KAST Y EL PRIMER MINISTRO BRITÁNICO: LA MONEDA SIGUE SIN DAR SU VERSIÓN DE LA LLAMADA Y LA «AUTODETERMINACIÓN» DE LOS ISLEÑOS DE LAS FALKLANDS YA SE DISCUTE EN EL PARLAMENTO
Dos días después de la llamada entre el Presidente José Antonio Kast y el primer ministro británico, Andy Burnham, las únicas voces chilenas que han comentado su contenido son parlamentarios. El diputado Raúl Soto (PPD) pidió resguardar los intereses de Chile. El senador Iván Moreira (UDI) llamó a mantener una postura prudente y a respetar la autodeterminación de los habitantes de las islas, un lenguaje que el Gobierno no ha usado. Hasta donde consta, La Moneda no ha dado su versión.
Lo que dicen los parlamentarios
Según la información que recoge BioBioChile este domingo, dos integrantes de las comisiones de Relaciones Exteriores valoraron la conversación entre Kast y Burnham.
Raúl Soto, diputado del PPD e integrante de la comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara, valoró el diálogo y la importancia de mantener una relación bilateral fluida con el Reino Unido. Dijo que estos temas deben abordarse «resguardando los intereses de Chile».
Iván Moreira, senador de la UDI e integrante de la comisión de Relaciones Exteriores del Senado, valoró el contacto y la importancia de fortalecer los vínculos diplomáticos, comerciales y de cooperación con Londres. Propuso «diversificar la tecnología en materia de defensa». Sobre las Falklands, según la nota, llamó a mantener una postura prudente y a respetar la autodeterminación de sus habitantes.
No se reportan críticas. Las opiniones citadas son de apoyo al diálogo, con llamados a la prudencia. El audio de ambos legisladores, enlazado en la nota, no estaba disponible en el texto, de modo que las frases de Moreira sobre las Falklands deben tomarse como paráfrasis de la información y no como cita literal.
El contenido de la llamada: solo hay versión británica
Lo que se sabe de la conversación viene de un comunicado de Downing Street. Según ese texto, Burnham expresó el interés del Reino Unido en que los habitantes de las islas conserven la capacidad de ejercer su derecho a la autodeterminación. Ambos líderes coincidieron en trabajar juntos para modernizar sus capacidades de defensa, reconocieron oportunidades comerciales aún sin explotar y acordaron estrechar la relación económica. Destacaron también oportunidades de inversión e infraestructura y los vínculos culturales y científicos. Manifestaron disposición a hablar de nuevo pronto.
La llamada, según la versión británica, ocurrió el viernes 23 de octubre. La nota de BioBio no precisa la fecha y no incluye una versión del Gobierno chileno. La revisión del sábado, con las notas de Radio Universidad de Chile y de Nuevo Poder, tampoco encontró una. Al cierre de esta información, no consta un comunicado de Presidencia, de la Cancillería ni de la vocería sobre lo hablado.
Es llamativo que dos parlamentarios comenten un contenido que el Gobierno no ha confirmado. Responden a una versión de un tercero.
La distancia con lo que dijo Kast
La declaración de Moreira importa por la posición oficial de Chile. El 3 de septiembre, en La Moneda y junto al presidente argentino Javier Milei, Kast respaldó los «legítimos derechos de soberanía de la República Argentina» sobre las islas y pidió que Buenos Aires y Londres reanuden las negociaciones para alcanzar una solución pacífica y definitiva.
Respaldar la soberanía argentina y pedir que se respete la autodeterminación de los isleños no son lo mismo. Argentina rechaza el principio de autodeterminación para las islas, que considera un argumento británico, y sostiene que se trata de una disputa de soberanía. El Reino Unido sostiene que la voluntad de los habitantes es determinante. Un senador de la coalición de gobierno que pide respetar la autodeterminación se alinea, en la práctica, con el lenguaje londinense.
No hay en las notas evidencia de que Moreira hablara en nombre del Gobierno. Pero tampoco hay una aclaración oficial que lo desmienta o lo matice. Ese vacío es el problema: la discrepancia entre el Gobierno y su coalición queda a la vista sin explicación.
También hay un antecedente de Moreira que conviene recordar. En agosto, ante los dichos del jefe del Estado Mayor de la Fuerza Aérea argentina sobre Magallanes, el senador advirtió que no eran aislados y que podían ser una señal política, y dijo que la soberanía chilena sobre el Estrecho no estaba abierta a interpretación. Es decir, ha estado atento a las señales argentinas. Su posición de ahora es coherente con firmeza en el sur y cercanía con el Reino Unido, pero sigue dejando abierta la pregunta sobre cómo se concilia con la línea del 3 de septiembre.
Un sur en tensión
La llamada se dio en una semana sensible. El mismo viernes 23 de octubre, un exgeneral argentino afirmó que su país «tiene la herramienta para agarrar y eliminar Puerto Williams: cierra el gas», lo que generó el rechazo de diputados de todos los sectores, que piden un pronunciamiento de la Cancillería. Los alcaldes de Cabo de Hornos y de Punta Arenas exigieron que el Estado defienda la soberanía y a los habitantes de Navarino.
Se suma la ruta marítima entre Punta Arenas y las Falklands, con el carguero Danstar previsto para mediados o fines de noviembre. Se suma la ofensiva legal argentina contra el proyecto petrolero Sea Lion, que Burnham planteó al presidente Donald Trump en otra llamada. Y se suma el reciente acercamiento entre Chile y el Reino Unido: la visita del embajador británico a Punta Arenas el 13 de octubre y el acuerdo del 19 de octubre para elevar la relación a un «nuevo nivel de asociación estratégica».
En ese contexto, una llamada de cortesía con lenguaje de autodeterminación y modernización de defensa se lee con lupa en Buenos Aires. Y el silencio de La Moneda, mientras el Parlamento opina, la hace más ruidosa.
Lo que sí es positivo
Hay que decirlo con claridad: una relación fluida con el Reino Unido es un activo para Chile. Londres es una potencia naval con presencia en el Atlántico Sur, un socio comercial y un miembro permanente del Consejo de Seguridad. Cooperar en defensa, ciencia y comercio es legítimo, y el hecho de que parlamentarios oficialistas y de oposición lo valoren indica un consenso razonable sobre ese punto.
Nada de eso exige, sin embargo, renunciar a una posición propia en la disputa de soberanía. La clave es que el Gobierno diga cuál es.
Lo que se sabe y lo que no
Se sabe que Soto y Moreira valoraron el diálogo; que Moreira pidió respetar la autodeterminación de los isleños; que Downing Street informó que Burnham planteó el tema; y que no hay versión chilena del contenido hasta donde consta.
No se sabe si Kast aceptó o evitó el lenguaje de autodeterminación, ni si el Gobierno comparte las palabras de Moreira. Tampoco hay reacción de Argentina en las notas consultadas, ni se conoce la fecha exacta de la llamada según la nota de BioBio. No se conocen acuerdos concretos de defensa.
Lectura editorial
VDI Global sostiene tres cosas.
Primero, los parlamentarios tienen derecho a opinar, pero no reemplazan al Gobierno. En política exterior, la voz de Chile es la del Presidente y la Cancillería. Cuando un senador de la coalición usa un lenguaje distinto del oficial, y el Ejecutivo no dice nada, lo que queda en el aire es una discrepancia sin explicación.
Segundo, el Gobierno debe aclarar si la posición del 3 de septiembre sigue vigente. Una frase de Presidencia o de la Cancillería, que reitere el respaldo a los derechos de soberanía argentinos y a una solución negociada, o que explique un cambio de posición, bastaría. Lo que no puede mantenerse es un silencio mientras la única versión de la llamada es la británica y sus legisladores completan lo que no se dijo.
Tercero, conviene proporción. Dos parlamentarios que valoran una llamada no cambian la política exterior, y nada indica que Argentina vaya a reaccionar con dureza. La relación con Buenos Aires es más importante que cualquier gesto con Londres. Pero la claridad es una forma de seguridad en un sur que ya tiene tensiones de sobra.
Qué vigilar
- Si Presidencia o la Cancillería publican su versión de la llamada.
- Si el Gobierno respalda o matiza las palabras sobre la autodeterminación.
- Si el Gobierno argentino reacciona a la llamada o a las declaraciones de los parlamentarios.
- La respuesta de la Cancillería a los dichos del exgeneral argentino sobre Puerto Williams.
- La zarpada del Danstar, prevista entre mediados y fines de noviembre.
- Qué proyectos de defensa concreta Chile con el Reino Unido, incluida la oferta de Babcock para la fragata Arrowhead 140.
- Si el Congreso pide explicaciones formales al Ejecutivo o cita al canciller.
Conclusión
Chile habló de las Falklands con la voz de dos parlamentarios y no con la de su Gobierno. Uno pidió resguardar los intereses del país y el otro, respetar la autodeterminación de los isleños, una frase que Kast no pronunció el 3 de septiembre. La llamada con Burnham puede ser una oportunidad para fortalecer vínculos. Pero sin una versión oficial, es también una pregunta abierta. Una frase del Gobierno bastaría para cerrarla.
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