el choque importa, si es cierto

En Israel, la relación entre el gobierno y el Estado Mayor está regulada. El Ejército obedece al gabinete y al primer ministro, y el jefe del Estado Mayor tiene el deber de advertir si considera que una orden carece de base legal o de justificación operativa. Que pida sustento por escrito no es insubordinación: es un procedimiento posible en cualquier democracia. Lo inusual, y lo que el informe llama sin precedentes, es que ese desacuerdo salga a la luz en plena campaña.

Si el relato es cierto, hay una pregunta de fondo. ¿Se trató de una discusión técnica sobre una operación que el Ejército consideraba prematura, o de un intento político de usar a Irán antes de las urnas? Las fuentes del canal sugieren lo segundo, pero son fuentes que tienen interés propio. Netanyahu sostiene que no hubo nada. Entre ambas versiones, la que se ve es la ausencia de documentos, de actas y de declaraciones con nombre.

Lo que se sabe y lo que no

Se sabe que un canal israelí emitió el informe el domingo 25, que otro había citado a Zamir el jueves, que Netanyahu lo negó, que su oficina desmintió el informe estadounidense y que la oposición reaccionó. Se sabe que Israel vota el martes 27 de octubre.

No se sabe cuál era la acción militar, si existió una orden formal, si Zamir se negó, si hay documentos firmados, quiénes son las fuentes ni cuántas son. Tampoco se sabe si el relato estadounidense es exacto, ni si las dos informaciones describen el mismo episodio. Y no hay una declaración del Ejército ni del propio Zamir que los respalde o los niegue en las notas disponibles.

Lectura editorial

VDI Global sostiene tres cosas.

Primero, la prudencia exige separar los hechos del ruido. Hay un informe anónimo, un desmentido y una réplica de la oposición en la antesala de una elección. Con ese material no se puede afirmar que el primer ministro quiso ir a la guerra por motivos electorales, y tampoco que el Ejército se amotinó. Lo que sí se puede afirmar es que la discusión pública sobre Irán, en este momento, está contaminada por la campaña.

Segundo, el Ejército y el primer ministro deben aclarar. Una declaración breve del Estado Mayor, que confirme o niegue haber pedido respaldo legal para una acción, resolvería buena parte de la duda. Si no la hay, el silencio será leído como confirmación por unos y como evasión por otros. En un país que enfrenta amenazas reales, la ambigüedad sobre quién decide qué es un riesgo en sí misma.

Tercero, la amenaza iraní es real y no debe reducirse a un argumento de campaña. Irán y sus aliados han atacado a Israel antes, y un primer ministro tiene el deber de advertir si dispone de información. Pero un deber de advertir exige prueba cuando el calendario despierta sospechas. La mejor respuesta para el votante es que las decisiones de seguridad se sometan a los controles previstos: gabinete, asesoría legal y mando militar.

Qué vigilar

  • Si el Ejército o Zamir emiten una declaración sobre el informe.
  • Si se identifica la acción militar a la que se refieren las fuentes.
  • Si Estados Unidos confirma o desmiente que hubo una petición de ataque conjunto.
  • Si Irán o sus aliados atacan en los próximos días, como advirtió Netanyahu.
  • El resultado de la elección del martes 27 y su efecto sobre cualquier decisión militar.
  • Si la fiscalía o el gabinete de seguridad piden aclaraciones sobre el procedimiento.
  • La reacción de los reservistas y de la cúpula militar en los días siguientes.

Conclusión

A un día de las urnas, Israel tiene un informe anónimo sobre un choque entre el primer ministro y el jefe del Ejército, una negativa categórica de Netanyahu y una oposición que ya habla de traición. Lo único comprobable es que nadie ha mostrado una orden, un documento o un acta. Cuando se trata de una decisión que podría llevar al país a la guerra, esa ausencia es lo primero que debe explicarse.

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