KAST TOCA SU PISO EN LAS ENCUESTAS: 30% EN CADEM Y 28% EN CRITERIA, Y EL OFICIALISMO DEBATE SI CAMBIA EL GABINETE Y EL MODELO DE VOCERÍAS
La aprobación del presidente José Antonio Kast cayó a 30% en la última Plaza Pública de Cadem, su nivel más bajo desde que asumió el 11 de marzo. Criteria lo ubica en 28%. Dentro del oficialismo crece la presión por un ajuste de gabinete, sobre todo en la vocería. Los dirigentes coinciden en algo: las encuestas no deberían decidir por sí solas los cambios.
Las cifras
Según Cadem, Kast tiene 30% de aprobación y 65% de desaprobación. Hace un mes tenía 36% y al asumir, 57%. Es la lectura más baja de su mandato.
Criteria muestra 28% de aprobación y 60% de desaprobación. La semana anterior eran 27% y 64%. En las últimas semanas su aprobación se movió entre 27% y 30%.
El ánimo del país también empeoró. Cadem registra que 69% cree que Chile va por mal camino y 68% es pesimista sobre el futuro: ambas son las peores cifras desde marzo. En Criteria, 82% califica el desempeño del gobierno por debajo de sus expectativas previas a la asunción. A comienzos de octubre, 62% dijo que la economía estaba peor que seis meses antes.
Los ministros también caen
Según Cadem, 17 de los 18 ministros con más de 40% de conocimiento perdieron aprobación respecto de septiembre.
Louis de Grange bajó a 40%. Claudio Alvarado, ministro del Interior y a cargo de la Segegob, cayó nueve puntos hasta 37%.
El deterioro no es de un ministro. Es del conjunto del equipo.
El debate: el modelo de vocerías
Dentro del oficialismo, muchos piden un ajuste de gabinete, en especial del modelo de vocerías, al que ven como la principal razón de que el gobierno no logre comunicar su mensaje.
Renovación Nacional quiere un vocero independiente del Interior. Hoy el subsecretario Máximo Pavez actúa como vocero de facto bajo Alvarado. Según Cadem, 64% de los encuestados cree que el gobierno debería volver a tener un ministro vocero.
En septiembre, el jefe de bancada de RN, Diego Schalper, dijo que el problema era «el modelo» y no los ministros, y apuntó a la falta de un vocero a tiempo completo.
Hay además un movimiento en marcha. Se informó que el exdiputado UDI Gonzalo Arenas asumiría un papel clave en la Segegob, en reemplazo de Juan Francisco Lagos, como parte del rediseño de Alvarado.
Qué dicen los oficialistas
Los dirigentes consultados coinciden en que las encuestas no deberían gatillar por sí solas un cambio.
- Macarena Santelices (UDI, independiente): las encuestas son una foto que hay que escuchar, pero la prioridad es resolver los problemas de las familias. Los ajustes son facultad exclusiva del Presidente.
- Francisco Orrego (RN): las encuestas son una señal que La Moneda debe mirar, pero no puede ser el único criterio. Se opone a reaccionar bajo la presión de los sondeos.
- Tomás Kast (Evópoli, sobrino del Presidente): hay que leer las encuestas con humildad y sin sobrerreaccionar. Los ajustes son naturales cuando mejoran la gestión, pero importa más el desempeño del equipo que los nombres.
La respuesta de La Moneda
El gobierno lee la caída como el costo de «ordenar la casa». Cita el alza de los combustibles y la priorización del gasto. Su apuesta es que los indicadores económicos mejoren el próximo año, con menor desempleo y un crecimiento superior a 3%.
Los riesgos de corto plazo
Una caída sostenida de los sondeos puede llevar a que algunos parlamentarios se distancien del gobierno. También podrían volverse más difíciles las negociaciones con grupos no alineados, como el Partido de la Gente.
Lectura editorial
Hay una paradoja en el debate. Todos dicen que las encuestas no deben mandar, y todos hablan de ellas. Los dirigentes que advierten contra reaccionar a los sondeos son los mismos que piden cambiar la vocería después de que los sondeos cayeran.
La pregunta de fondo no es si Kast ajusta o no el gabinete. Es qué problema se está tratando de resolver. Si el diagnóstico es comunicacional, un vocero con peso político puede ayudar. Si es de gestión, o de la percepción de la economía, cambiar una cara en la vocería no alcanza. La apuesta de La Moneda es que el año próximo los números mejoren. Una apuesta es una espera: mientras tanto, la aprobación puede seguir bajando.
Hay un dato que conviene tener presente. Los cambios de gabinete anteriores de este gobierno no se tradujeron en una recuperación duradera. Según titulares de mayo, una modificación del gabinete tuvo amplio respaldo y la aprobación llegó a subir a 40%; hoy está diez puntos más abajo. Un ajuste puede dar un respiro, pero rara vez resuelve un problema de fondo.
También importa el costo político interno. Cada semana de baja aumenta el costo de cada decisión, y el Presidente llega a ella con menos margen. Con la megarreforma ya aprobada en el Senado y una agenda legislativa que necesita votos de partidos no alineados, los números pesan.
Por último, hay una asimetría. Los líderes del oficialismo piden esperar, pero no tienen que cargar con el costo de esperar. Ese costo recae sobre el Presidente.
Conclusión
Kast llegó a un 30% de aprobación en Cadem y 28% en Criteria, y su coalición se divide entre ajustar la vocería ya o esperar. La Moneda confía en que la economía le dé aire el próximo año. Hasta entonces, el dilema es el de siempre: cambiar equipos desgasta, y no cambiarlos también.