LA SUPREMA ALIENTA LAS SOSPECHAS DE CORRUPCIÓN: VOTÓ EL CASO DEL JUEZ URRUTIA, GUARDA EL VEREDICTO EN SECRETO Y LO ANUNCIARÁ RECIÉN EN NOVIEMBRE
El pleno de la Corte Suprema votó este lunes la eventual remoción del juez Daniel Urrutia, pero a último momento decidió no dar a conocer el resultado. Esperará a que el ministro Roberto Contreras vuelva de sus vacaciones para emitir su voto. Hasta entonces, el caso queda bajo reserva. Fuentes judiciales afirman que la votación fue ajustada y que no se habrían alcanzado los once votos necesarios.
Un anuncio que no llegó
La presidenta de la Corte Suprema, Gloria Ana Chevesich, debía dar una declaración pasadas las tres de la tarde para comunicar el veredicto sobre Urrutia, juez del Séptimo Juzgado de Garantía de Santiago. No lo hizo.
A último momento, el pleno decidió retener el resultado. La razón que se ha informado es que falta el voto del ministro de la Corte de San Miguel Roberto Contreras, quien está de vacaciones. Mientras él no vote, el caso sigue en reserva.
Cinco juicios de remoción contra jueces que viajaron al extranjero con licencia médica estaban pendientes. El de Urrutia era el más sensible.
La decisión sorprendió al mundo judicial, según se informó. El pleno decidió de manera colectiva. Las fuentes no nombran a ningún ministro que haya impulsado la medida.
Lo que dicen las fuentes
Todo lo que se sabe sobre el fondo proviene de fuentes anónimas del propio pleno.
- Los ministros habrían votado uno por uno, y el resultado habría sido estrecho y disputado.
- Para remover a Urrutia se necesitan once votos, y esa cifra probablemente no se alcanzó.
- Un escenario posible sería de diez votos a favor de removerlo y siete en contra. En ese caso, Contreras sería decisivo. La nota lo presenta como una hipótesis y no como un conteo confirmado.
- Las fuentes del pleno afirman que «es necesario que voten todos» para que exista acuerdo. Como Contreras no ha votado, no se pudo cerrar el acuerdo.
- Contreras tiene un feriado legal de quince días que comenzó el 13 de octubre. El veredicto se conocería cuando regrese, en noviembre.
La nota no analiza el fondo de la causa ni los fundamentos jurídicos de una eventual remoción.
El contexto
En septiembre, el pleno escuchó los alegatos de la defensa de Urrutia, a cargo del abogado Carlos Quezada. Luego se suspendió el proceso por recursos ante el Tribunal Constitucional.
Este lunes el pleno se reunió con la conformación de septiembre: los ministros titulares y tres suplentes, Eliana Quezada, Hernán Crisosto y Carolina Catepillán. Contreras no asistió.
La causa gira en torno a viajes al extranjero con licencia médica, no a las polémicas públicas del juez. Fue una de las cincuenta y seis causas que la Suprema abrió en junio, y el pleno ya ha removido a quince jueces en casos parecidos.
Por qué esto importa
Una corte que debe decidir sobre la conducta de un juez tiene la obligación de hacerlo con las mismas reglas que exige a los demás. Aquí, el pleno votó, tiene un resultado, y lo guarda.
La reserva tiene una explicación jurídica: las fuentes dicen que el acuerdo exige que voten todos. Pero esa explicación no despeja las preguntas. Si la regla era que debían votar todos, ¿por qué se convocó el pleno sin Contreras y se votó? ¿Por qué no se esperó antes? ¿Y por qué se avisó a los medios de un anuncio que luego no ocurrió?
Son preguntas legítimas, y la Suprema no las ha respondido públicamente.
Lectura editorial
No hay en las fuentes ninguna prueba de corrupción. Eso debe decirse con claridad. Lo que hay es algo distinto, y también grave para una institución: opacidad en el momento en que más se necesita transparencia.
Cuando un tribunal que juzga la conducta de un juez retiene el resultado de una votación ya realizada, deja espacio para la sospecha. ¿Se está esperando un voto o se está buscando un resultado? ¿Se prefiere un empate técnico, o una mayoría que se pueda construir? La Suprema no ha dado motivos para pensar lo peor, pero tampoco ha dado motivos para no pensarlo. En política, y en justicia, lo que no se explica se interpreta.
Hay además una incongruencia. En septiembre, el pleno discutió con detalle quiénes integrarían la votación, con la preocupación de que cuatro titulares estaban de vacaciones y habían sido reemplazados por suplentes. Cuando se reanudó la causa, se optó por mantener la conformación original. Si el criterio era respetar a quienes escucharon los alegatos, el voto de un ministro que estaba de vacaciones desde el 13 de octubre era previsible.
Y hay una consecuencia concreta. Urrutia, sea cual sea su conducta, queda en el aire durante semanas. Su carrera depende de una votación que ya ocurrió y que nadie puede conocer. Eso no es justicia pronta para él, ni para quienes esperan una respuesta clara sobre cómo se sanciona a los jueces.
La frase que más pesa de toda la nota es la más simple: «es necesario que voten todos». Es una regla razonable. La pregunta es por qué se descubrió ahora.
Conclusión
La Corte Suprema votó el caso de Daniel Urrutia y decidió guardarse el resultado hasta noviembre. Puede haber una explicación formal, pero no hay una explicación pública. Mientras no la haya, la institución alienta las sospechas que dice combatir.