PRESUPUESTO DE DEFENSA 2027: 14 DE 16 CAPÍTULOS APROBADOS EN SESIÓN SECRETA Y UN SALTO EN GASTO EN DÓLARES QUE EL GOBIERNO ATRIBUYE A LOS COMBUSTIBLES
La Segunda Subcomisión Mixta de Presupuestos del Congreso aprobó 14 de los 16 capítulos de la partida de Defensa para 2027, en una sesión declarada secreta. Quedan pendientes los de la Dirección General de Aeronáutica Civil y la Dirección General del Territorio Marítimo y de Marina Mercante. La partida consolidada se estima en 2.885 millones de dólares, con un Fondo Plurianual de Capacidades Estratégicas de 588 millones. En paralelo, un análisis del proyecto detecta que el gasto en dólares de la Armada y la Fuerza Aérea sube 73%, lo que el Ministerio explica por el alza de los combustibles y una fuente de Hacienda califica de «llamativo».
Qué aprobó la subcomisión
Según el reporte de este jueves 22 de octubre, la Segunda Subcomisión Mixta de Presupuestos dio informe favorable a 14 de los 16 capítulos de la partida del Ministerio de Defensa para el próximo año. Los dos capítulos que quedaron pendientes son los de la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC) y de la Dirección General del Territorio Marítimo y de Marina Mercante (Directemar). Ambos pasarán a una evaluación más detallada en una segunda fase.
La sesión fue declarada secreta, algo habitual cuando se tratan materias de defensa, pero que limita lo que el público puede saber de lo discutido. El reporte solo indica que se abordaron «las necesidades presupuestarias del sector» y no recoge posiciones de los parlamentarios.
Participaron el ministro de Defensa, Fernando Barros; el subsecretario de Defensa, Rodrigo Álvarez; el subsecretario para las Fuerzas Armadas, Christian Bolívar; y los comandantes en jefe del Ejército, general Pedro Varela; de la Armada, almirante Fernando Cabrera; y de la Fuerza Aérea, general del aire Hugo Rodríguez.
Los números globales
La partida consolidada de Defensa para 2027 se estima en 2.885 millones de dólares. Incluye a las Fuerzas Armadas, a los organismos de apoyo administrativo, a las entidades de la industria militar, a los servicios de salud de la Defensa y a otros organismos dependientes. A eso se suma el Fondo Plurianual de Capacidades Estratégicas de Defensa, que tendrá 588 millones de dólares en 2027.
Un análisis del proyecto de ley, publicado el 10 de octubre, entrega el detalle en pesos. El presupuesto bruto de la partida pasaría de unos 2,25 billones de pesos en 2026 a unos 2,48 billones en 2027, un alza de 10,2%. El aporte fiscal sube 7,3% y los ingresos de operación, 19,6%. Por institución, el Ejército llegaría a unos 788 mil millones de pesos, la Armada a unos 528 mil millones y la Fuerza Aérea a unos 305 mil millones. La DGAC sube 27,2%. El Estado Mayor Conjunto baja 25,8%.
Dos cifras llaman la atención por su dirección: la adquisición de activos no financieros sube 112%, y las iniciativas de inversión bajan 70%. Esas variaciones no tienen una explicación pública en las notas consultadas.
Una advertencia metodológica: las cifras en dólares y en pesos provienen de documentos distintos, con criterios de agregación que pueden diferir. No las hemos convertido ni comparado entre sí.
El salto en gasto en dólares
El hallazgo más comentado del proyecto es el gasto en bienes y servicios en moneda extranjera. La Armada y la Fuerza Aérea, en conjunto, pasan de 81,6 millones de dólares en 2026 a 141,5 millones en 2027, un aumento de 73,4%. La Armada sube de 39,4 a 67 millones, y la Fuerza Aérea, de 42,2 a 74,5 millones. El Ejército, de 5,3 a 13,3 millones. El total del Ministerio pasa de 130,35 a 201,12 millones de dólares, un 54,3% más.
El Ministerio de Defensa explica que el alza se debe al aumento de los precios internacionales de los combustibles. Añade que este gasto se incorporó al presupuesto corriente, cuando en años anteriores estaba dentro de la Ley de Capacidades Estratégicas, porque los recursos del presupuesto corriente se pueden usar con mayor rapidez que los de la ley, que exige un proceso de postulación. Sostiene que las compras de armamento siguen reguladas por la Ley 21.174 y no tienen relación con esta partida, y que no se trata de recursos adicionales sino de una transferencia, sin quitar fondos a Salud, Educación ni otras carteras.
Las dudas
Una fuente de la Dirección de Presupuestos, no identificada, calificó de «llamativo» el aumento. Dijo que las razones de Defensa «pueden ser factibles», pero que no están transparentadas en el desglose y que es «difícil corroborar esa información». Explicó que la partida donde se incorporó el gasto cubre desde alimentos y consultorías hasta arriendos, y que dos rubros son especialmente relevantes: el combustible y la mantención o reparación de edificios, vehículos y equipos.
Aquí hay una pregunta legítima, que no es una acusación. Si el alza se debe al combustible, las cifras deberían poder mostrarlo: cuántos litros, a qué precio, para qué operaciones. Un presupuesto que mezcla combustible y mantenciones en una misma línea dificulta verificar cuánto de cada cosa hay.
El contexto político
La Ley de Presupuestos 2027 se discute en un año en que el Gobierno dejó a Defensa fuera de los recortes. El ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, la describió como un presupuesto «razonable, de expansión del gasto pero de manera mesurada», y nombró a las obras públicas, la seguridad y la defensa como énfasis.
Barros, por su parte, anunció una «histórica inversión» sin entregar un monto. Los proyectos que se mencionaron antes de la presentación incluyen, para la Fuerza Aérea, estudios para reemplazar los cazas F-5 y los helicópteros UH-1H y renovar los C-130; para la Armada, cuatro aviones de patrulla marítima en 2027 y cinco para operaciones antárticas entre 2027 y 2028; y para el Ejército, la modernización de los tanques Leopard 1 en la zona austral y estudios sobre sistemas no tripulados y guerra electrónica.
Son prioridades razonables para un país con un territorio largo, una costa extensa y una proyección antártica. También son proyectos de largo plazo, cuya ejecución se medirá más por los años que por los discursos.
Lo que las fuentes no dicen
El reporte de la subcomisión no incluye la variación respecto de 2026, los montos por institución ni la separación entre inversión y adquisiciones. No dice qué opinaron los parlamentarios ni por qué los capítulos de DGAC y Directemar quedaron pendientes. El análisis del proyecto, por su parte, proviene de un medio con una línea editorial propia y se apoya en cifras del proyecto de ley, no en una auditoría. Y las explicaciones de Defensa son su versión: no hay una verificación independiente del vínculo entre el alza y los combustibles.
También hay una diferencia de unidades entre las fuentes: una habla de dólares y otra de pesos, y el propio análisis rotula una cifra como «millones» cuando parece estar en pesos. Antes de citar cualquier número, conviene contrastarlo con el proyecto de ley.
Lectura editorial
Creemos que este presupuesto tiene una parte sólida y una parte que pide explicaciones.
Lo sólido es la prioridad. Chile necesita renovar equipos con décadas de uso, cubrir una geografía extrema y sostener una presencia antártica. Dejar a Defensa fuera de los recortes es una decisión defendible, y un Fondo Plurianual de 588 millones de dólares permite planificar adquisiciones a varios años, algo imprescindible en defensa.
Lo que pide explicaciones es la forma. Un aumento de 73% en gasto en dólares, que se pasó de una ley especial al presupuesto corriente, merece un desglose. No porque haya indicios de mal uso, sino porque ese cambio de ubicación reduce la visibilidad que da un mecanismo con postulación y controles propios. La explicación del Ministerio puede ser perfectamente cierta. La transparencia consiste en que no dependa solo de su palabra.
Hay además una tensión entre cifras que conviene mirar juntas: más adquisición de activos y menos iniciativas de inversión. Eso puede reflejar compras de equipos ya definidos y menos proyectos nuevos, o puede ser un efecto contable. Las notas no lo explican.
Por último, una advertencia sobre el secreto. Que las sesiones de defensa sean reservadas es razonable en lo operativo. Pero el Congreso puede y debe pedir versiones públicas de los datos que no comprometen la seguridad: cuánto se gasta en combustible, cuánto en mantención, cuánto en personal. La confianza en un presupuesto de defensa se construye con cifras abiertas y con debates que se puedan seguir.
Qué vigilar
Hay cuatro cosas. Cómo se resuelven los capítulos pendientes de DGAC y Directemar. Si el Ministerio entrega un desglose del gasto en dólares que permita verificar la explicación del combustible. Cómo se traduce el anuncio de la «histórica inversión» en montos concretos y plazos. Y qué ocurre con el Estado Mayor Conjunto, cuyo presupuesto baja 25,8% en un año en que se habla de mayor coordinación entre las ramas.
Conclusión
La subcomisión avanzó con 14 de 16 capítulos del presupuesto de Defensa 2027, en una sesión secreta, y quedan dos pendientes. La partida crece, el Gobierno la protegió de los recortes y se anuncia una inversión importante. Falta lo más simple: demostrar con números abiertos que el salto del gasto en dólares es lo que el Ministerio dice que es. Cuando se trata de miles de millones, la transparencia es parte de la defensa.
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