LOS ALCALDES DE PUERTO WILLIAMS Y PUNTA ARENAS EXIGEN A LA CANCILLERÍA «DECIR BASTA» POR LA AMENAZA DEL GAS, PERO EL GOBIERNO AÚN NO RESPONDE: «NO HAY NINGUNA LLAVE QUE ARGENTINA PUEDA CERRAR»
Tras los dichos de un general argentino retirado, que afirmó que su país «tiene la herramienta para agarrar y eliminar Puerto Williams: cierra el gas», el alcalde de Cabo de Hornos, Patricio Fernández, pidió a la Cancillería que responda «con mucha energía». El alcalde de Punta Arenas, Claudio Radonich, calificó los dichos de infundados. Hasta ahora, las notas disponibles no reportan respuesta del Gobierno de Chile ni del de Argentina.
La petición
Desde el viernes 23 de octubre, y con nuevas notas este sábado 24, el alcalde de Cabo de Hornos, Patricio Fernández, insiste en que la Cancillería chilena debe responder a las declaraciones del exgeneral argentino. «Hoy día es Cancillería quien debe tomar el tono y con mucha energía poder decir basta», afirmó. Anunció que contactará al ministerio para plantear su preocupación y pedir respaldo del Estado a los habitantes de la comuna.
Fernández calificó los dichos de «desafortunados» y atribuyó al general retirado una «ignorancia geográfica territorial». Dijo que los habitantes de Puerto Williams mantienen la calma, pero que considera necesario defender la soberanía insular y que vincular servicios esenciales con reclamos de soberanía es una «señal preocupante».
En otras declaraciones recogidas por distintos medios fue más gráfico: «no hay ninguna llave que Argentina pueda cerrar», y respecto de la frontera de la isla Navarino, establecida por el Tratado de Paz y Amistad de 1984, «no hay nada que negociar ahí».
Lo que dijo el general
El exgeneral habló en un programa de streaming. Destacó las ventajas de Ushuaia frente a Puerto Williams y Punta Arenas y propuso usar el gas como presión para frenar el desarrollo de la ciudad chilena. Dijo que, si Argentina suministrara gas, condicionaría la entrega a otras ventajas. También reconoció que Chile avanza más rápido que Argentina en usar sus ciudades australes como plataformas de apoyo a la actividad antártica, y criticó la falta de una estrategia antártica sostenida en su propio país y los problemas de coordinación entre su Cancillería y su Ministerio de Defensa.
Es un matiz importante. Gran parte de su intervención fue una crítica al Estado argentino por quedarse atrás, no una declaración de política. La frase sobre el gas es la que se hizo viral, pero el contexto es el de un exmilitar que se queja de que su país pierde posiciones en la Antártica frente a Chile.
El dato técnico: el gas de Puerto Williams es chileno
El alcalde fue categórico en el punto técnico. Puerto Williams no depende del gas argentino. El gas licuado que se consume en la comuna es de origen chileno, llega por mar desde la Región de Magallanes y se distribuye desde una planta de almacenamiento ubicada en la comuna. Esa es la base de su afirmación de que no existe una llave que Argentina pueda cerrar. Su argumento es logístico, no retórico: lo que llega por mar desde Magallanes no pasa por Ushuaia.
Las notas no entregan volúmenes, capacidad de la planta ni contratos, y no se informa la población de la comuna. Eso limita lo que se puede afirmar: no se sabe cuántos días de reserva existen ni cómo reaccionaría el abastecimiento ante una interrupción de la ruta marítima. La seguridad energética de la isla, como la de cualquier zona aislada, depende de la logística. Por eso el alcalde pide al Estado avanzar hacia la autonomía energética de la zona austral y hacia conexiones que permitan abastecerla desde territorio chileno, además de invertir en infraestructura, conectividad, seguridad y servicios públicos.
Punta Arenas se suma
El alcalde de Punta Arenas, Claudio Radonich, calificó las declaraciones de infundadas. Se preguntó cómo un exoficial superior argentino puede desconocer las condiciones energéticas de una ciudad estratégica para ambos países. Advirtió que ese tipo de dichos puede dañar la relación entre comunidades australes con vínculos históricos, comerciales y sociales, y llamó a evitar frases que generen tensión innecesaria y a tratar los asuntos geopolíticos con información correcta del territorio.
Radonich había acusado antes a Argentina de «doble moral» por el caso del buque que prepara una ruta hacia las Falklands. Su reacción actual es más moderada: el foco está en los dichos de un particular, no en una política del Estado vecino.
Lo que no se ha dicho
Dos silencios importan. El primero es el del Gobierno de Chile. Las notas disponibles no reportan respuesta oficial de La Moneda, del Ministerio de Defensa, de la Armada ni de parlamentarios. Solo se registra la petición del alcalde para que la Cancillería se pronuncie. El segundo es el del Gobierno de Argentina: tampoco hay respuesta ni distanciamiento oficial.
Ese segundo silencio contrasta con el precedente de agosto. Cuando el jefe del Estado Mayor de la Fuerza Aérea Argentina dijo que «Magallanes, el sur, el Drake, todo eso es soberanía», Chile envió una nota de protesta y la Cancillería argentina se distanció al día siguiente, reafirmando los tratados de 1881 y 1984 como definitivos. Aquella vez bastaron 24 horas para contener el episodio. Esta vez el emisor no es un militar en servicio sino un retirado, y eso explica en parte por qué Buenos Aires no se ha sentido obligado a responder. Pero también muestra la diferencia entre una reacción rápida y una que se deja correr.
Un tema que se suma a otros
La polémica por el gas aparece en un momento en que el sur concentra tensiones: la ruta comercial entre Punta Arenas y las islas Falklands, con el carguero Danstar previsto para mediados de noviembre; las medidas argentinas contra el proyecto petrolero de las islas; la reactivación de la Base Naval Integrada de Ushuaia; el acercamiento de Chile con el Reino Unido, y las diferencias dentro de Chile sobre cómo manejar todo eso. Un dicho aislado de un exgeneral no cambia ese cuadro, pero se interpreta dentro de él.
También cabe un recordatorio positivo. La cooperación entre ambos países en el terreno sigue: ejercicios navales, la Patrulla Antártica Naval Combinada, el trabajo conjunto en la Antártica y los lazos familiares, laborales y culturales entre Puerto Williams y Ushuaia, que el propio alcalde subraya. Fernández aclaró que el exgeneral no representa necesariamente al pueblo argentino ni a los habitantes de Ushuaia.
Lectura editorial
VDI Global sostiene tres cosas.
Primero, la Cancillería chilena debe responder, pero sin dramatizar, y hacerlo pronto: la rapidez de la respuesta es parte de su efecto. Una declaración breve que recuerde que el abastecimiento de Puerto Williams es chileno, que la frontera está fijada por el Tratado de 1984 y que Chile espera que el Gobierno argentino reitere su respeto a los tratados bastaría. No requiere nota de protesta: se trata de dichos de un particular. Pero el silencio, en un clima de tensión, se lee como indiferencia, y los vecinos de Navarino merecen saber que su Estado los respalda.
Segundo, el punto de fondo no es lo que dijo un general retirado, sino lo que revela. Cuando un exmilitar puede imaginar el gas como arma, es porque ve vulnerabilidad en las zonas aisladas de Chile. El alcalde tiene razón en pedir inversión en energía, conectividad y servicios. El plan de defensa al 2043 habla de presencia permanente en el sur, pero la seguridad de una comunidad se juega también en el estanque de gas, en el muelle y en la conectividad, y eso es una política de Estado.
Tercero, conviene proporción. La línea oficial argentina, la de su canciller, ha sido de contención, y los dichos de un retirado no son política de Estado. Escalar la respuesta sería hacerle el juego a quienes quieren una crisis. La mejor respuesta es la combinación de firmeza tranquila y obras concretas.
Qué vigilar
- Si la Cancillería chilena emite una declaración o contacta a su par argentino.
- Si el Gobierno argentino se distancia de los dichos, como hizo en agosto.
- Si el Ministerio de Defensa o la Armada informan sobre reservas y logística de abastecimiento en Puerto Williams.
- Si el Gobierno anuncia inversiones en energía, conectividad y servicios para la provincia Antártica Chilena.
- La zarpada del Danstar hacia las Falklands, prevista para mediados de noviembre.
- Si los parlamentarios de la región presentan nuevas solicitudes o proyectos.
Conclusión
Los alcaldes de Puerto Williams y Punta Arenas hicieron lo que correspondía: desmentir con datos una amenaza imposible y pedir al Estado que dé la cara. El gas de la isla es chileno, llega por mar desde Magallanes y no hay llave argentina que cerrar. Lo que sigue pendiente es la respuesta del Gobierno y una política que haga de ese dato una garantía y no solo un argumento. En el sur no basta con tener razón: hay que mostrar que se está presente.
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