LA SUPREMA POSTERGA HASTA FIN DE MES EL VEREDICTO SOBRE EL JUEZ URRUTIA, A LA ESPERA DE UN SOLO VOTO, MIENTRAS EL PROPIO JUEZ ACUMULA MANIOBRAS PARA DILATAR SU REMOCIÓN
La presidenta de la Corte Suprema, Gloria Ana Chevesich, informó que la decisión sobre cinco cuadernos de remoción, incluido el de Daniel Urrutia, quedó postergada al menos una semana, «para fin de mes». Según ella, la votación no se puede dar a conocer hasta que el ministro Roberto Contreras se reintegre de su feriado. Mientras tanto, Urrutia ha recurrido al Tribunal Constitucional y a la justicia laboral para frenar el proceso.
Qué dijo Chevesich
El lunes 19 de octubre no hubo veredicto. Chevesich anunció que la resolución de los cinco casos quedaba pendiente porque no pudo participar el ministro Contreras, de la Corte de Apelaciones de San Miguel, «que estaba en el acuerdo».
Contreras estaba fuera de Chile, usando su feriado legal. Según la presidenta, volvería el 27 o 28 de octubre. No sería necesario reunir otra vez al pleno: bastaría con que sume su voto al regresar. Debía estar presente en la resolución de los cinco casos, que se refieren a jueces que viajaron al extranjero con licencia médica.
Es la explicación oficial. Hasta ahora, es la única que ha dado la Corte.
Lo que se especula
Dentro del Poder Judicial se especulaba que la postergación se relaciona con lo estrecho de la votación. Para expulsar a Urrutia se necesitan once votos. La especulación, sin embargo, no está respaldada por ningún conteo oficial.
El caso de Urrutia ya había sido esperado en el pleno del 6 de octubre, y tampoco se resolvió. Los cinco casos tuvieron su vista suspendida y luego levantada por el Tribunal Constitucional.
Las maniobras de Urrutia
Urrutia, juez del Séptimo Juzgado de Garantía de Santiago, con veintiséis años de carrera, ha usado varias vías para postergar la decisión.
- Presentó dos requerimientos ante el Tribunal Constitucional.
- Pidió que la fiscalía sobresea la causa por fraude de subvenciones.
- Presentó una denuncia de tutela laboral contra la Corporación del Poder Judicial, representada por Chevesich. Pidió 77 millones de pesos por daño moral y la suspensión del procedimiento de remoción. Argumentó que la Corte de Apelaciones de Santiago lo había absuelto en los casos que revisa la Suprema.
Su cuaderno se abrió en junio por dos viajes con licencia médica: a Costa Rica y a Tena, Ecuador, este último para recibir terapias alternativas. Esta fuente fecha los viajes en 2020 y 2022; otras fuentes los describieron con otros detalles, y esa diferencia debe verificarse.
Los quince removidos
Hasta este lunes, la Suprema había removido a quince jueces por el escándalo de las licencias médicas. Sus remociones quedaron suspendidas hasta que se redacten y publiquen los fallos. Después podrán recurrir a instancias internacionales.
Lectura editorial
La versión oficial es sencilla: falta un voto y el voto vuelve el 27 o 28. Si esa es toda la historia, el costo es una semana de espera. Pero hay tres elementos que impiden quedarse tranquilo.
El primero es de método. La Corte sabía que Contreras estaba de vacaciones desde el 13 de octubre. Convocó igual al pleno, se votó y se anunció un anuncio que no llegó. Una institución que debe dar ejemplo de previsibilidad improvisó.
El segundo es de transparencia. Chevesich dice que no se puede dar a conocer la votación. Es una decisión que se puede defender por razones de prudencia. Pero convierte un resultado ya conocido por sus integrantes en un secreto compartido durante una semana, en un caso de alta sensibilidad pública. Quienes esperan el fallo no tienen manera de saber si hay diez votos, once o menos.
El tercero es el comportamiento del propio juez. Urrutia tiene derecho a defenderse, y las acciones que presentó son legítimas. Pero dos requerimientos al Tribunal Constitucional, una petición de sobreseimiento y una tutela laboral contra la presidenta de la Corte con una demanda de 77 millones de pesos son, en conjunto, una estrategia de dilación. Presentar una acción contra quien preside el tribunal que debe juzgarlo plantea además una pregunta de imparcialidad que la Suprema tendrá que resolver.
Todo esto ocurre mientras quince jueces ya removidos esperan que se redacten sus fallos. Si el proceso es lento para ellos, la lentitud de este caso no es una excepción. Es un patrón.
Conclusión
La Suprema dice que decidirá cuando vuelva Contreras. Urrutia, mientras tanto, ha presentado todas las acciones a su alcance para que esa decisión llegue lo más tarde posible. En ese tiempo, el país seguirá sin saber qué resolvió el pleno. El resultado no cambia el hecho de que el procedimiento mismo ha quedado expuesto.