FREI, SIN FILTRO: «UN DESASTRE». EL EXPRESIDENTE AJUSTA CUENTAS CON LOS GOBIERNOS QUE LO SUCEDIERON Y RESPALDA A KAST
Eduardo Frei Ruiz-Tagle no suele hablar con rodeos, y esta vez lo hizo menos que nunca. En un foro empresarial, el expresidente comparó la deuda que dejó su gobierno con la que tiene hoy el país y calificó el resultado de «desastre». Responsabilizó al sistema político de la crisis, criticó la permisología y la Ley Lafkenche, y afirmó que, con el gobierno de José Antonio Kast, Chile está empezando a salir de la trampa del populismo. Viniendo de un expresidente de la Democracia Cristiana, que gobernó con la Concertación, no es un comentario más.
La deuda: de 3,9 a 44,7
El expresidente habló en el Credicorp Capital Forum 2026, titulado «Apostando por Chile». Para ilustrar su punto, comparó dos cifras: 3,9 al término de su gobierno y 44,7 hoy. No precisó la unidad, pero el número actual coincide con el nivel de la deuda bruta del gobierno central como porcentaje del PIB. Remató con ironía: esos son los «eficientes» que gobernaron después, y el resultado es un desastre.
Para reforzar la idea, mostró una fotografía suya con un cheque que, según explicó, equivale hoy a unos 4.000 millones de dólares destinados a pagar deuda externa durante su mandato. Para él, eso es responsabilidad fiscal y construir futuro.
Los impuestos y la inversión
Frei extendió la crítica a la política tributaria. Recordó que, mientras los países de la OCDE bajaban sus impuestos corporativos, Chile los subió del 15% al 27%, y sostuvo que esas cuentas se están pagando ahora. Celebró que el Congreso aprobara la megarreforma del gobierno, pese a la resistencia de quienes, dijo, acusaban al Ejecutivo de entregar más recursos a los millonarios.
Sobre la inversión, reconoció que hoy se están abriendo puertas, pero advirtió que los resultados no llegan de la noche a la mañana.
La permisología y la Ley Lafkenche
El expresidente calificó la permisología como un freno permanente al crecimiento durante años. Reconoció avances, pero dijo que en varias áreas el problema sigue sin resolverse, y mencionó la pérdida de inversión forestal.
Luego apuntó a la Ley Lafkenche, la norma que permite a comunidades indígenas solicitar espacios costeros marinos para su uso. Según sus cifras, ya se han entregado unas 224.400 hectáreas y se han solicitado cerca de 3 millones. Comparó esa superficie con la que ocupa toda la industria salmonera, que exporta unos 7.500 millones de dólares al año en una extensión similar a lo ya entregado. Y cuestionó que nadie sepa qué se ha producido en esos espacios. A su juicio, la aplicación de la ley ha restado espacio a la industria en La Araucanía, Los Ríos y Los Lagos.
El sistema político, el gran culpable
Para Frei, el problema de fondo está en la política. Criticó la fragmentación de un Congreso con decenas de partidos, la facilidad con que los parlamentarios cambian de bancada tras ser elegidos y las años de resistencia a una reforma política. Valoró que se haya aprobado una primera fase, con reglas sobre financiamiento y requisitos para los partidos.
Y dio un ejemplo actual: las cerca de 4.000 indicaciones presentadas a la Ley de Presupuestos, que a su juicio buscan destruir el proyecto o retrasarlo hasta el límite legal de fines de noviembre. Advirtió que, cuando hay crisis política, hay mala legislación y proyectos que se demoran años.
El respaldo a Kast
El cierre fue político. Frei dijo que, gracias al nuevo gobierno, «estamos dejando atrás un poquito la trampa del populismo». Agregó que América Latina se cansó de los populistas, que con sus promesas llevaron a muchos países a gobiernos autoritarios. Y pidió acelerar el paso para que Chile supere la condición de país de ingresos medios: menos permisología, menos burocracia, más seguridad, más Estado de Derecho y menos polarización.
No es la primera vez que se desmarca de su sector. En octubre, ya había defendido la adhesión de Chile al Escudo de las Américas, en contra de las posturas de Michelle Bachelet y Gabriel Boric. También habló, en medio de la crisis por el Danstar, en defensa de la libre navegación hacia las islas Malvinas.
El contexto
Las palabras del expresidente llegan en un momento económico delicado. El Imacec de septiembre creció apenas 0,2%, y economistas anticipan que el año podría cerrar con cifras negativas. El desempleo llegó a 9,8%, con más de un millón de personas sin trabajo. El Consejo Fiscal Autónomo ha advertido sobre la estrechez de los ingresos fiscales. Y el Presupuesto 2027 se discute en el Congreso en medio de la crisis política por la acusación contra el ministro Fernando Rabat.
Lectura editorial
Frei tiene razón en lo esencial, y conviene escucharlo precisamente porque no habla desde la derecha. El aumento de la deuda pública en las últimas dos décadas es un hecho. La permisología ha frenado inversiones que el país necesitaba. Y la fragmentación del sistema político ha vuelto casi imposible aprobar reformas de largo plazo. Que un expresidente de centroizquierda lo diga con esta claridad le quita a la discusión el sesgo partidista con que suele contaminarse.
También conviene poner sus cifras en perspectiva. Parte del aumento de la deuda responde a shocks que ningún gobierno eligió: la crisis financiera de 2008, el terremoto de 2010, el estallido de 2019 y la pandemia. Pero esos shocks no explican todo. Hubo gasto permanente financiado con deuda, reformas tributarias que no cumplieron lo prometido y años de crecimiento bajo. La responsabilidad está repartida entre gobiernos de distinto signo, y Frei no excluyó a ninguno.
Su crítica a la Ley Lafkenche merece un debate serio, no consignas. La protección de los derechos de los pueblos originarios es legítima y está reconocida por la ley. Lo que corresponde discutir es el diseño de la norma, sus plazos, sus efectos sobre otras actividades y la falta de información sobre el uso de los espacios entregados. Esa evaluación hace falta, y debería hacerse con datos, no con prejuicios.
El respaldo de Frei al gobierno de Kast es significativo. En un momento en que la aprobación presidencial está en su punto más bajo y la coalición oficialista se divide por el caso Rabat, que un expresidente de la Concertación diga que el país va por la buena senda es un apoyo que La Moneda no debería desaprovechar. Pero el mismo Frei dejó la advertencia: hay que acelerar. La buena senda no sirve de mucho si se recorre a paso lento.
Lo que viene
El Congreso tiene hasta el 30 de noviembre para despachar el Presupuesto 2027. En paralelo, avanza la acusación constitucional contra Rabat. Y el gobierno deberá demostrar que el destrabe de inversiones que celebró Frei se traduce en empleo, en un país con más de un millón de desocupados.